En el mundo de la medicina alternativa hay un remedio muy popular llamado “Solución Mineral Milagrosa” o “Suplemento Mineral Milagroso” – MMS, sus siglas en inglés. Resulta que no es un milagro, según encontraron los investigadores, sino que podría ser peligroso para quien lo use.
Los investigadores de la Universidad Médica Wroclaw de Polonia analizaron los efectos del clorito de sodio acidificado, ingrediente base de la solución mineral milagrosa, en varias bacterias. Aunque el compuesto efectivamente pudo destruir a las bacterias, lo hizo en dosis que también acabaron con células vivas y animales de laboratorio. Los hallazgos sugieren que la MMS lejos está de ser el curalotodo que sus defensores afirman que es.
“Mostramos que las dosis recomendadas por quienes proponen la medicina alternativa no logran las concentraciones seguras y terapéuticas”, indican los investigadores en su trabajo publicado en Scientific Reports.
El milagro que no lo es
El primero que popularizó la solución mineral milagrosa o MMS a mediados de los años 2000 fue el autor y excienciólogo Jim Humble. La mezcla de clorito de sodio destilado en agua con un ácido resulta en dióxido de cloro, agente blanqueador que suele usarse como desinfectante.
Humble, al igual que otros, afirma que el dióxido de cloro/MMS puede tratar casi todas las afecciones médicas que hay, desde el autismo al VIH. Pero sus afirmaciones jamás fueron verificadas con estudios rigurosos, y tampoco se ha aprobado el MMS para uso médico.
Las autoridades sanitarias han advertido desde hace tiempo al público que no se debe usar la MMS, y las fuerzas del orden periódicamente van tras quienes venden la sustancia. En 2023, por ejemplo, se condenó a prisión federal a varios miembros de la familia Grenon de Florida por ilegalmente promover y distribuir MMS como cura para el COVID-19.
Los científicos que llevaron a cabo el nuevo estudio afirman que no se ha trabajado lo suficiente para verificar los efectos medicinales de la MMS, particularmente en las bacterias. Por lo tanto, probaron dos formas diferentes de MMS (creadas con dos ácidos diferentes) en varias especies de bacterias, incluyendo las cepas de Staphylococcus aureus y Escherichia coli que causan enfermedades, y también bacterias probióticas. La MMS se probó también en cuanto a su citotoxicidad, que es la capacidad de dañar células eucariotas (que contienen un núcleo).
La MMS podía destruir bacterias perjudiciales, según hallaron los investigadores, e incluso romper la biopelícula bacteriana, que es un conjunto de bacterias generalmente más resistentes a los antibióticos. Sin embargo, las dosis requeridas para esa efectividad parecían ser tóxicas para las células humanas, en tanto que las larvas de polillas expuestas al compuesto morían casi siempre. La MMS también mataba a las bacterias probióticas, lo que sugería que podía perturbar el microbioma normal del organismo.
Los hallazgos implican que la MMS “aplicada en humanos puede llevar al daño de la membrana mucosa del tracto gastrointestinal”, según indican los científicos en su trabajo.
Una cura tóxica
Los investigadores reconocen que en teoría podría ser posible crear una forma de clorito de sodio acidificado que fuera útil para eliminar bacterias, pero no dañara a las personas. Sin embargo, la versión que hoy está usando la gente no lo es. Y al igual que otros expertos, aconsejan que no hay que dejarse llevar por las modas y tendencias que hay detrás de la MMS.
“En farmacéutica y medicina se toma en cuenta la proporción riesgo-beneficio. En el caso de la MMS el beneficio es cero y el riesgo es alto, en especial porque la dosis suele administrarse con goteros no estandarizados en los que 1 ml equivale a 15 o a 30 gotas. Esas fluctuaciones en la dosis oral de una sustancia corrosiva son una irresponsabilidad extrema”, dijo la autora del trabajo Ruth Dudek-Wicher, farmacóloga especializada en microbiología y parasitología, en declaraciones de la universidad.
El viejo adagio dice que si suena demasiado bueno como para ser cierto, probablemente así sea.