La leyenda del rey Arturo cuenta que la espada Excalibur fue devuelta a las aguas de un lago. En Italia, la arqueología acaba de sacar a la luz algo que recuerda a ese mito, aunque mucho más antiguo y completamente real: una espada de bronce de más de 3.000 años que descansaba en el fondo de un lago volcánico y que, pese al tiempo, todavía conserva su filo.
El hallazgo se produjo a fines de septiembre de 2026 en el lago de Mezzano, en el municipio de Valentano, en la provincia de Viterbo, en la región del Lacio, al noroeste de Roma. Fue anunciado por la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje para la provincia de Viterbo y la Etruria meridional, que trabajó junto con el Núcleo de Carabineros Subacuáticos de Roma.
Un pueblo construido sobre el agua
El lago de Mezzano ocupa el cráter de un antiguo volcán y tiene apenas medio kilómetro cuadrado de superficie. Pero bajo sus aguas se esconde un tesoro arqueológico: los restos de un poblado palafítico, es decir, un conjunto de viviendas levantadas sobre pilotes de madera, que estuvo habitado aproximadamente entre el año 1700 y el 1150 antes de Cristo.
Los arqueólogos ya mapearon más de 600 postes de madera en solo una parte del asentamiento. En campañas anteriores recuperaron más de 25 objetos de bronce, entre ellos hachas, puntas de lanza, fíbulas (broches para la ropa), hoces, alfileres y fragmentos de lingotes de metal, además de vasijas de cerámica intactas.
Una espada de guerrero de élite
La nueva espada apareció en la orilla sur del lago, una zona menos explorada, a una profundidad de entre 2,5 y 10 metros. Pertenece al tipo conocido como Naue II, con empuñadura de lengüeta, y se fecha en el siglo XIII antes de Cristo, durante la fase llamada Bronce Reciente. Es decir, unos cinco siglos antes de la fundación tradicional de Roma, en el 753 antes de Cristo.
Su estado de conservación es excepcional: el agua y los sedimentos del fondo la protegieron del deterioro, hasta el punto de que conserva el filo. Junto a ella apareció una navaja de bronce, un objeto de aseo personal que, según los investigadores, sugiere que su dueño era una persona de alto estatus. Es la tercera espada recuperada en este sitio desde que comenzaron las investigaciones, en la década de 1970.
¿Ofrenda o accidente?
La gran pregunta es por qué estos objetos terminaron en el lago. Una posibilidad es que se trate de depósitos rituales: en toda la Europa de la Edad del Bronce era frecuente arrojar armas y objetos valiosos a ríos, lagos y pantanos como ofrendas, una práctica asociada a las élites guerreras. Otra opción es que se perdieran de forma accidental, por ejemplo durante un incendio que destruyó las viviendas sobre el agua.
Los arqueólogos también quieren saber si las tres espadas se depositaron en un mismo episodio o en momentos distintos, y qué relación tienen con las vasijas de uso cotidiano halladas cerca. Para responderlo, planean excavaciones estratigráficas más detalladas.
Del fondo del lago a un museo
La espada fue trasladada para su restauración a especialistas de la empresa CSR Restauro Beni Culturali, y las autoridades preparan una exposición dedicada a los hallazgos del lago de Mezzano. Mientras tanto, el sitio sigue demostrando que los lagos pueden ser archivos extraordinarios del pasado: en ausencia de oxígeno, conservan lo que en tierra firme se habría perdido para siempre.