La medicina regenerativa está alcanzando nuevos hitos que prometen cambiar radicalmente nuestra forma de tratar la pérdida dental. Mientras un fármaco en fase de prueba busca activar un juego extra de dientes en adultos, otros científicos ya han cultivado dientes humanos a partir de células. Esta revolución dental se perfila como una alternativa natural y funcional a los tratamientos tradicionales.
Un nuevo paradigma en odontología regenerativa

Un grupo de investigadores del King’s College y el Imperial College de Londres ha desarrollado con éxito dientes humanos en laboratorio utilizando células del propio paciente. Esta técnica se apoya en un material innovador que imita la matriz celular del cuerpo, permitiendo que las células se comuniquen y se transformen en tejido dental de forma ordenada y progresiva.
Según el investigador Xuechen Zhang, los tratamientos actuales —como los empastes y los implantes— no son ideales a largo plazo, ya que no restauran completamente la función natural del diente y pueden generar complicaciones. En cambio, esta nueva técnica busca regenerar el diente desde su origen biológico.
El objetivo final es reimplantar estos dientes cultivados directamente en la boca o inducir su crecimiento en el mismo sitio donde falta la pieza dental. Esto permitiría una integración más natural y duradera, sin los inconvenientes de las soluciones artificiales.
Dientes que crecen de nuevo gracias a un fármaco

Mientras tanto, en Japón, un ensayo clínico pionero está explorando otra vía para lograr lo mismo: hacer crecer dientes con ayuda de un medicamento. Científicos del Hospital Universitario de Kioto y el Hospital Kitano de Osaka han desarrollado un tratamiento basado en anticuerpos que bloquean la proteína USAG-1, la cual impide el desarrollo de nuevos dientes.
Esta técnica ha demostrado ser altamente efectiva en animales, y ahora se encuentra en fase de prueba en humanos. Treinta adultos que han perdido al menos un molar están siendo tratados durante 11 meses para verificar si el medicamento puede reactivar el crecimiento dental.
Si los resultados son positivos, la siguiente fase contemplará su aplicación en niños con anodoncia, una condición genética que impide la formación de dientes. El objetivo es que el tratamiento esté disponible comercialmente antes de 2030, ofreciendo una solución funcional y duradera desde edades tempranas.