Lo que para los pescadores de esponjas turcos era un simple hallazgo en el fondo marino, se transformó en una revolución científica. La expedición al pecio de Yassi Ada, en 1961, reunió arqueólogos que, armados con ingenio y rudimentario equipo de buceo, demostraron que era posible excavar bajo el agua con la misma rigurosidad que en tierra. El barco bizantino descubierto no solo contó una historia de comercio y guerra, sino que fundó toda una disciplina.
Los orígenes de una disciplina
Hasta mediados del siglo XX, la arqueología subacuática era poco más que una curiosidad. Los objetos se recuperaban sin método, como en Antikythera en 1900. La llegada del Aqua-Lung tras la Segunda Guerra Mundial cambió el panorama: por primera vez, los investigadores podían sumergirse de manera prolongada. Fue el periodista Peter Throckmorton quien impulsó en 1958 la primera excavación científica bajo el mar, que abrió camino a George Bass y, poco después, a la misión de Yassi Ada.

Innovaciones bajo el agua
El pecio bizantino de Yassi Ada, hallado a 36 metros de profundidad, ofrecía un tesoro metodológico: su cargamento de 800 ánforas intactas. Para documentarlo, el equipo debió improvisar técnicas inéditas. Usaron rayos de bicicleta afilados como anclajes, etiquetas de linóleo para catalogar piezas y estructuras metálicas diseñadas por herreros locales para tomar fotografías fijas. Ese aprendizaje por ensayo y error estableció un estándar: planos detallados, registros fotográficos precisos y manipulación delicada de los restos.
Un barco bizantino en detalle
La reconstrucción del navío reveló una embarcación de 60 toneladas con once anclas, planchas de plomo y herramientas para reparaciones en alta mar. Destacaba su cocina cubierta con tejas, un lujo desconocido en otros pecios. Las monedas y ánforas confirmaron su vínculo con el comercio bizantino de vino y aceite, posiblemente al servicio de tropas cristianas durante la guerra contra los persas. El naufragio, fechado en el año 626, se convirtió en una ventana única a la vida marítima de la época.

El legado de Yassi Ada
Más que un hallazgo arqueológico, Yassi Ada marcó el nacimiento de un método. La precisión cartográfica, el registro visual sistemático y la capacidad de excavar bajo el agua con rigor científico convirtieron a este naufragio en el manual fundacional de la arqueología subacuática. Desde entonces, cada pecio investigado en el Mediterráneo y más allá lleva la huella de aquel verano en Turquía, cuando un grupo de jóvenes arqueólogos demostró que el fondo marino también guarda capítulos cruciales de la historia humana.
Fuente: Infobae.