La costa bonaerense es conocida por sus playas y acantilados, pero bajo esas capas de sedimentos se esconde un registro geológico que conserva fragmentos de un pasado mucho más antiguo. Un reciente hallazgo en Argentina volvió a demostrarlo: un enorme fósil de megafauna fue recuperado tras ser detectado por dos turistas que caminaban por la base de un acantilado.
Un hallazgo inesperado entre los acantilados
El descubrimiento ocurrió el 28 de febrero, cuando Mario Cianciola y Lumar Ávila González, visitantes provenientes de Martínez, recorrían el sector sur de Santa Clara del Mar conocido como Atlántida. Mientras caminaban cerca de la base del acantilado, observaron una estructura ósea parcialmente expuesta en el sedimento.
El objeto tenía un color anaranjado intenso, una forma casi esférica y un tamaño comparable al de una pelota de fútbol. Esa apariencia llamó inmediatamente su atención. Tras sospechar que podía tratarse de un fósil, decidieron contactar al Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia de Mar del Plata para informar del hallazgo.
La rápida comunicación permitió que los especialistas organizaran un operativo de rescate apenas unos días después.
El rescate de un gigante de la megafauna sudamericana

La extracción del fósil se realizó el lunes siguiente al descubrimiento y estuvo a cargo del equipo del laboratorio de paleontología del museo Scaglia, con la colaboración de estudiantes de la Tecnicatura Superior en Paleontología del ISFT 194 de Miramar.
Trabajar en acantilados costeros presenta desafíos particulares. La erosión constante y la acción de las mareas obligan a realizar intervenciones rápidas y cuidadosamente planificadas. En este caso, la operación se completó en una sola jornada. La pieza recuperada resultó ser un fémur derecho de aproximadamente 80 centímetros de largo y 50 centímetros de ancho, perteneciente a Megatherium americanum. Se trata del mayor perezoso terrestre conocido en la historia evolutiva.
Los estudios preliminares indican que el fósil tendría alrededor de 400.000 años de antigüedad y que su estado de conservación es excepcional para los registros paleontológicos de la región costera.
El Megatherium: uno de los gigantes de la prehistoria sudamericana
El Megatherium americanum fue uno de los animales más impresionantes que habitaron América del Sur durante el Pleistoceno. Este enorme herbívoro podía alcanzar hasta seis metros de longitud y cerca de tres metros de altura, con un peso estimado entre cuatro y cinco toneladas. Su aspecto recordaba al de los actuales perezosos arborícolas, pero en una escala gigantesca.
El animal estaba equipado con garras enormes, consideradas entre las más grandes registradas en el reino animal. Estas estructuras probablemente cumplían múltiples funciones, desde manipular vegetación hasta defenderse de depredadores.
Sus dientes, de crecimiento continuo, estaban adaptados para procesar plantas duras y abrasivas, una característica que sugiere que vivía en ecosistemas donde la vegetación incluía partículas minerales, como cenizas volcánicas o polvo transportado por el viento.
Un fósil excepcionalmente bien conservado

El notable estado de preservación del hueso se debe en parte a las condiciones geológicas del lugar donde quedó enterrado. El fósil se encontraba dentro de un antiguo nivel sedimentario que representaba suelos húmedos o encharcados, donde circulaban compuestos ricos en hierro. Esos minerales son responsables del color anaranjado característico que presentan muchos restos fósiles hallados en los acantilados de la costa bonaerense.
Este tipo de ambientes favorece la conservación de estructuras óseas porque limita la degradación biológica y permite que los minerales impregnen el tejido original del hueso. Gracias a ese proceso, el fémur conserva detalles anatómicos muy bien definidos.
El fósil ayudará a reconstruir cómo vivían estos gigantes
La pieza recuperada será trasladada al Museo Scaglia, donde será limpiada, consolidada y estudiada por especialistas. Posteriormente se integrará a la colección del Museo de Ciencias Naturales Pachamama de Santa Clara del Mar.
El excelente estado del fósil permitirá a investigadores del CONICET analizar las marcas de inserción muscular presentes en el hueso. Estos detalles anatómicos son clave para reconstruir la musculatura del animal y comprender mejor su forma de locomoción.
Los paleontólogos también planean continuar monitoreando el sitio del hallazgo. La erosión constante de los acantilados puede exponer nuevos restos fósiles en el futuro. Este tipo de descubrimientos demuestra que la costa bonaerense no solo es un paisaje turístico. También funciona como una ventana natural hacia ecosistemas desaparecidos hace cientos de miles de años, cuando gigantes de la megafauna caminaban por las antiguas planicies del actual territorio argentino.