El yacimiento paleolítico de La Malia, en Guadalajara, acaba de ofrecer una sorpresa que cambia lo que sabíamos de los caballos ibéricos y de la ocupación humana en la Meseta Central. Un análisis de ADN reveló la existencia del linaje equino más antiguo de la región, diferente al de los caballos modernos. El hallazgo vincula a estos animales con las representaciones rupestres de cuevas como Altamira y reabre debates sobre la prehistoria peninsular.
Los caballos más antiguos del linaje ibérico
Los restos analizados, datados en más de 26.800 años, corresponden a caballos del linaje IBE, un grupo genético adaptado a climas fríos y húmedos. Robustez física, pelaje espeso y comportamiento gregario definían a estos équidos, que desaparecieron hacia el siglo VI a.C., aunque dejaron huellas en caballos domesticados posteriores, incluso en ejemplares llegados a América durante la colonización.
Según el biólogo evolutivo Jaime Lira Garrido, los caballos pintados en cuevas como Altamira, Tito Bustillo o Lascaux pertenecían probablemente a este linaje ancestral, lo que conecta directamente los hallazgos arqueológicos con el arte rupestre paleolítico.
El encebro (Equus sp.): el équido salvaje ibérico, extinto en el siglo XVI. Vivió en la Península Ibérica, con una alzada de 1'30 metros y un peso de 300 kilogramos, más rápido que un caballo doméstico… pic.twitter.com/QrMa2ZZ1BK
— Dr. Jose R. Castello (@doctor_castello) November 23, 2023
Homo sapiens en la Meseta antes de lo esperado
Desde 2018, el Abrigo de La Malia se consolidó como un referente en la investigación paleolítica de Castilla-La Mancha. Allí, los arqueólogos recuperaron herramientas auriñacienses y restos de fauna consumida por los primeros Homo sapiens.
El hallazgo contradice la hipótesis de un vacío poblacional en la Meseta tras la desaparición de los neandertales (hace 42.000-45.000 años). Los resultados sugieren una ocupación continua entre 36.000 y 25.000 años atrás, lo que obliga a reinterpretar las dinámicas humanas en el interior peninsular.
El paleoantropólogo Adrián Pablos explicó: “Esto nos obliga a buscar más yacimientos de estas cronologías lejos de la costa y reconsiderar cómo se distribuyeron los primeros grupos de sapiens”.
Un enigma pendiente: ¿hubo neandertales en La Malia?
El potencial de La Malia no se limita al linaje equino. Los investigadores creen posible hallar niveles aún más antiguos, quizá asociados a neandertales. De confirmarse, sería la primera evidencia de que ambas especies humanas compartieron espacio en el centro de la península.
Los equinos actuales pertenecen al género "Equus". Este género se divide en dos grupos:
-Caballoides: el caballo, que hoy día no presenta ninguna especie silvestre (sólo asilvestrada)
-Estenónidos: que comprende las cebras, el asno salvaje africano y los asnos salvajes asiáticos. pic.twitter.com/DbxkAVj0pI— cronicasdefauna (@cronicasdefauna) September 28, 2020
Este escenario ofrecería un testimonio único sobre la transición entre neandertales y sapiens, ampliando la comprensión de cómo se produjo la convivencia o el reemplazo de poblaciones humanas.
Financiación y proyecciones futuras
El proyecto cuenta con el apoyo de la Junta de Castilla-La Mancha, el European Research Council (PEGASUS y Horsepower) y las Marie Skłodowska-Curie Actions (ZEPHYRUS). El objetivo es ampliar las excavaciones y profundizar en la secuencia ocupacional del yacimiento.
La investigación, liderada por Nohemi Sala, Jaime Lira Garrido y Adrián Pablos, sitúa a La Malia como pieza clave para entender la evolución de caballos y humanos en la Península Ibérica. Un lugar donde los restos óseos, el ADN y las pinturas rupestres se entrelazan para reescribir la historia.
Fuente: Infobae.