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Filman por primera vez a cachalotes dándose de cabezazos y las imágenes son impresionantes

Los investigadores no conocen todavía qué significa la conducta, pero a las ballenas parece resultarles divertido.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En 1820 un cachalote de 80 toneladas le dio un cabezazo al Essex, un barco ballenero estadounidense, que se volcó de lado y se hundió  a causa del impacto. La historia de esa pesadilla supuestamente inspiró a Herman Melville como idea para su libro Moby Dick, un clásico de 1851.

Dos siglos después de que el Essex sufriera el incidente que acabó con su ciclo útil, los investigadores confirman que dar cabezazos es un hábito de los cachalotes.

El trabajo sobre lo estudiado se publicó ayer en Marine Mammal Science y constituye la primera documentación sistemática de la actividad de los cachalotes dándose de cabezazos. Era una hipótesis antes de esto, con buena cantidad de anécdotas como evidencia de que estas ballenas empujaban y golpeaban objetos con sus cabezas. Los investigadores al mando de Alec Burslem de la Universidad de Hawai, confirman ahora que esa conducta es real, aunque no se conoce la razón. El equipo seguirá recogiendo datos para sacar conclusiones.

Investigación desde el cielo

El nuevo estudio presenta tres observaciones con drones de jóvenes cachalotes de las Azores y archipiélagos de las Baleares al oeste de Portugal. En las imágenes tomadas entre 2020 y 2022, se observa la conducta de contacto inicial con la cabeza y los golpes de cabeza, que luego se analizaron cualitativamente.

En la evaluación el equipo tomó nota de las características físicas de cada ballena, como su sexo y tamaño, y evaluaron si la conducta de darse de cabezazos incluía otro tipo de contacto. Además, las ballenas tenían dispositivos de audio adosados para otro proyecto por lo que el equipo tenía datos para determinar si se comunicaban entre ellas antes o después de los choques de cabeza.

Un juego rudo

Las filmaciones dieron como resultado unos datos muy interesantes. Ante todo, los choques de cabeza parecen ser una conducta recurrente, al menos en los cachalotes de la zona.

En segundo lugar, no parece que se trate de una conducta de los machos para marcar su dominio, hipótesis que se sostenía en el pasado según declaraciones. Más bien, las ballenas que se daban de cabezazos eran mayormente ejemplares jóvenes.

Los dispositivos de audio indicaron que las ballenas intercambiaban chasquidos y sonidos que “sugieren un trasfondo de interacción social” y que cada golpe de cabeza variaba, entre leve a considerable, según afirman en su trabajo.

Ballena
© Burslem et al., 2026

Las ballenas se divierten

Como sucede siempre en los estudios de conducta animal el equipo todavía no ha podido determinar exactamente cuál es la razón por la que los cachalotes se dan de cabezazos. Aunque estas observaciones refutan la idea de que la conducta se limita a los machos adultos, sí es posible que “el juego rudo entre animales inmaduros” sea como un ensayo para conductas similares entre adultos que compiten, dicen los investigadores.

No hay datos suficientes todavía, pero el equipo cree que estos resultados recientes demuestran el potencial de las filmaciones con drones para captar conductas animales elusivas sin perturbar demasiado a la naturaleza. Burslem se refirió también a otras filmaciones.

“Si alguien ha filmado algo similar, queremos que nos lo digan”, afirmó. “Es interesante pensar qué conductas se podrían observar, que todavía no hayamos visto, y si hay más observaciones podríamos aprender algo de la función que cumple esta conducta”.

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