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Tecnología

China ya fabrica el 85% de los robots humanoides del mundo y puede producirlos mucho más baratos que sus rivales. El verdadero problema es que todavía no existen suficientes trabajos útiles ni compradores dispuestos a pagar por ellos

China entregó la mayoría de los robots humanoides fabricados en 2025 y espera duplicar sus ventas durante este año. Sin embargo, muchas máquinas siguen limitadas a entornos controlados, mientras los pedidos dependen en gran medida de organismos públicos, laboratorios y proyectos piloto.
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China ya ha resuelto una parte del problema que mantiene ocupadas a las grandes compañías tecnológicas de Estados Unidos: fabricar robots humanoides en grandes cantidades y a precios cada vez más bajos. Lo que todavía no ha resuelto es qué hacer con todos ellos.

Las demostraciones resultan espectaculares. Algunos modelos bailan, boxean, preparan café, doblan ropa o dirigen el tráfico. Sin embargo, convertir esas habilidades cuidadosamente ensayadas en jornadas de trabajo fiables dentro de una fábrica, un hotel o una vivienda continúa siendo una tarea mucho más difícil.

Según Associated Press, los robots producidos por compañías chinas representaron cerca del 85% del mercado mundial en 2025. El país cuenta con una cadena de suministro capaz de fabricar motores, sensores, baterías, reductores y componentes electrónicos a una escala difícil de igualar. Aun así, buena parte de esa capacidad industrial está creciendo más rápido que la demanda comercial real.

China puede fabricar miles de robots, pero muchos todavía no tienen un empleo

China ya fabrica el 85% de los robots humanoides del mundo y puede producirlos mucho más baratos que sus rivales. El verdadero problema es que todavía no existen suficientes trabajos útiles ni compradores dispuestos a pagar por ellos
© Getty Images / Adek Berry/AFP.

El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China contabilizó más de 140 fabricantes nacionales y 330 modelos humanoides lanzados durante 2025. El propio Gobierno describió aquel año como el comienzo de la producción masiva y ha empezado a desarrollar estándares nacionales de seguridad, calidad y funcionamiento.

Las cifras de producción muestran una ventaja clara. De acuerdo con Omdia, en 2025 se enviaron alrededor de 13.000 robots humanoides en todo el mundo. AGIBOT superó las 5.100 unidades, mientras Unitree asegura que entregó más de 5.500. Sus competidores estadounidenses, entre ellos Tesla y Figure AI, se mantuvieron en varios cientos o menos.

Eso no significa que miles de humanoides ya estén sustituyendo trabajadores. Muchos fueron comprados por universidades, centros de investigación, organismos públicos o empresas que quieren experimentar con la tecnología. Según Associated Press, una parte importante de los más de 2.000 millones de yuanes en pedidos registrados durante 2025 procedió de compañías estatales.

Bailar y preparar café es mucho más fácil que trabajar durante ocho horas

El principal obstáculo no está en conseguir que un robot complete una tarea concreta, sino en lograr que pueda repetirla durante horas, reaccionar ante imprevistos y moverse por espacios pensados para humanos.

Un humanoide puede clasificar paquetes en una demostración preparada. Otra cosa es que reconozca cajas deformadas, esquive a un trabajador, recoja un objeto caído y continúe trabajando sin asistencia técnica.

Samm Sacks, investigadora de New America, explicó a Associated Press que muchas de estas máquinas siguen siendo más llamativas que funcionales. Dependen de escenarios estructurados y todavía tienen dificultades para operar en lugares desordenados, estrechos o impredecibles.

Esa limitación también afecta al mercado doméstico. Una creadora de contenido china probó recientemente un robot capaz de ordenar zapatos, cambiar bolsas de basura y doblar ropa, pero la máquina necesitaba ir acompañada por una persona. Además, resultaba lenta, voluminosa y poco práctica dentro de una vivienda pequeña.

Los robots chinos son más baratos, pero siguen costando demasiado

China ya fabrica el 85% de los robots humanoides del mundo y puede producirlos mucho más baratos que sus rivales. El verdadero problema es que todavía no existen suficientes trabajos útiles ni compradores dispuestos a pagar por ellos
© VCG.

El precio ayuda a explicar el entusiasmo y, al mismo tiempo, la dificultad comercial. Algunos humanoides chinos básicos se venden por menos de 6.000 dólares, pero los modelos avanzados pueden superar ampliamente los 25.000 o incluso acercarse a los 100.000 dólares.

Matrix Robotics ofrece su MATRIX-3 por unos 99.000 dólares y asegura haber recibido cerca de 1.000 pedidos de hoteles, cafeterías y otras empresas. EngineAI, por su parte, comercializa un modelo básico por alrededor de 180.000 yuanes, unos 26.600 dólares.

El problema es que muchas fábricas ya cuentan con brazos robóticos más baratos, rápidos y especializados. Un humanoide solo resulta atractivo cuando puede realizar varias tareas distintas sin que sea necesario rediseñar el edificio o la línea de producción.

Según Morgan Stanley, las ventas chinas podrían superar las 28.000 unidades en 2026, más del doble que el año anterior. La entidad también espera que la reducción del precio de las piezas permita abaratar progresivamente las máquinas.

La ventaja industrial no garantiza una industria rentable

El Gobierno chino considera los humanoides una tecnología estratégica y los ha incluido entre las prioridades de su plan económico para 2026-2030. Ese apoyo facilita financiación, contratos y espacios de prueba, pero también aumenta el riesgo de que demasiadas empresas persigan un mercado todavía inmaduro.

Reuters señala que Unitree, pese a haber vendido miles de robots y preparar su salida a bolsa, reconoce que sus máquinas aún no tienen la sofisticación necesaria para un uso cotidiano generalizado. Sus beneficios ajustados cayeron durante el primer trimestre de 2026 mientras aumentaban la inversión en investigación y la competencia de precios.

China puede dominar la fabricación de robots humanoides del mismo modo que domina baterías, drones o vehículos eléctricos. Pero esta vez no basta con producir más rápido y más barato.

Para convertir esa ventaja en un negocio sostenible, sus fabricantes deben encontrar tareas en las que un cuerpo humanoide sea realmente mejor que una máquina especializada. Hasta entonces, China puede construir miles de robots. Lo difícil seguirá siendo encontrarles un trabajo.

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