Unos arqueólogos y estudiantes de la Universidad de Cambridge han revelado una tumba colectiva misteriosa en el condado de Cambridgeshire. Se desconoce quiénes son los sepultados, pero se sabe que les ocurrió algo terrible.
Las excavaciones en las que participaron estudiantes revelaron una fosa de 4 m por 1 m que contiene restos humanos. Entre ellos, el esqueleto de un hombre absurdamente alto que probablemente haya vivido en algún momento entre los años 772 y 891 d.C. Esa ventana de tiempo corresponde a un período turbulento en Cambridge. Y de hecho, no está claro cuál fue el contexto de la muerte de esas personas, ni si eran sajones o vikingos, pero los arqueólogos sospechan que se trató de una ejecución en masa.
“Cambridgeshire era zona de frontera, entre Mercia y East Anglia, las continuas guerras entre sajones y vikingos en ese territorio se sucedieron a lo largo de décadas”, dijo Oscar Aldres en declaraciones para la universidad, como jefe de la excavación y arqueólogo de la Unidad Arqueológica de Cambridge. “Por eso suponemos que la fosa tiene relación con esos conflictos”.
Huesos, huesos y más huesos

El equipo encontró diez cráneos, lo que apunta a la misma cantidad de personas en esa fosa. El sitio incluye cuatro esqueletos completos, una pila de piernas y un grupo de cráneos sin cuerpo. Algunos esqueletos completos se hallaron en posiciones que indican que estuvieron atados con sogas. El descubrimiento de cuerpos enteros y partes de cuerpos es algo inesperado.
Como aparentan ser hombres relativamente jóvenes, depositados allí sin cuidado alguno, los restos podrían representar el resultado de alguna lucha o, potencialmente, de una ejecución en masa, según los arqueólogos. O ambas cosas, tal vez. Al menos uno de los hombres fue decapitado, porque hay evidencia de “marcas de corte” en la mandíbula y otros signos de lesiones provocadas en combate. Dicho esto, todavía no hay evidencia suficiente como para confirmar que hubo una batalla. Pero todo apunta a que hubo violencia brutal, según Aldred.
“Los sepultados tal vez fueron víctimas de castigos corporales, y quizá tuvieran relación con Wandlebury como lugar sagrado o de reunión”, dijo. Con su equipo, encontraron la fosa en el Parque de Wandlebury Park, que presenta rastros de una estructura de la Era de Hierro (750 a.C. a 43 d.C.) que podría haber significado que se trataba de un sitio de reunión de principios de la era medieval.
“También es probable que algunas de las partes desarticuladas se hayan exhibido como trofeos, y que luego se recogieron y se enterraron junto a los ejecutados o asesinados por medios violentos”, prosiguió Aldred. “En varias partes de cuerpos no se ve mucha evidencia de que se hayan separado del cuerpo con violencia, por lo que quizá ya estaban en descomposición cuando los tiraron a la fosa”.
Un hombre muy alto

Uno de los esqueletos completos es el de un hombre muy alto, que murió cuando tenía entre 17 y 24 años, y que quedó boca abajo cuando lo echaron en la fosa colectiva. Su altura sería de unos 195,6 centímetros, o casi 2 metros, mucho más que el promedio de los hombres de la época, que medían unos 167,6 cm de altura. En su cráneo hay un agujero muy grande que muestra señales de haber empezado a sanar, evidencia de esa cirugía antigua y brutal conocida como trepanación de cráneo.
“Ese hombre tal vez tuviera un tumor que afectaba su glándula pituitaria, y que produjo un exceso de las hormonas del crecimiento”, explicó Trish Biers. Los restos ahora están en las Colecciones Duckworth de la Universidad de Cambridge, colección curada por Biers, que añadió: “Podemos ver eso en las características particulares de los huesos largos de los miembros o en otras partes del esqueleto. Esa afección del cerebro habría aumentado la presión en el cráneo, provocando dolores de cabeza, que buscaron aliviarse con la trepanación. No es algo poco común en los traumas de hoy”.
Conflicto histórico
Hacia finales de los años del 700x Cambridge estaba en manos del Reino de Mercia, de los sajones. Parte del Gran Ejército Vikingo llegó para saquearlos, alrededor del 874-5 d.C., y el área fue absorbida por el reino vikingo de East Anglia. La tumba colectiva quizá date de cuando la región estaba en medio de ese conflicto entre dos potencias, y se requerirán estudios adicionales para determinar si se trata de vikingos o sajones.
El equipo además examinará la salud, los lazos familiares y los ancestros de estos individuos para poder determinar si eran vikingos. Luego intentarán volver a armar los restos de los que no tienen cabeza para poder obtener una cifra más precisa de la cantidad de individuos.
“Antes de encontrar los primeros restos, lo único que habíamos descubierto era un envoltorio de golosinas de la década de 1960”, dijo Olivia Courtney, estudiante de arqueología de la Universidad de Cambridge. “Jamás había encontrado restos humanos al excavar, y me impactó lo cerca y lo distante que se sentía uno al descubrirlos. Eran personas que tenían casi mi edad, pero nos separaban más de mil años”.