El cambio climático acostumbra a describirse en términos de pérdidas: especies, hábitats, costas, glaciares. Pero hay una dimensión que no suele aparecer en esa lista: el conocimiento histórico que está desapareciendo con los glaciares, y también —paradójicamente— el que está apareciendo. En las montañas noruegas, el retroceso del hielo está liberando un archivo arqueológico que permaneció sellado durante siglos, en algunos casos durante milenios. Y ese archivo tiene fecha de vencimiento: una vez que el aire toca lo que el hielo conservó, el deterioro comienza casi de inmediato.
4.500 objetos y contando: lo que la iniciativa Secrets of the Ice encontró
La iniciativa Secrets of the Ice, liderada por Lars Holger Pilø y su equipo en Innlandet, Noruega, lleva años monitorizando de forma sistemática las zonas de deshielo en busca de artefactos expuestos. Hasta ahora han recuperado aproximadamente 4.500 objetos. El rango temporal de los hallazgos es extraordinario: desde la Edad de Piedra hasta la época vikinga y más allá, cubriendo miles de años de presencia humana en las rutas de montaña noruegas.
Entre los hallazgos más llamativos figuran esquís de madera de hasta 1.300 años de antigüedad, conservados en condiciones que raramente se ven en arqueología de madera. También han aparecido puntas de flecha, astas de reno, trampas de caza, zapatos de cuero encontrados hace dos décadas en las montañas de Innlandet, prendas de ropa en excelente estado de conservación, cestas vikingas de cuero y raquetas de nieve diseñadas para caballos. Esos últimos objetos dan una idea específica de las actividades que se realizaban en esas rutas: el transporte de animales en condiciones de nieve invernal hace más de mil años.
Por qué el hielo conserva lo que la tierra destruye
La razón por la que estos objetos sobrevivieron tanto tiempo es el mismo fenómeno que los está liberando ahora. El hielo glaciar actúa como una cápsula del tiempo: crea un ambiente anóxico (sin oxígeno), de temperatura constante y sin las variaciones estacionales que normalmente destruyen los materiales orgánicos como madera, cuero, fibras vegetales y hueso. Los materiales que en tierra abierta durarían décadas a lo sumo, dentro del hielo pueden preservarse durante milenios sin degradarse.
El problema es que esa conservación termina en el momento exacto en que el hielo retrocede. Tal como reporta AS en su cobertura del proyecto, una vez que los objetos quedan expuestos al aire, el agua de deshielo y las variaciones de temperatura, el deterioro comienza de forma casi inmediata. Los equipos de Secrets of the Ice tienen que moverse con rapidez extrema: en algunos casos disponen de horas antes de que un objeto que sobrevivió mil años empiece a descomponerse de forma irreversible.
Rutas comerciales de la Edad de Piedra a la época vikinga
La distribución de los hallazgos en las montañas no es aleatoria. Los objetos aparecen en lo que resultan ser rutas de tránsito históricas: caminos que conectaban valles y regiones a través de los pasos de montaña, usados para comercio, caza y desplazamiento desde hace miles de años. Los arqueólogos están reconstruyendo con estos artefactos la geografía de la movilidad humana en Escandinavia a lo largo de milenios, incluyendo información sobre cómo se organizaban las actividades de caza del reno, qué tecnologías de transporte se usaban y cómo cambiaron con el tiempo.
«Si bien estos descubrimientos pueden ofrecer pistas sobre las condiciones climáticas del pasado, interpretar esta relación resulta un desafío», señaló Lars Holger Pilø, codirector de la iniciativa. La presencia de objetos en un paso de montaña puede indicar que ese paso era practicable en una época determinada, lo que a su vez da información sobre las condiciones climáticas de entonces. Pero la lectura es compleja: un objeto perdido o abandonado no siempre refleja el uso continuo de la ruta.
La paradoja del archivo que se abre mientras el mundo que lo creó desaparece
Hay algo paradójico en lo que está ocurriendo en las montañas noruegas. El mismo proceso que está destruyendo los glaciares y los ecosistemas que dependen de ellos — el calentamiento global — está abriendo un archivo histórico que de otra forma permanecería sellado para siempre. Los arqueólogos se encuentran en la posición inusual de ser beneficiarios directos de un fenómeno que en términos ambientales es una catástrofe.
Esa tensión no tiene solución sencilla. Lo que sí tiene solución es la recuperación: mientras el hielo siga retrocediendo, seguirán apareciendo objetos, y cada uno que no se recupera a tiempo se pierde para siempre. Por eso Secrets of the Ice y proyectos similares en los Alpes, en Islandia y en otras regiones glaciares están acelerando sus operaciones: no para aprovechar el cambio climático, sino para limitar la pérdida de lo que el cambio climático está destruyendo.