Llegó el día. Y no, no es un coche. Eso es lo que sabemos seguro del anuncio que Elon Musk hará hoy en la fábrica que Tesla tiene en Hawthorne, California. Mientras la expectación poco a poco va creciendo la mayoría de apuestas están en otro objeto mucho más cotidiano pero igual de importante: una batería.

Según las declaraciones recientes de Jeff Evanson, uno de los máximos responsables de Tesla, no sólo será una batería, sino dos. Por un lado, una batería enfocada al uso doméstico y por otro una de mayor capacidad de almacenamiento, escalable, y que al parecer estaría más enfocada a nivel industrial. No solo eso: parece que la primera de ellas también se podrá alquilar con el objetivo de hacerla más asequible.

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Para entender de dónde salen los rumores, hay que remontarse a unas semanas atrás. En febrero, durante una llamada a inversores, Musk afirmó que en las próximas semanas la compañía lanzaría una batería destinada al hogar “destinada a acabar con la factura eléctrica”. No era un farol, ni un proyecto a largo plazo: “El diseño está hecho, debería entrar en producción en unos 6 meses aproximadamente”. En ese momento se refería, probablemente, a la primera de ellas.

Por qué una batería y cómo te afectaría

Colocar una placa solar en casa es algo que muchos pueden hacer. Pero tiene dos inconvenientes: para empezar instalarla es caro, y depende de si estamos en un lugar con el suficiente Sol como para que se amortice. Para continuar el factor más importante es que tiene que ser para consumo inmediato ya que almacenarla no es, por desgracia, fácil ni barato.

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Durante años, una forma de almacenamiento eficiente ha sido considerada como el santo grial en las energías renovables. Las placas solares y otras formas de producción de energía son cada vez más eficientes, más baratas y más ubicuas. Uno de los principales problemas con dichas energías, sin embargo, es que no están disponibles bajo demanda. A veces hace Sol, a veces no, a veces sopla el viento y a veces hace calma chicha. El cuello de botella se encuentra por tanto en métodos eficientes que permitan guardar esa energía producida para el momento en el que la fuente no está disponible.

Eso ha sido tradicionalmente caro, muy caro y siempre ha planteado serias dudas sobre su amortización. Además, la capacidad de la mayoría de las baterías actuales da únicamente para 3 días. Según palabras de Musk, la de Tesla podría abastecer las demandas de un hogar medio durante una semana, aproximadamente, como la del Toyota Mirai. El Mirai es el coche con pila de hidrógeno de Toyota cuya batería puede sacarse del mismo y colocarse en un stand en la pared que a su vez da servicio eléctrico a todo el hogar.

¿Saldrá pronto más allá de EEUU? No, probablemente no. Más abajo se explica por qué.

¿Ion-Litio o Hidrógeno?

A día de hoy hay dos tipos de batería por las que Elon Musk al frente de Tesla y SolarCity (compañía en la que también está presente como miembro del consejo directivo) podría apostar: o por las de Hidrógeno o por las de Ion Litio.

Hablemos antes, sin embargo, de SolarCity. Es una compañía que se encarga de la instalación y del mantenimiento de placas solares en hogares y pequeños negocios. Es de suponer, por tanto, que si la batería de Tesla está encaminada a mejorar la eficiencia en el almacenamiento de la energía eléctrica en hogares, ambas empresas vayan de la mano.

Sobre las baterías: las pilas de hidrógeno se utilizan ya en algunos coches como el A7 Sportback H-tron de Audi o el mencionado Mirai de Toyota. Tienen, con todo, una limitación importante: lo mucho que cuesta fabricarlas y lo mucho que cuesta procesar el hidrógeno. Aunque tienen más autonomía que las de ión-litio, su producción y distribución es más cara. Es decir, no son tan sostenibles desde un punto económico y desde un punto de vista energético, el de la energía que hace falta para producir y trasladar el hidrógeno hasta las estaciones de carga y de ahí a los coches.

Por otro lado, encontramos las baterías de Ion-Litio. Son las que en su momento permitieron a Tesla posicionarse como una amenaza real a nivel de autonomía frente al automóvil tradicional y son las que mayor grado de innovación han recibido en los últimos años, con una densidad energética que no para de crecer y unos sistemas de recarga cada vez más eficientes.

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Por si fuera poco, Tesla está construyendo ahora mismo en mitad del desierto de Nevada su Gigafactory. Gigafactory será la cuna y el abastecimiento de gran parte de las baterías de Tesla. Esas baterías serán de ion-litio. Como contexto, se calcula que en 2020 Gigafactory producirá más almacenamiento en baterías de este tipo del que se produjo en todo el mundo durante 2013. Para ese momento, se encargará de alimentar las necesidades energéticas de medio millón de Teslas.

Si hay que apostar, por tanto, parece que el Ion-Litio tiene la mano ganadora en lo que a tipo de tecnología que utilizará la batería se refiere. Y con todo, hay otro factor importante en la ecuación: la capacidad de producción.

Una posibilidad: utilizar la batería del propio Tesla

Gigafactory es una pieza clave dentro de ese proyecto gigantesco que es Tesla, pero para 2020 sólo será capaz de abastecer, aproximadamente, al total de Teslas en el mercado previstos para ese momento, unos 500.000 y con una producción de unos 50 GW por hora.

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Por tanto, si la compañía quiere producir más baterías no destinadas para sus coches hay dos opciones: o construir más fábricas o delegar la producción a un tercero. Puesto que las palabras de Musk aseguraban que el diseño ya estaba listo y la producción comenzaría en unos meses, la primera opción parece descartable.

