Bryan Johnson ha estado obsesionado durante mucho tiempo con «rejuvenecerse«. El multimillonario de 46 años, que hizo su fortuna fundando varias empresas tecnológicas, ha dedicado años de su vida y millones de dólares a intentar que su cuerpo se asemeje al de un adolescente. Su régimen de bienestar incluye tomar 54 suplementos diferentes todos los días en el desayuno. Estas píldoras supuestamente lo ayudan a extender su vida útil y, como él mismo lo ha expresado, a “romper el récord mundial de reversión de la edad”. Sin embargo, en los últimos meses, Johnson dejó de tomar al menos uno de esos suplementos por temor a que, en lugar de rejuvenecerlo, estuviera en realidad «acelerando» su envejecimiento.
¿Qué fue lo que pasó?
En noviembre, Johnson tuiteó que había dejado de tomar un suplemento conocido como rapamicina. “A pesar del inmenso potencial demostrado en ensayos preclínicos, mi equipo y yo llegamos a la conclusión de que los beneficios de tomar rapamicina de por vida no justifican los considerables efectos secundarios (infecciones intermitentes de piel/tejidos blandos, anomalías lipídicas, elevaciones de glucosa y aumento de la frecuencia cardíaca en reposo)”, explicó. “Sin identificar otras causas subyacentes, sospechamos de la rapamicina y, dado que los ajustes de dosis no tuvieron efecto, decidimos suspender su uso por completo”.
Agregó: “Además, el 27 de octubre, un nuevo preprint indicó que la rapamicina era una de las pocas intervenciones de longevidad que causaban un aumento o aceleración del envejecimiento en humanos según 16 relojes epigenéticos de envejecimiento”.
En otras palabras, tras tomar este medicamento experimental durante cinco años, un nuevo estudio sugirió que podría estar haciendo exactamente lo contrario de lo que Johnson esperaba y, además, podría estar causándole infecciones en la piel.
La eterna obesión
La obsesión de Johnson por vivir más tiempo lo llevó a fundar una nueva startup de salud y bienestar llamada Blueprint, y también es el tema de un reciente documental de Netflix. Según el New York Post, en el documental Johnson afirma tener “el consumo de rapamicina más agresivo” de “cualquier persona en la industria”. “Tomo esto porque potencialmente tiene algunos beneficios de longevidad”, añadió, señalando que “es el tipo de cosa que emociona a la comunidad de longevidad, mientras que fuera de esta comunidad, aún parece algo loco”.
Muchas de las recomendaciones de Johnson para la longevidad no son exactamente revolucionarias. Sus reglas básicas para vivir más tiempo, según su sitio web Blueprint, incluyen cosas como no beber ni fumar, llevar una dieta saludable y hacer ejercicio unas horas a la semana. Blueprint vende suscripciones a bolsas de diversos polvos de proteínas, que la compañía llama “mezclas de longevidad”. Una revisión reciente del servicio de suscripción lo describió como “solo otro producto de suplementos, aunque con un individuo muy interesante y una historia detrás de su creación”. La revisión también señaló que, aunque el régimen de polvos incluía “algunas cosas buenas”, era extremadamente costoso y podría no ser adecuado para diferentes tipos de personas.
Mientras que Blueprint puede parecer algo mundano, los experimentos de Johnson consigo mismo no lo son. En el pasado, ha utilizado la sangre de su propio hijo adolescente para probar si las transfusiones de una persona más joven tenían algún beneficio directo para la salud en alguien de su edad (descubrió que no lo tenían). Más recientemente, empleó «tratamientos de choque» en sus genitales en un aparente esfuerzo por rejuvenecer su pene y, por ende, recuperar las erecciones de un joven de 18 años. No hay una forma real de predecir cuál será el resultado de los extraños experimentos de Johnson consigo mismo. Por ahora, solo tenemos los resultados físicos, que no son muy alentadores. Johnson, quien antes lucía como una persona normal, ahora admite que se parece a un vampiro.