Los tardígrados son criaturas diminutas con ocho patas que parecen osos extraterrestres. Son más resistentes que cualquier otra bestia de la Tierra. Los pequeñines pueden soportar enormes cantidades de radiación, casi 1.000 veces más que el nivel letal para los humanos, y sobreviven en entornos duros a los que ningún otro organismo puede resistir. Una especie de tardígrados descubierta recientemente revela nueva información sobre el modo en que el microscópico animal logra sanar reparando su ADN cuando se lo expone a altas dosis de rayos gamma.
Se conocen unas 1.5000 especies de tardígrados, conocidos también como osos de agua, pero todavía hace falta conocer el mecanismo por el cual los resistentes invertebrados se protegen contra la radiación. Un nuevo estudio analiza una especie en particular, el Hypsibius henanensis para obtener las claves del mecanismo molecular que dota a los tardígrados de esos superpoderes. Los resultados podrían servir para hallar nuevas formas de mitigar los efectos de la radiación en los astronautas cuando están en el espacio, facilitando vuelos espaciales de larga duración para los humanos.
“La extremada resistencia ambiental de los extremófilos como los tardígrados es un tesoro de mecanismos moleculares de resistencia al estrés que todavía no se han explorado”, dijo en su declaración Lei Li, de la Academia China de Ciencias que lideró el trabajo. “La investigación funcional de estos mecanismos de radio tolerancia ampliará nuestro entendimiento de la supervivencia celular bajo condiciones extremas”.
Sobreviven a casi todo
El estudio publicado en Science secuenció el genoma de esta especie descubierta en China hace unos seis años. Expuestos a la radiación, estos tardígrados activaron un sofisticado sistema de defensa que protege el ADN y también repara las lesiones que ocurren. Su más conocido mecanismo de defensa es la capacidad de entrar en un estado de dormición similar a la muerte, en que se envuelven en sí mismos y agotan casi toda su provisión de agua. Este estado deshidratado junto a otras medidas defensivas les permite vivir en condiciones muy extremas durante décadas o más, sobreviviendo a temperaturas heladas, intensa radiación, o el vacío del espacio.
Esta especie de osos de agua utiliza un mecanismo genético que se activa y da lugar a su sorprendente resiliencia. Los genes DODA1 producen pigmentos antioxidantes que suelen hallarse en bacterias, plantas y hongos, que limpian los químicos reactivos a la exposición a la radiación. Otro gen, el BCS1, sirve de escudo para que las mitocondrias de sus células no sufran daños.
“Los tardígrados están en casi todas partes en la Tierra, desde las profundidades del océano a las cimas de las altas montañas”, le dijo a Gizmodo Thomas Boothby, profesor adjunto del Departamento de Biología Molecular de la Universidad de Wyoming. En 2021, Boothby envió osos de agua al espacio para exponerlos a las duras condiciones a bordo de la Estación espacial internacional. “Es importante entender cómo sobreviven en el espacio porque eso puede ayudarnos a desarrollar terapias y contramedidas a las disfunciones y tensiones que sufran los humanos en vuelos espaciales prolongados”, afirmó.