Así sirven copas los imponentes camareros-robot de Google

No se cansan, no se equivocan, no se les olvida nunca lo que has pedido y siempre te preparan tu bebida favorita igual. Los tres camareros que se encargaron de refrescar los gaznates de los asistentes al reciente evento para desarrolladores de Google pesan varias toneladas cada uno y han sido desarrollados en el MIT.

Cada uno de estos ingenios es una versión modificada del brazo robótico Kuka KR-16. Este tipo de máquinas suelen encontrarse en cadenas de montaje de industria pesada. Cada uno es capaz de mover objetos de hasta 16 kilos con una precisión de una décima de milímetro y a una velocidad bastante espeluznante. En el caso concreto del evento de Google, dos de estos robots manejaban cocteleras mientras que el tercero preparaba los vasos con hielo y el resto de ingredientes. Juntos son Makr Shakr.

El proceso comienza, cómo no podía ser menos, con una aplicación descargable en el móvil que permite seleccionar entre dos docenas de bebidas espirituosas y cerca de cien ingredientes no alcohólicos entre refrescos, zumos o condimentos. Cada usuario puede confeccionar su propia combinación o pedir una predeterminada de una lista. La petición llega a un servidor y el sistema adjudica un número de cola al usuario.

Así sirven copas los imponentes camareros-robot de Google

Los robots toman los ingredientes de una plataforma llena de dispensadores automáticos de bebida que reaccionan al acercar los recipientes. Después agitan o revuelven el cóctel como la receta indique, vuelcan el contenido en el vaso ya decorado, y lo dejan en una serie de cintas transportadoras numeradas que llevan las bebidas hasta la barra.

Los creadores de este singular equipo de camareros reconocen que la coctelería es un arte y que el toque de cada barman es único. Sin embargo, el sistema tiene otras ventajas. La aplicación desde la que se pide, por ejemplo, puede llevar un cómputo exacto de la proporción de alcohol que llevamos ingerida y avisarnos, o incluso impedirnos pedir más si nos pasamos.

Carlo Ratti, padre de la criatura en el laboratorio de Sensibilidad artificial del MIT, asegura que su creación no pretende reemplazar a los camareros reales, sino que es tan sólo un ejercicio que demuestra las posibilidades de interacción entre seres humanos y máquinas mediante software. En la web de Makr Shakr tenéis más información sobre el proyecto [Makr Shakr]

Foto: Max Tomasinelli