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Ciencia

Una mirada más de cerca a las lunas de Urano revela un sorprendente lado oscuro

Los científicos usaron el telescopio Hubble y hallaron que las cuatro lunas más grandes de ese planeta contradicen los datos existentes.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Ya se sabe que las lunas que orbitan Urano tienen características inusuales: algunas presentan muchos cráteres, otras tienen características tectónicas o son un tapiz de acantilados y montañas. Con el telescopio Hubble los científicos volvieron a mirar más de cerca la superficie de las cuatro lunas más grandes de Urano, y lo que descubrieron fue algo inesperado.

En su trabajo el equipo de astrónomos buscaba señales de interacción entre el campo magnético de Urano y sus cuatro lunas más grandes: Ariel, Umbriel, Titania y Oberon. Las lunas, que llevan los nombres de personajes de las obras de William Shakespeare, tienen una cara que siempre mira hacia el planeta en tanto que la otra siempre está oculta desde la perspectiva de Urano. Es lo que se conoce como acoplamiento de marea o rotación sincrónica. La ciencia suponía desde hace tiempo que el lado que da hacia Urano sería más brillante, y que el que está oculto quedaría sumido en la oscuridad. Pero lo que descubrieron fue todo lo contrario, clara evidencia del oscurecimiento de las caras de las lunas exteriores también.

Los hallazgos se presentaron esta semana en la convención de la Sociedad Astronómica Estadounidense número 246, que se llevó a cabo en Anchorage, Alaska. Indican que la magnetósfera de Urano tal vez no interactúe mucho con sus lunas más grandes a pesar de que los datos que había hasta hoy así lo sugerían.

Un extraño gigante de hielo

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©NASA, ESA, STScI, Christian Soto (STScI)

“Urano es raro por lo que nunca se supo hasta dónde interactúa el campo magnético con sus satélites”, declaró Richard Cartwright, investigador del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, y principal investigador en el nuevo trabajo.

De hecho, el gigante de hielo es muy extraño. Urano está inclinado a 98 grados, lo que lo convierte en el único planeta del sistema solar cuyo ecuador está casi en ángulo recto respecto de su órbita. Un día en Urano dura unas 17 horas, que es el tiempo que le toma al planeta dar una vuelta completa sobre su eje. El planeta completa una órbita en torno al sol cada 84 años terrestres. “Cuando el Voyager 2 pasó cerca de Urano [en 1986] la magnetósfera de Urano estaba inclinada unos 59 grados respecto del plano orbital de los satélites, por lo que hay una inclinación adicional en el campo magnético”, explicó Cartwright.

Urano y sus líneas de campo magnético rotan más rápido que las lunas que orbitan en torno al planeta, por lo que las líneas del campo magnético pasan constantemente por sobre las lunas. Por eso los científicos creían que las partículas cargadas del campo magnético del planeta, la magnetósfera, debían impactar en la superficie del lado oculto de las lunas. Esas partículas cargadas se acumularían sobre el lado oscuro y dispersarían radiación, haciendo que se vieran más oscuras las caras que están ocultas ante la perspectiva de Urano.

Con la capacidad ultravioleta del Hubble los científicos hallaron que los dos hemisferios de Ariel y Umbriel de hecho tienen un brillo parecido. En el caso de Titania y Oberón lo que vieron no era lo que esperaban. Sus caras visibles eran más oscuras y más rojas en comparación con los hemisferios ocultos.

El equipo buscó una explicación para este extraño fenómeno: las lunas irregulares de Urano, pequeños cuerpos distantes con órbitas excéntricas, reciben constantemente impactos de micrometeoritos y eyectan parte de ese material a la órbita en torno al planeta. A lo largo de millones de años ese material se mueve hacia las órbitas de Titania y Oberón.

A medida que las lunas orbitan en torno a Urano, levantan el polvo “como sucede con los insectos que impactan contra el parabrisas del auto en una autopista”, según declaró el Instituto de Ciencias de Telescopios Espaciales. Esa acumulación podría ser lo que causa que Titania y Oberón se vean más oscuras y rojizas. “Eso respalda una explicación diferente”, dijo Cartwright. “Es acumulación de polvo. Ni siquiera esperaba llegar a esa hipótesis, pero ya sabes que los datos siempre te sorprenden”.

En cuanto a las otras dos lunas, Ariel y Umbriel, tal vez la magnetósfera de Urano sí interactúe con ellas, pero no de la forma que resulte en un lado brillante y otro, oscuro. El reciente descubrimiento suma más misterio a Urano y su sistema.

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