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Ciencia

Un truco prehistórico muestra cómo recogían dientes los humanos de la Era de Hielo para hacer accesorios ornamentales

Los europeos de la Edad de Piedra usaban dientes de animales como accesorios, pero ¿cómo extraían el material?
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Al estudiar las prácticas culturales de los antiguos humanos los arqueólogos tradicionales dependen de lo que indican los artefactos como las herramientas, los huesos, los objetos de barro y cerámica. Pero los arqueólogos experimentales van un poco más allá y recrean las antiguas conductas para vivir la experiencia de primera mano.

Es, precisamente, lo que hizo hace poco un equipo de investigadores para investigar cómo recogían los dientes de animales las comunidades de la Edad de Piedra en el norte de Europa, con el fin de confeccionar accesorios. Encabezaba el equipo Aija Macāne, experta visitante del Departamento de Culturas de la Universidad de Helsinki. Los arqueólogos probaron en persona siete distintos métodos de extracción para determinar cuáles eran los más efectivos y eficientes. Sus hallazgos, publicados el 20 de junio en Archaeological and Anthropological Sciences, ofrecen nuevas perspectivas de la vida de los prehistóricos recolectores-cazadores.

“Nuestros experimentos muestran que la extracción de dientes era un proceso deliberado y sensible al tiempo, incluido en la vida cotidiana y en particular, en la práctica de cocinar alimentos”, declaró Macāne. “Esto contradice la suposición de que los dientes utilizados como ornamentos estaban disponibles fácilmente o que solo los recogían por allí”.

Según este trabajo de los investigadores, los dientes de animales se contaban entre los materiales más comunes para confeccionar joyas, accesorios y otros adornos personales durante la Edad de Piedra, en especial en el hemisferio norte. Los expertos lo saben gracias a sitios como Zvejnieki, sitio funerario en el norte de Latvia donde los pueblos recolectores-cazadores sepultaron a los suyos durante unos cinco milenios, entre el 7500 y el 2600 AC. Se han hallado más de 2.000 dientes de animales al excavar tumbas en Zvejnieki, lo que convierte al sitio en ubicación ideal para estudiar cómo interactuaban los antiguos humanos con estos materiales.

Los arqueólogos han estudiado ampliamente los pendientes hechos con dientes de animales hallados en ese sitio, investigando a qué especies pertenecían, cómo se usaban, dónde se ubicaban dentro de las tumbas y cómo se confeccionaban los accesorios. Pero ha habido pocos trabajos que estudiaran el proceso de extracción de los dientes, y los rastros físicos que ese proceso ha dejado.

Siete métodos prehistóricos

Para responder a esos interrogantes Macāne y sus colegas pusieron manos a la obra, literalmente. El equipo llevó a cabo una serie de experimentos para probar siete métodos prehistóricos de extracción de dientes: corte, percusión (golpes), secado al sol, embebido, calor directo, y dos técnicas de cocción. Eligieron esas técnicas basándose en estudios arqueológicos y etnográficos anteriores. “Si bien se podían probar otros métodos, argumentamos que esos sietes son los más probables, dada la tecnología con que contaban en esa época”, informaron los investigadores.

A lo largo de un año experimentaron lo que harían los humanos de la Edad de Piedra que buscaran accesorios hechos con dientes. Sus experimentos se hicieron en el Centro Experimental Īdeņa en el este de Latvia, lo que les permitió encontrar los materiales necesarios gracias a cazadores locales con permiso de caza. En total usaron siete cráneos o mandíbulas de alces de Eurasia, dos de jabalí, y dos de ciervos.

De todos los métodos que probaron las dos técnicas de cocción fueron las más efectivas. Hervir una mandíbula en un cuenco de barro no solo hizo que pudiera usarse la carne sino que hizo que los tejidos blandos se separaran del hueso, con lo que resultó fácil extraer los dientes a mano. Al colocar los cráneos enteros en un horno de barro – un poco utilizado para atrapar el calor y en este caso, cocer los alimentos al vapor – el resultado fue el mismo.

Ambos métodos permitieron extraer muchas piezas dentales sin dañarlas, y además se obtuvo alimento cocido, quedando los huesos como para poder fabricar herramientas. Estos hallazgos sugieren que la extracción de dientes podría haber estado integrada en prácticas culturales más amplias, fusionando la preparación de alimentos, la confección de adornos personales, y los rituales fúnebres.

En cuanto a las otras técnicas, tuvieron éxito al embeber el material, pero no hubo beneficios adicionales. Los cortes o golpes para extraer los dientes también funcionaron, pero a menudo dañaban las piezas. Los últimos dos métodos – el secado al aire y la aplicación de calor directo – no dieron los resultados buscados.

“Aunque este estudio se centró principalmente en el armado de pendientes con dientes, como en el cementerio de Zvejnieki, nuestros resultados tienen implicancias más amplias para la comprensión de la extracción de dientes y la confección de adornos en la prehistoria”, afirman los investigadores. “Al examinar las técnicas usadas para extraer dientes, logramos mayor comprensión de la conducta humana y las prácticas culturales en la Edad de Piedra”.

Todavía quedan preguntas, y los investigadores esperan que su trabajo inspire a otros arqueólogos en la búsqueda de rastros físicos del proceso de extracción, en artefactos hechos con dientes de animales. Además ponen énfasis en la importancia de investigar los dientes de otras especies, incluyendo a los humanos y los perros. Ese trabajo, afirman, podría “echar luz sobre la complejidad y significado de estas prácticas.”

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