Imagen: Jim Cooke

Los fármacos utilizados en las inyecciones letales no fueron diseñados para matar a la gente, y de hecho están en el mercado debido a su uso medicinal. Las compañías farmacéuticas no permiten que se usen para ejecuciones, pero Arkansas tiene algunas en su poder de todos modos. Esto es lo que realmente hacen los tres fármacos del cóctel letal de este estado.

Las inyecciones letales se han vuelto difíciles de ver, en parte porque las compañías farmacéuticas no quieren ayudar en las ejecuciones y han bloqueado la venta de sus medicamentos para este propósito. Pero los funcionarios de prisiones de Arkansas han conseguido tres fármacos que los tribunales dictaminaron que son adecuados para el trabajo. Eso sí, tienen que darse prisa porque uno de ellos caduca a finales de este mes. Planearon ocho ejecuciones, y cuatro fueron autorizadas para llevarse a cabo. La última de las cuatro estaba programada para hoy.

El midazolam es un sedante

El midazolam, el fármaco cuya fecha de vencimiento está fijando el ritmo de las ejecuciones de Arkansas, es un sedante. Un anestesiólogo podría administrártelo cuando recibas una colonoscopia, o mientras te diriges a una cirugía para que no te pongas nervioso por todo lo que va a suceder. No te duerme, pero puedes sentirte somnoliento como efecto secundario, y probablemente no recuerdes nada de lo que sucede mientras el medicamento hace efecto. En las cirugías se administra el midazolam primero y el anestésico después.

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En las inyecciones letales de Arkansas, el midazolam es el primero de los tres fármacos inyectados. Su dosis es mucho mayor que la que recibe un paciente de cirugía: 500 miligramos en lugar de cuatro. La idea es relajar al interno, y quizá que pierda la consciencia de lo que está sucediendo. Pero no necesariamente deja inconsciente al preso o aliviarle el dolor. Otros dos fármacos, el tiopental y el pentobarbital, podrían hacer eso, pero a las correccionales les cuesta trabajo adquirirlos. Utilizan midazolam en su lugar.

Al midazolam le han echado la culpa de varias ejecuciones fallidas, en las que la persona ejecutada no estaba completamente anestesiada. Tras una de esas, una ejecución de 2014 que duró casi dos horas, Arizona accedió a no volver a usar la droga en inyecciones letales. Otros estados todavía la utilizan, sin embargo, y la Corte Suprema confirmó su legalidad en un caso de Oklahoma como fármaco inyectable letal.

El bromuro de vecuronio causa parálisis

Al igual que el midazolam, el bromuro de vecuronio se utiliza comúnmente en cirugías. Relaja y paraliza los músculos, de manera que el paciente no pueda moverse. Con una dosis lo suficientemente grande, puede impedir que el diafragma de una persona se mueva, lo que significa que no podrá respirar.

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En una inyección letal, este fármaco se administra en una dosis de 100 miligramos, mucho más que los ocho miligramos que se inyectan en cirugía. La idea es impedir que el preso respire, pero debido a que paraliza los músculos, la persona no sería capaz de moverse o hablar para expresar que está sufriendo. Así que esta droga, si es efectiva, puede tener el efecto de ocultar que el preso está sufriendo.

El cloruro de potasio detiene el corazón

El cloruro de potasio se usa con mayor frecuencia en medicina como una forma sencilla de suministrar potasio. El potasio es un electrolito que necesitamos para las funciones normales del cuerpo. Es un ingrediente en el Gatorade y es la razón por la que la gente dice que el agua de coco es una gran bebida para hidratarte durante o después del ejercicio.

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Puesto que cantidades minúsculas de potasio están involucradas en el funcionamiento de los nervios y los músculos, una gran dosis de potasio puede interferir en las funciones básicas del cuerpo. Lo más importante: el cloruro de potasio puede detener el corazón.

El fármaco se administra en pequeñas dosis a lo largo de un día, con una dosis máxima diaria de 200 miliequivalentes. El protocolo de Arkansas da al recluso 240 miliequivalentes en una sola dosis. Si el bromuro de vecuronio hizo su trabajo, el recluso ya estará muerto en el momento en que se administre este medicamento. Pero si no es extremadamente doloroso, con un anestesiólogo testificando que es lo bastante cáustico como para destruir las venas de la persona. Incluso en dosis normales, los pacientes se quejan de una sensación de ardor.


Estos fármacos no están probados ni aprobados para matar a las personas, por lo que no hay garantía de que lo hagan humanamente. Los estados han tenido que modificar sus protocolos de ejecución y, a menudo, detener las ejecuciones durante años porque no pueden obtener los medicamentos que desean. El pentobarbital, utilizado para la eutanasia de mascotas, fue el estándar de la inyección letal, pero de un tiempo a esta parte ha sido imposible de obtener para los departamentos de corrección.

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Ninguno de los fabricantes de drogas venden sus productos para ser utilizados en ejecuciones, por lo que los departamentos de corrección tienen que encontrar maneras disimuladas de obtenerlos (y normalmente tratan de no revelar sus proveedores). Además de las restricciones de los fabricantes y vendedores, la Unión Europea también prohíbe la exportación de cualquier droga que se va utilizar como instrumento de tortura, que define incluyendo las ejecuciones.

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Sin embargo, los fármacos en el cóctel de Arkansas siguen en el mercado debido a su uso rutinario en medicina. Los tres figuran en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud. El estado logró obtener los tres en violación de las políticas de vendedores de fármacos y algunas de esas compañías presentaron demandas ante los tribunales, pero las ejecuciones siguieron adelante de todos modos.