Pese a los avances en oncología, el cáncer de páncreas sigue siendo uno de los más mortales. Su agresividad y resistencia a los tratamientos lo convierten en un enemigo casi invencible. Sin embargo, una investigación internacional liderada desde Barcelona podría haber dado con una pieza esencial del rompecabezas. Una proteína silenciosa, que hasta ahora pasaba desapercibida, podría estar controlando mucho más de lo que se pensaba.

Un actor oculto dentro del tumor
El reciente estudio, publicado en la prestigiosa revista PNAS, revela que la Galectina-1 —una proteína ya conocida por su implicación en procesos tumorales— no solo actúa desde fuera de las células tumorales, sino que también lo hace desde el núcleo de los fibroblastos que rodean al cáncer. Estas células, que conforman el llamado estroma tumoral, juegan un papel determinante en la evolución del cáncer de páncreas, pues lo protegen y dificultan la acción de los tratamientos convencionales.
El equipo de investigación, compuesto por especialistas del Instituto Hospital del Mar, el IIBB-CSIC-IDIBAPS, la Clínica Mayo, el CONICET argentino y el CaixaResearch Institute, ha logrado demostrar cómo Galectina-1 influye directamente en la expresión génica sin necesidad de alterar la secuencia del ADN, a través de mecanismos epigenéticos.
Uno de los hallazgos más significativos apunta al gen KRAS, un actor clave en el cáncer de páncreas, presente en estado mutado en el 90% de los pacientes. Sorprendentemente, la Galectina-1 parece intervenir en la regulación de este gen desde el estroma, añadiendo una capa de complejidad que podría ser crucial para entender por qué este cáncer se comporta con tanta agresividad.
Nuevas estrategias para un viejo enemigo
Los experimentos llevados a cabo incluyeron análisis de muestras humanas y pruebas in vitro con líneas celulares, en las que se observó cómo la inhibición tanto de Galectina-1 como del gen KRAS alteraba el comportamiento de las células tumorales. Esto sugiere posibles vías terapéuticas innovadoras, enfocadas en atacar no solo al tumor, sino también a su entorno protector.
Judith Vinaixa, primera autora del estudio, subraya que el descubrimiento de esta función nuclear de la Galectina-1 abre la puerta a una reconfiguración en la forma de entender y abordar el cáncer de páncreas. Su papel como reguladora de múltiples genes dentro del núcleo celular cambia el enfoque de las terapias potenciales.
Según estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), para 2025 se esperan más de 10.000 nuevos casos de este tipo de cáncer en España. Con una mortalidad casi equivalente a su incidencia, los avances como este son esenciales. Comprender el comportamiento interno de estas células aliadas del tumor puede marcar la diferencia entre un diagnóstico terminal y una posibilidad de cura real.
Fuente: Infobae.