La comunidad de astrofísicos ya lo califica como el descubrimiento del año, y ciertamente, tiene el potencial de cambiar todo lo que conocemos sobre la formación de nuestro universo. Un equipo de investigadores acaba de confirmar por primera vez la conocida como teoría inflacionaria o inflación cósmica, que explica la expansión ultra-rápida del Universo en sus primeros instantes de formación. Esto, a su vez, prueba que la explosión que lo formó todo, el Big Bang, es cierta.

En el descubrimiento han participado investigadores de las universidades de Harvard, Stanford, Cambridge y Minnesota, así como científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL Caltech) de la NASA. La teoría del Big Bang explica que nuestro Universo se creó a partir de una explosión primigenia que tuvo lugar hace unos 13.700 millones de años. Hasta ahora, se habían encontrado indicios que apuntaban a esa deflagración y posterior expansión, como la radiación de microondas registrada por proyectos como el satélite Planck Surveyor de la ESA, operativo desde 2009.

Sin embargo, los astrofísicos buscaban una prueba más directa de esa expansión inicial. Esa prueba son las denominadas ondas gravitacionales, es decir, las huellas de esa expansión. El propio Einstein ya adelantó la posible existencia de estas ondas que sacuden la misma realidad del espacio-tiempo en su Teoría General de la Relatividad. El nuevo descubrimiento ha sido posible gracias a un efecto sobre los fotones bautizado como Polarización Modo-B.

Tras su descubrimiento, el equipo de investigadores ha pasado años comprobando que esa distorsión en la luz no se debe a ninguna otra fuerza. Todas las explicaciones alternativas se descartaron: la polarización Modo-B de las partículas de luz en el espacio es consecuencia directa de las ondas gravitacionales producidas por el Big Bang.

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El hallazgo tendrá ahora que confirmarse de nuevo por la comunidad científica, pero los investigadores han sido muy cuidadosos en la publicación de la evidencia. Marc Kamionowski, de la Universidad Johns Hopkins, una de las pocas personas que vio los datos antes de que se hicieran públicos, ha afirmado a la revista Time que se trata de un meticuloso trabajo de años. "Son personas extremadamente cuidadosas y conservadoras. Han tenido esta prueba entre manos durante 3 años, han mirado todas las alternativas posibles y las fueron descartando una a una", explica.

"De confirmarse, creo que sería el descubrimiento más importante desde la confirmación de que la expansión del Universo se está acelerando", dice el astrónomo de Harvard Avi Loeb, uno de los investigadores involucrados en el hallazgo. "Es merecedor del Nobel", añade.

El descubrimiento ha sido posible gracias al conjunto de sensores del radiotelescopio BICEP-2 de la NASA en el Polo Sur (en las fotos), y abre la puerta a todo un nuevo universo de investigación (nunca mejor dicho) en astrofísica. [NASA vía New York Times]

Fotos: Steffen Richter, Harvard University

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