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Una locura lisérgica que fracasó en taquilla y hoy es de culto: desaparece de Netflix en 48 horas

Hollywood rara vez apuesta por el caos. En una industria cada vez más obsesionada con fórmulas seguras y franquicias previsibles, cuesta imaginar que una película como Fear and Loathing in Las Vegas haya sido producida por un gran estudio. Y, sin embargo, ocurrió.
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Dirigida por Terry Gilliam y protagonizada por Johnny Depp, esta adaptación de la novela de culto de Hunter S. Thompson es una odisea alucinógena por el desierto americano, Las Vegas, el exceso y la decadencia del llamado “sueño americano”. Y ahora sólo puede verse en Netflix hasta el 13 de febrero.

Un encargo periodístico que se convierte en pesadilla

La historia sigue a Raoul Duke (alter ego de Thompson) y su abogado, el excéntrico Dr. Gonzo, en un viaje a Las Vegas para cubrir una carrera de motos. Lo que empieza como un trabajo periodístico pronto se convierte en una espiral de drogas, paranoia y encuentros surrealistas con policías, periodistas y jugadores profesionales.

A bordo del icónico coche rojo —el “Red Shark”— los protagonistas recorren un Estados Unidos deformado por la resaca de los años 60. Lo que buscan es algo tan abstracto como el “sueño americano”, pero lo que encuentran es miedo, repugnancia y una sátira feroz de la sociedad moderna.

Hollywood rara vez apuesta por el caos. En una industria cada vez más obsesionada con fórmulas seguras y franquicias previsibles, cuesta imaginar que una película como Fear and Loathing in Las Vegas haya sido producida por un gran estudio. Y, sin embargo, ocurrió.
© TheCinesthetic – X

Un proyecto que parecía imposible

La novela original llevaba años considerada inadaptable. Durante el auge del Nuevo Hollywood, cineastas como Martin Scorsese y Oliver Stone estuvieron vinculados al proyecto, pero ninguno consiguió sacarlo adelante.

Fue Gilliam quien logró convertir ese texto caótico y profundamente subjetivo en una experiencia cinematográfica radical. Aunque una gran productora como Universal terminó respaldando la distribución, el resultado fue todo menos convencional.

La película es excesiva, estridente y deliberadamente incómoda. No suaviza su tono ni intenta hacer concesiones comerciales. Es una experiencia sensorial que parece estar a punto de desintegrarse en cualquier momento.

Fracaso en taquilla, triunfo como obra de culto

Estrenada en 1998, la cinta apenas recaudó 13 millones de dólares, menos de lo que costó producirla. El público mayoritario no conectó con su narrativa fragmentada ni con su propuesta visual desatada.

Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha consolidado como una obra de culto. Su audacia formal, su humor ácido, su crítica al capitalismo y al desencanto americano, junto con una interpretación desatada de Depp, la han convertido en una película única dentro del sistema de estudios.

Hoy resulta todavía más sorprendente que algo así saliera de Hollywood.

Una experiencia que no se parece a nada

Fear and Loathing in Las Vegas no es una película cómoda. No ofrece héroes tradicionales ni moralejas claras. Es un descenso psicodélico, un retrato grotesco y, al mismo tiempo, profundamente lúcido.

Quizá por eso sigue fascinando décadas después.

Si quieres comprobar cómo una gran producción puede convertirse en una rareza absoluta dentro de la industria, aún estás a tiempo. Pero no por mucho: desaparece de Netflix el 13 de febrero.

Fuente: SensaCine.

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