Interior del coche de Peter. AP

Ocurrió hace 5 años, durante el frío invierno de Suecia. Un hombre encontró un coche enterrado en la nieve, llamó a la policía y hasta allí llegaron dos agentes. Unas horas más tarde descubrieron el cuerpo de un hombre en el interior del vehículo. Llevaba allí 2 meses y seguía con vida.

Umea es la capital de Vasterbotten (Suecia), una pequeña localidad a unos 600 kilómetros al norte de Estocolmo cuyo clima es un reflejo del país. En el mes de febrero, fecha en la que se encontró el coche con el cuerpo, las temperaturas habían caído hasta -30 grados. Siendo así, encontrar a alguien con vida enterrado en la nieve parece algo fuera de lo común.

El río Ume helado en Umea. Wikimedia Commons

Cuando los servicios de emergencia llegaron a la zona el hombre estaba acostado en el asiento trasero embutido en un saco de dormir. Presentaba signos de extrema gravedad, apenas podía moverse o abrir los ojos, no respondía a las preguntas de los policías y fue trasladado directamente al hospital para tratar de reanimarlo.

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Unas semanas después comenzaron a aparecer noticias de lo ocurrido en medios locales. Se trataba del sueco Peter Skyllberg, de 44 años. El hombre afirmaba haber sobrevivido dos meses, desde el 19 de diciembre, sin alimento, únicamente comiendo nieve y permaneciendo quieto en el interior de su saco de dormir. Todo lo que recordaba era que “quería hibernar”.

Una historia de supervivencia apasionante pero, ¿es esto posible?

Skyllberg, el hombre enterrado en la nieve

El coche de Peter días después de encontrarlo. Getty

Peter había estado viviendo en su coche desde el mes de mayo del 2012, cuando desapareció de su casa en Karlskoga, en el centro de Suecia. Un año antes trabajaba en una compañía de fabricación de hierro y vivía en un piso con su novia de toda la vida. Con la llegada de la crisis y una serie de malas decisiones, Skyllberg se quedó con la casa embargada, sin novia y con deudas.

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Así fue como desapareció del mapa y comenzó una nueva vida en Umea. Vivía en su coche, aparcado normalmente a la entrada de la ciudad, en un pequeño bosque a un kilómetro de la carretera. En el mismo lugar donde fue encontrado a punto de morir meses después.

Una de las partes más sorprendentes de la historia de supervivencia de Skyllberg tiene que ver con el lugar donde permaneció enterrado. En el interior de un coche, como objeto de metal que es, lo normal es que con el tiempo se vuelva más y más frío.

Imagen: Flickr

Cuando encontraron a Skyllberg el hombre vestía pantalones de chándal, varias camisetas y un par de jerséis (no especialmente cálidos), aunque también tenía un par de pantalones de esquí y un gorro de lana.

Hay mucha gente que no cree la versión de Skyllberg, simplemente les parece imposible que el hombre haya podido sobrevivir a tales temperaturas. Sin embargo, muchos expertos explicaron que, aunque improbable, es posible. El doctor Ulf Segerberg, director médico del Hospital Universitario de Noorland, decía que jamás en su larga trayectoria había visto un caso como el de Peter, pero:

Este hombre, obviamente, tenía buena ropa, un saco de dormir y ha estado en un automóvil que ha quedado enterrado con nieve. ¿Resultado? Probablemente se mantuvo con vida debido a las propiedades naturales del calentamiento de su coche con la nieve, produciendo el equivalente de un efecto iglú.

Normalmente, los iglús tienen una temperatura de un par de grados por debajo de 0, y si tienes ropa adecuada es factible sobrevivir a esas temperaturas preservando la temperatura corporal. Además, y según Segerberg, dos meses es el límite que podría sobrevivir un humano sin alimento, aunque siempre con agua.

Imagen: Wikimedia Commons

El efecto iglú es el nombre que se le da al aislamiento que proporcionan las paredes de nieve en un cuerpo debido a las bolsas de aire microscópicas que tiene, las mismas que evitan que la temperatura caiga por debajo de cero grados y que también lo protegen de la sensación térmica. Por tanto, el aire es el que proporciona un factor aislante.

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Por supuesto, con el tiempo las paredes internas se pueden derretir debido a la radiación y la conducción de calor del propio cuerpo humano dentro de un iglú pero, en teoría, te puedes mantener con vida con un poco de mantenimiento.

En el caso de Skyllberg, esta parece ser la teoría más certera, aunque no la única. El doctor Stefan Branth también explicó a algunos medios que el hombre pudo haber sobrevivido al entrar en una especie de modo de hibernación, “un poco como un oso, los humanos podemos hacerlo”. Según el doctor:

Probablemente tenía una temperatura corporal de alrededor de 31 grados a la que el cuerpo se ajustó. Debido a la baja temperatura, no consumió mucha energía.

El problema con esta teoría es que, aunque podemos reducir la temperatura corporal levemente, más allá de eso supone la pérdida del conocimiento e incluso entrar en coma.

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Por tanto, la sorprendente historia de Peter Skyllberg es posible, aunque altamente improbable. Su relato juega con los límites físicos del ser humano, y eso es lo que hace de su vivencia un hecho tan insólito. [The Guardian, Independent, HuffingtonPost]