Lo conseguido es probablemente lo más parecido al brazo que tenía Luke Skywalker. Los investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia han diseñado un tipo de prótesis completamente innovadora con movimientos individuales de los dedos, y ni siquiera cuenta con sensores cerebrales.

Es posible que algunos recuerden a la persona que ha servido de inspiración para este extraordinario trabajo, el denominado “batería cyborg” del año 2014. Hace cinco años, el músico Jason Barnes fue electrocutado por unas líneas de alta tensión en un accidente. Barnes sobrevivió, pero perdió su brazo derecho justo debajo del codo.

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Sin embargo, eso no lo detuvo de tocar la batería. Barnes se colocó una baqueta en el brazo y siguió practicando, y en poco tiempo se ganó un lugar en el Instituto de Música de Atlanta. A través de una prótesis de diseño propio, siguió trabajando hasta que se puso en contacto con el experto en robótica, Gil Weinberg, del Georgia Tech, quien construyó una prótesis con dos baquetas.

Uno de las baquetas de Barnes podía controlarse con sus propios músculos del brazo a través de sensores de electromiografía (EMG) que envían los impulsos entre su brazo y la prótesis. Además, la prótesis contaba con diferentes modos que se pueden cambiar con solo presionar un botón, una impresionante tecnología que es común en muchas prótesis disponibles en la actualidad.

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Ahora, Weinberg y su equipo han ido un paso más allá, dándole a Barnes el control individual de los dedos por primera vez desde que perdió su brazo, y es tan increíble que incluso puede presionar teclas individuales del piano.

¿Cómo? Al igual que el brazo de cyborg, esta mano para el piano no depende de los sensores cerebrales, sino que se comunica directamente con los músculos de Barnes. Al parecer, se basa en un sensor de ultrasonido, la misma tecnología que se utiliza para ver a los bebés en el útero, y un algoritmo que traduce las contracciones musculares en los movimientos de los dedos en función de lo que el músico intenta hacer.

Esto es posible porque parte del movimiento humano de los dedos está controlado por músculos que van hasta el codo, de hecho, si intentas mover el dedo anular hacia arriba y hacia abajo mientras miras tu brazo, podrás ver cómo los músculos se desplazan debajo de la piel. Según ha explicado el propio Weinberg:

Si este tipo de brazo puede funcionar en la música, en algo tan sutil y expresivo como tocar el piano, la tecnología también se puede utilizar para muchos otros tipos de actividades de motricidad sutil, como bañarse, asearse y alimentarse.

Para Barnes ahora hay un antes y un después. El brazo le permite, otra vez desde el accidente, realizar cualquier agarre que quiera, sobre la marcha, sin cambiar de modo o presionar un botón como anteriormente. Simplemente alucinante. [GeorgiaTech]