Ahora mismo las celdas de las baterías de los Tesla las manufactura Panasonic, aunque es la compañía de Musk quien se encarga de procesarlas y convertirlas en baterías. La ecuación podría repetirse aquí, y que un tercero fabricase las celdas para que Tesla las convirtiese en productos individuales e instalables en cada casa, pero hay una idea mucho más interesante: que esa batería vaya en un Tesla que se convierte, a la vez, en fuente de energía y en almacenamiento.

Las declaraciones Jeff Evanson parecen ir además en esa dirección: la “Tesla Home Battery” sería la misma que ya montan los coches pero con un stand especial que se acoplaría a la pared. La otra, dedicada y fabricada de manera expresa tendría mucha más capacidad pero también sería mucho más cara.

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Con perspectiva, todo el proceso tiene sentido. SolarCity se encarga de la instalación y la producción de placas solares en el hogar, Tesla se encarga de aportar un producto que además de coche sirve para almacenar el excedente producido por la placa y de suministrar energía al mismo tiempo. Bingo.

Estamos intentando encajar algo que sería como una batería estática, parecida a la de algunos Model S, plana, con un grosor de unas 5 pulgadas, colgada de la pared y con una cubierta bien diseñada.

Así que la otra opción, con todo, también sigue siendo probable. La fábrica que Tesla tiene en Fremont, California, ya produce baterías de gran capacidad para clientes específicos y bajo demanda. Los detalles de esta batería, aunque tendríamos que verlos el día 30, serían un precio relativamente alto ($3000 dólares), pero lo suficientemente bajo como para que sea amortizable a largo plazo en conjunción con una fuente de energía renovable.

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Las comparaciones con SolarCity en ese sentido no acaban aquí, según informa The Guardian el modelo de implantación de las nuevas baterías sería similar al de las placas solares de la primera. Los clientes pagarían una primera cuota de $1500 dólares a la compañía seguido de $15 dólares durante los siguientes 10 años. El monto total rondaría los $3300 dólares.

Eso dejaría el pago inicial al nivel de un producto de electrónica de consumo medio/alto (el precio de un MacBook Retina, sin ir más lejos) mientras que el resto se paga en plazos bastante asequibles. A cambio, Tesla puede monitorizar el uso y el consumo de los sistemas para analizarlo internamente y volvería a reclamarlos pasada esa década. Se trataría por tanto de un sistema de cesión o leasing parecido al que ya existe con algunos fabricantes de coche. Vendría en dos opciones: 10 o 15 kWh, ambas más que suficientes para proporcionar energía a un hogar medio en caso de apagón.

Los datos hacen referencia, probablemente, a lo que Tesla llama Home Battery. No hay por el momento información relativa al otro modelo.

Implantarla no será fácil: un largo camino por delante

Con una visión ya más clara sobre lo que podría ser y lo que podría no ser la batería de Tesla, queda explorar todavía cómo podrían ser la implantación real de la misma en diferentes países. A priori, parece poco probable que el experimento salga de California para empezar. Según reporta Forbes, el gobierno está haciendo allí serios esfuerzos en la producción de energías renovables y una batería de Tesla encajaría perfectamente.

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En otros lugares de Europa la situación es algo más compleja. En algunos países como Alemania y Holanda se utiliza lo que se conoce como balance neto. En lugar de almacenar la energía capturada por placas solares esta se vierte al sistema y a cambio los particulares reciben un pequeño bono en forma de energía que pueden utilizar libremente. Es decir, el sistema sirve tanto para autoconsumo como para aligerar algo el precio final de la factura. La compañía eléctrica, a cambio, recibe energía producida por ese particular.

En España el panorama es mucho más desolador: según el Real Decreto de Autoconsumo, que aún no está aprobado, en este caso los particulares tendrían que pagar una tasa, similar a un peaje, por el simple hecho de instalar o tener instaladas placas solares en sus tejados. Suena tan absurdo como realmente es, y en el fondo no es más que el resultado de las presiones de las compañías energéticas por no perder su trozo del pastel.

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Y la opción última es una solución mixta. Una en la que el poseedor de una batería Tesla no se aparta por completo de la red eléctrica abaratando por tanto los costes de producción para la compañía. Dichas compañías, además, podrían utilizar esas baterías para almacenar parte del excedente de la red.

Lo que sí no parece probable, en cualquier caso, es que la batería de Tesla suponga un “milagro” que haga avanzar varios años el estado actual de los sistemas de almacenamiento de energía. es un paso más en ese camino para reducir más de un 30% (tirando hacia lo bajo, según Tesla) los costes de producción de las baterías de Ion-Litio, sin duda, pero también tendrá que jugar sus fichas para encajar con el modelo actual, probablemente tocando un poco de cada palo: servirá para el hogar, servirá también para los Tesla y salvo sorpresa intentará llegar aliado en algún grado con las compañías eléctricas en lugar de luchar por completo contra ellas.

El día 30 esperamos resolver, por tanto, las siguientes incógnitas:

  • La vida útil y los ciclos de la batería.
  • Su capacidad
  • Las diferencias entre ambos modelos
  • Si será estática o podrá integrarse con los Tesla.
  • Si podrá recargarse en electrolineras o será fija y dependiente de una placa solar.
  • Su precio y su puesta de lanzamiento. Musk ha afirmado que se sentiría “decepcionado” si en menos de 10 años no han conseguido llegar a los $100 dólares de precio por cada Kwh.

Dependiendo de cómo consiga Musk responder a esas preguntas, el producto final variará enormemente.

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