Mayo llega con promesas de belleza en las alturas: estrellas fugaces cruzando la atmósfera a velocidades impresionantes y una luna que ilumina la noche con un significado ancestral. Si sos amante de la astronomía o simplemente te dejás fascinar por los fenómenos del cielo, este es tu momento. Conocé los detalles de estos eventos y preparate para disfrutar el cielo como nunca.

La lluvia de estrellas que nace del cometa Halley
Uno de los momentos más esperados del calendario astronómico de mayo es el pico de actividad de las Eta Acuáridas, una lluvia de meteoros que tiene lugar cada año y que se originó a partir del famoso cometa Halley. Esta lluvia se extiende entre el 20 de abril y el 21 de mayo, pero su punto máximo será durante la noche del 5 al 6 de mayo de 2025.
Durante esas horas, los cielos del hemisferio sur ofrecerán un espectáculo único, con hasta 50 meteoros por hora cruzando velozmente el firmamento. Según la NASA, estas partículas ingresan a la atmósfera terrestre a más de 65 kilómetros por segundo, creando destellos fugaces que pueden disfrutarse sin ningún instrumento especial.
Para tener la mejor experiencia, se recomienda buscar un lugar alejado de las luces urbanas, dejar que los ojos se adapten a la oscuridad y evitar el uso de pantallas. El punto del cielo al que conviene prestar atención es la constelación de Acuario, de donde parecen surgir estos meteoros.

La historia detrás de esta lluvia también tiene su encanto. Los fragmentos que provocan las Eta Acuáridas se desprendieron del cometa Halley en uno de sus antiguos pasos por el sistema solar. Con el tiempo, estos restos quedaron en la órbita terrestre y, cada mayo, entran en contacto con nuestra atmósfera, brindando este maravilloso espectáculo.
La luna de flores: origen, fecha y simbolismo
El otro fenómeno destacado del mes será la llamada “luna de flores”, que tendrá lugar cuando la luna llena ilumine el cielo en su totalidad. Este año, se podrá observar en todo su esplendor a mediados de mayo, y su nombre no es casual: proviene de las floraciones que inundan los paisajes norteamericanos durante esta época.
El término tiene raíces en las culturas indígenas del noreste de lo que hoy es Estados Unidos, especialmente entre los pueblos algonquinos. Además de “luna de flores”, también se la conoce como “luna de plantación” o “luna de brotación”, todos ellos nombres que evocan el renacer de la naturaleza durante la primavera boreal.
Aunque el significado tiene origen en el hemisferio norte, su belleza podrá ser apreciada desde cualquier parte del mundo, siempre que el clima lo permita.
Fuente: National Geographic.