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Ciencia

Un gigante, 10 cráneos y cuerpos atados de pies y manos: este pozo de ejecución de la era vikinga tiene en vilo a los aqueólogos

Arqueólogos y estudiantes en Inglaterra han descubierto una fosa común que incluye los restos de un hombre excepcionalmente alto con un agujero en el cráneo.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Arqueólogos y estudiantes de la Universidad de Cambridge han desenterrado una misteriosa fosa común en el condado de Cambridgeshire. Se desconoce la identidad de los individuos, pero todo indica que algo terrible les ocurrió.

La excavación, en la que participaron estudiantes en formación, reveló un pozo de restos humanos de 4 por 1 metro, que incluye el esqueleto de un hombre extraordinariamente alto, probablemente fechado entre los años 772 y 891 d. C. Este período coincide con una etapa especialmente convulsa para la región de Cambridge. De hecho, el contexto de las muertes, así como si los individuos eran sajones o vikingos, sigue siendo incierto, aunque los arqueólogos sospechan con crudeza que se trató de una ejecución masiva.

Human Remains Cambridgeshire
© Universidad de Cambridge

«Cambridgeshire era una zona fronteriza entre Mercia y Anglia Oriental, y durante décadas hubo guerras constantes entre sajones y vikingos mientras se disputaban el territorio», afirmó Oscar Aldred, responsable de la excavación y arqueólogo de la Unidad Arqueológica de Cambridge, en un comunicado de la universidad. «Sospechamos que el pozo puede estar relacionado con esos conflictos».

Huesos, cadáveres y la fosa

El equipo encontró diez cráneos, lo que apunta a al menos ese número de individuos en la fosa. El sitio incluye cuatro esqueletos completos, un montón de piernas y un grupo de cráneos sin cuerpo. Algunos de los esqueletos completos se hallaron en posiciones que indican que los cuerpos estuvieron atados con cuerdas. El hallazgo de cuerpos enteros junto con partes aisladas resultó inesperado.

Dado que todos parecen haber sido hombres relativamente jóvenes y que fueron depositados sin cuidado, los restos podrían representar el resultado de algún tipo de enfrentamiento o, potencialmente, de una ejecución masiva, según los arqueólogos. Posiblemente ambas cosas. Al menos uno de los hombres fue decapitado, como lo evidencian las “marcas de corte” en la mandíbula, además de otros indicios de lesiones compatibles con combate. Aun así, no hay pruebas suficientes para confirmar que se tratara de una batalla. Lo que sí sugiere el conjunto, según Aldred, es una violencia extrema.

«Los enterrados podrían haber sido sometidos a castigos corporales, y esto podría estar relacionado con Wandlebury como un lugar sagrado o un punto de reunión bien conocido», explicó. Él y su equipo encontraron la fosa en el Parque Rural de Wandlebury, que conserva vestigios de una estructura de la Edad del Hierro (aproximadamente entre 750 a. C. y 43 d. C.) que habría convertido el lugar en un importante sitio de encuentro en la Alta Edad Media.

«Es posible que algunas de las partes desarticuladas del cuerpo se hubieran exhibido previamente como trofeos y luego fueran recogidas y enterradas junto a los ejecutados u otros individuos asesinados», continuó Aldred. «No vemos muchas evidencias de un desmembramiento deliberado de algunas de estas partes, por lo que es posible que estuvieran en estado de descomposición y literalmente se desarmaran cuando fueron depositadas en la fosa».

El gigante en el foso

Uno de los esqueletos completos correspondía al mencionado hombre alto, que murió cuando tenía entre 17 y 24 años y cayó de bruces cuando fue arrojado a la fosa común. Medía alrededor de 1,95 metros, casi 30 centímetros más que el hombre promedio de la época, cuya estatura rondaba los 1,68 metros. En su cráneo hay un gran orificio que muestra señales de cicatrización, evidencia de la antigua y brutal cirugía conocida como trepanación, que consistía en perforar el cráneo.

Diseño Sin Título (1)
© Universidad de Cambridge

«El individuo pudo haber tenido un tumor que afectó la glándula pituitaria y provocó un exceso de hormonas de crecimiento», explicó Trish Biers. Los restos se encuentran actualmente en las Colecciones Duckworth de la Universidad de Cambridge, donde Biers es curadora. «Esto se aprecia en las características únicas de los huesos largos de las extremidades y en otras partes del esqueleto. Una afección de este tipo en el cerebro habría provocado un aumento de la presión dentro del cráneo, causando fuertes dolores de cabeza, y la trepanación pudo haber sido un intento de aliviarlos. Algo no tan distinto de lo que ocurre hoy en casos de traumatismos craneales», añadió.

Conflicto histórico

A finales del siglo VIII, Cambridge estaba bajo el control del Reino de Mercia, gobernado por sajones. Parte del Gran Ejército Vikingo la saqueó alrededor de los años 874-875 d. C., y la región pasó a formar parte del reino vikingo de Anglia Oriental. La fosa común podría datar de un momento en que la zona se encontraba en pleno conflicto entre ambas potencias, y determinar si los individuos eran vikingos o sajones requerirá investigaciones adicionales.

El equipo analizará ahora la salud, los vínculos familiares y la ascendencia de los individuos para ayudar a aclarar su origen. Además, intentarán recomponer los restos sin cuerpo para obtener una cifra más precisa del número total de fallecidos.

«Antes de descubrir los primeros restos, nuestro mejor hallazgo había sido una tapa de caramelos Smarties de la década de 1960», comentó Olivia Courtney, estudiante de arqueología de la Universidad de Cambridge. «Nunca había encontrado restos humanos en una excavación, y me impresionó lo cerca y a la vez lo lejos que se sentían estas personas. Nos separaban solo unos pocos años de edad, pero más de mil años en el tiempo».

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