En ese contexto irrumpe Sirat. Trance en el desierto, una propuesta radical que ha dado la sorpresa en los Premios Óscar al colarse en las categorías de Mejor película internacional y Mejor sonido. Un logro que confirma que el cine español también puede competir desde lo sensorial y lo arriesgado.
Un viaje al desierto marcado por la pérdida
La película sigue a Luis y a su hijo Esteban, que viajan hasta una rave en los desiertos del sur de Marruecos buscando a Mar, la hija desaparecida de Luis. Allí conocen a un pequeño grupo de raveros que les habla de otra fiesta, aún más adentro del desierto, donde quizá ella se encuentre.
El desplazamiento no será sencillo. Cuando el ejército irrumpe para desalojar la rave y evacuar a los europeos, el grupo huye en dos furgonetas. Luis, Esteban y su perro Pipa deciden seguirlos, iniciando una travesía cada vez más incierta mientras las noticias anuncian el estallido de un conflicto armado entre dos países, con ecos de una guerra global inminente.

La religión de los decibelios
Dirigida por Oliver Laxe, Sirat es una experiencia arrolladora, tan hipnótica como divisiva. La película propone una odisea trance–techno en la que el sonido funciona como vía de trascendencia, casi como una religión contemporánea basada en los decibelios.
Laxe contrapone ese deseo de evasión espiritual con la brutalidad del mundo real: fronteras, conflictos armados y violencia estructural que los protagonistas han preferido ignorar. El choque entre ambas realidades convierte a la película en una experiencia sensorial extrema y, al mismo tiempo, profundamente política.
Una película que remueve (y no pide permiso)
Sirat. Trance en el desierto no busca el consenso. Sus decisiones narrativas y sus golpes de efecto han generado debate, y no es una película diseñada para gustar a todos. Pero sí es una obra que quiere sacudir al espectador en varios frentes: el físico, el emocional y el ideológico.
Espero que hayáis tenido el placer de ver “SIRÂT” en cine con buen sonido gordo. Por algo está nominada al #Oscar a Mejor Sonido 🔈
Feliciten a Laia Casanovas porque es la responsable de que la sintierais así en el pecho 👏 #LaRevuelta pic.twitter.com/UO2qmDCm5D
— La Revuelta (@LaRevuelta_TVE) January 22, 2026
Su uso del sonido —clave para su reconocimiento en los Oscar— no es accesorio, sino estructural. La película se cuenta tanto con imágenes como con vibraciones, silencios y explosiones auditivas que convierten la sala en parte de la experiencia.
Un paso más en la consolidación del cine español
La sorpresa de Sirat en los Oscar no es un hecho aislado, sino un síntoma. El cine español lleva tiempo demostrando que puede competir fuera de los márgenes tradicionales, apostando por propuestas autorales, incómodas y radicales.
Puede verse Sirat. Trance en el desierto en Movistar+, una oportunidad para comprobar por qué pocas películas este año ofrecen una experiencia tan impactante.
Fuente: SensaCine.