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Un regreso sin épica ni fuegos artificiales: por qué el final de ‘28 años después’ rehúye el momento superhéroe

El desenlace de ‘28 años después: El templo de los huesos’ confirma el regreso de Jim, pero lo hace desde un lugar inesperado: sin clímax, sin acción y sin nostalgia fácil. Nia DaCosta explica por qué esta escena aparentemente menor es, en realidad, una de las decisiones más poderosas de la película.
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Hay películas que recuerdan constantemente que forman parte de una franquicia. Y hay otras que, aun siéndolo, deciden relegar esa condición a un segundo plano. 28 años después: El templo de los huesos pertenece claramente al segundo grupo. Tanto, que su última escena —la que conecta de forma explícita con el legado de la saga— no busca eclipsar lo anterior, sino convivir con ello con una serenidad poco habitual en el cine de género contemporáneo.

El regreso de Jim… sin grandilocuencia

Si no la has visto todavía, conviene avisar: a partir de aquí hay spoilers.
El cierre de la película confirma lo que se había anunciado desde hace tiempo: el regreso de Cillian Murphy como Jim, el protagonista de 28 días después. Pero lejos de un reencuentro explosivo o una secuencia de acción diseñada para levantar al público del asiento, lo que vemos es algo radicalmente distinto.

Jim reaparece como lo que siempre fue: un mensajero en bicicleta. Un hombre corriente. Un superviviente que ahora explica a su hija cómo se redefinieron las fronteras europeas tras la Segunda Guerra Mundial. Nada más. Nada menos.

Un regreso sin épica ni fuegos artificiales: por qué el final de ‘28 años después’ rehúye el momento superhéroe
© SitoCinema – X

“No es un momento a lo superhéroe”

En una entrevista con Variety, la directora Nia DaCosta explicó por qué el final adopta ese tono deliberadamente calmado:

“No es un gran momento de franquicia tipo ‘vuelve el superhéroe’. Es el regreso del mensajero en bicicleta. Alex lo escribió enseñando Historia a su hija, y pensé: así es como debe rodarse. Es algo terrenal. No es bombástico. Basta con verlo para que sea poderoso”.

La clave está ahí: la humanidad antes que la épica. En una saga que siempre ha hablado del colapso desde lo cotidiano, este enfoque no solo es coherente, sino profundamente fiel a su espíritu original.

Alex Garland y la importancia del contexto

El guion de Alex Garland entiende que el verdadero terror de este universo no está en los infectados, sino en lo que queda después. En cómo se reconstruyen —o no— las sociedades. En cómo se transmite el conocimiento a la siguiente generación.

Por eso Jim no vuelve para luchar, sino para enseñar. Para recordar que incluso tras el horror absoluto, la historia sigue importando.

Un regreso sin épica ni fuegos artificiales: por qué el final de ‘28 años después’ rehúye el momento superhéroe
© chamizoplissken – X

La franquicia está… pero en segundo plano

De hecho, DaCosta reconoce que los elementos más explícitamente “de franquicia” aparecen antes. Los espectadores atentos habrán notado la presencia de Murphy desde los primeros minutos, a través del sonido: un “Hello” reciclado de 28 días después durante los créditos iniciales.

Y el cierre definitivo llega con otro guiño clave: el uso de ‘In a Heartbeat’, el icónico tema de John Murphy, que clausura la película como un lazo emocional con el pasado de la saga.

Un final que confía en el espectador

El templo de los huesos no necesita subrayar su importancia ni preparar el terreno con fuegos artificiales. Confía en que el espectador entienda lo que está viendo. En que reconozca la potencia de un gesto pequeño, casi íntimo, dentro de un universo devastado.

Y ahí está su gran acierto: recordarnos que, en esta saga, los héroes nunca llevaron capa. Solo bicicletas, miedo y una voluntad frágil —pero persistente— de seguir adelante.

Fuente: Espinof.

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