Una década después, una colaboración inesperada
Diez años pueden parecer toda una vida, y para Ingrid García Jonsson han sido años de transformación constante. Desde que participó en Berserker, una de sus primeras películas, hasta ahora con Una ballena, su recorrido actoral la ha llevado por caminos impredecibles. En este reencuentro con el director Pablo Hernando, García Jonsson interpreta a una asesina a sueldo con una inquietante pérdida de humanidad. Su personaje, también llamado Ingrid, llega a un pueblo del norte contratada por un jefe local para una misión que exige precisión absoluta.
Con su rostro inexpresivo y mirada vacía, la actriz buscó inspiración en lo animal más que en lo humano. “Tiene poderes, pero en realidad es más bien una maldición”, explica, subrayando el carácter casi no-humano de su papel. Para ello, se sumergió en documentales de criaturas abisales como calamares o ballenas, en lugar de seguir arquetipos del cine de acción.
Una preparación poco convencional (y casi olímpica)
Aunque el personaje evoca inevitablemente a Alain Delon en Le Samouraï, la actriz evitó reproducir clichés. En cambio, se centró en construir desde lo físico: sesiones en piscina, entrenamiento pulmonar para escenas bajo el agua y un trabajo técnico que incluyó aprender a disparar como los tiradores olímpicos, sin pestañear ni mover el brazo.
Junto a Ramón Barea, quien da vida a un personaje de nombre Melville (clara referencia literaria y cinematográfica), Ingrid despliega un trabajo meticuloso en todos los niveles, desde la postura corporal hasta el timbre de voz.
Ciencia ficción con rostro nórdico
Este nuevo papel supone también su acercamiento más claro a la ciencia ficción o incluso la fantasía, gracias a los poderes misteriosos de su personaje. “Me atraen los papeles raros, los que te sacan de lo común”, confiesa la actriz, quien reconoce que le reclamó al director no haber pensado en ella desde el inicio: “¿Quién tiene más cara de elfo que yo en este país?”, bromea.
Para reforzar el perfil del personaje, también trabajó un acento extraño, algo indefinido pero coherente con sus raíces suecas, con la ayuda de varios coaches y su profesor de sueco.
Un futuro lleno de rarezas (y eso le encanta)
Después de Una ballena, Ingrid se transformará completamente para interpretar a Yurena (Tamara Seisdedos) en la serie Superestar de Nacho Vigalondo para Netflix. Un cambio radical que, lejos de intimidarla, le resulta estimulante. “Me gusta que me llamen para lo más raro. Me paso mucho tiempo esperando en casa a que alguien me proponga algo así”, admite.
A lo largo de su carrera, la actriz ha sido bailarina, vikinga, turista en apuros y ahora asesina. Pero con Ingrid García Jonsson hay algo que siempre se mantiene: la certeza de que lo inesperado está a punto de ocurrir.
Fuente: Infobae.