Una especie de anguila japonesa demuestra ser maestra del escapismo, al salir serpenteando a la libertad a lo largo del tracto digestivo de un depredador.
Se sabía ya que la Anguila japonica (con hábitat en las costas de Corea, Taiwán, China, Vietnam, Filipinas y Japón) era capaz de escapar de las entrañas de sus depredadores. Pero lo que no se sabía era cómo lo lograban.
Ahora, gracias al trabajo novedoso con una cámara, su técnica se documentó en un trabajo publicado hoy en Current Biology. Según el equipo, es la primera vez que se capta la conducta de la presa mientras está todavía dentro del sistema digestivo del depredador.
“No entendíamos cómo eran sus rutas de escape y patrones de conducta mientras escapaban porque eso sucedía dentro del cuerpo del depredador”, dijo Yuha Hasegawa, parte del equipo investigador de la Universidad Nagasaki.
Para saber exactamente qué pasaba dentro del pez durante el gran escape de las anguilas, Hasegawa y sus colegas ubicaron un par de cámaras cerca de una tina que contenían peces depredadores (en este caso, un pez de agua dulce llamado Durmiente Oscuro). Una cámara grababa video convencional, y la otra usaba rayos X para ver qué pasaba dentro del pez. Y luego pusieron en la tina una anguila A. japonica a la que le habían inyectado sulfato de bario para poder verla mejor cuando estuviera dentro del pez. El pez la devoró de inmediato.
En lugar de rendirse a su mal destino la anguila buscó la libertad. En la filmación que acompaña al trabajo publicado se ve al pez que yace plácidamente en el fondo de la tina. Pero dentro de él, la anguila daba batalla valientemente. Una anguila se ve dando vueltas en el estómago, como buscando una salida. Con su cola tanteaba las paredes del estómago y eventualmente, encontró el orificio del esófago. Con el tiempo, metió la cola a través de una agalla. Enrolló el resto de su cuerpo dentro del pez, y pudo eyectarse por esa agalla, con lo cual recuperó la libertad, y la vida.
Al estilo Houdini
“El momento más sorprendente en este estudio fue cuando observamos la primera grabación de anguilas que escapaban retrocediendo por el tracto digestivo hacia la agalla del pez depredador, dijo Yuuki Kawabata, colega de Hasegawa. “Al inicio del experimento especulábamos que las anguilas escaparían directamente desde la boca del depredador hacia las agallas. Pero en oposición a lo esperado, ver cómo escapaban desesperadamente desde el estómago del depredador hacia las agallas fue lo que nos asombró”.
Repitieron el experimento 32 veces, y en promedio las que lograron liberarse tardaron sólo 56 segundos. También, un estudio de 2020 documentó a una especie de escarabajo acuático que se convertía en laxante vivo para escapar por el ano de un sapo que lo había tragado.