Mientras el mundo se concentra en conflictos visibles, algunos sostienen que se gesta un plan silencioso bajo tierra. Nuevas declaraciones apuntan a una red secreta de instalaciones subterráneas supuestamente financiadas por el gobierno de EE.UU., listas para activarse en caso de guerra nuclear o colapso global. ¿Realidad o conspiración cuidadosamente oculta?
Una red invisible bajo nuestros pies

Catherine Austin Fitts, exfuncionaria del gobierno de George H. W. Bush, reveló en una entrevista con Tucker Carlson que Estados Unidos habría construido al menos 170 ciudades subterráneas, algunas incluso bajo el océano. Según sus palabras, estas instalaciones estarían conectadas por un sistema de transporte exclusivo y serían utilizadas solo por quienes ostentan poder político o económico.
Fitts, que fue secretaria adjunta de Vivienda entre 1989 y 1990, sostiene que las estructuras contarían con toda la infraestructura urbana necesaria para operar de forma autosuficiente durante un periodo prolongado. Se trataría de refugios estratégicos pensados no solo para resistir bombardeos nucleares, sino para garantizar la supervivencia frente a lo que describe como un “evento de casi extinción”.
Las construcciones, según su relato, comenzaron a gestarse en los años posteriores a la Guerra Fría, impulsadas por el temor de un colapso a gran escala. Desde entonces, habrían avanzado en secreto bajo presupuestos ocultos.
Millonarios desvíos y teorías que inquietan

Como respaldo, Fitts citó un informe del economista Mark Skidmore, quien en 2017 denunció más de 21 billones de dólares en gastos no autorizados por parte del Departamento de Defensa y de Vivienda entre 1998 y 2015. Según ella, parte de ese dinero habría servido para construir y mantener estas estructuras secretas.
Aunque el gobierno de EE.UU. no ha confirmado la existencia de estas instalaciones, el tema ha cobrado fuerza en medios alternativos. Algunos relacionan estas ciudades con un supuesto programa espacial secreto, mientras otros las ven como preparación para un inminente conflicto global.
En este contexto, voces como la del historiador británico Niall Ferguson advierten que el mundo actual se asemeja inquietantemente al clima previo a la Primera Guerra Mundial. Según Ferguson, las potencias siguen subestimando el potencial destructivo de sus propias decisiones, y un enfrentamiento global podría desencadenarse donde menos se lo espera.