La presa Hoover en Estados Unidos. Foto: JoshBerglund19 / Flickr, bajo licencia Creative Commons

Cuando hablamos de los gases que contribuyen al calentamiento global lo primero en que pensamos es en factores como la ganadería o los automóviles. Un equipo de científicos de la Universidad de Washington acaba de añadir a la lista de emisiones una fuente inesperada: los embalses.

No es la primera vez que la ciencia estudia el efecto de los pantanos y su impacto en el medio ambiente, pero hasta ahora los informes se habían limitado a embalses de gran tamaño destinados a la producción de electricidad y al estudio de un par de tipos de gases de efecto invernadero.

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El nuevo estudio, recién publicado en la revista Bioscience estudia el impacto de los embalses en un mayor número de moléculas responsables del denominado efecto invernadero y llega a una conclusión nueva: el 1,3% de la huella del carbono a nivel global procede directamente de las grandes reservas de agua creadas por al hombre. No es ni de lejos la mayor fuente de esos gases, pero es mucho mayor de lo esperado. Los embalses de todo el planeta emiten metano en una cantidad equivalente a la de toda Canadá.

Embalse de Greenfield. Foto: Wikipedia.

El estudio también sirve para valorar de nuevo la importancia del Metano como agente desencadenante del calentamiento global. En palabras de la principal autora del estudio, Bridget Deemer:

Sospechábamos que el metano era más importante de lo que pensábamos, pero estamos sorprendidos de cuánta influencia tiene. En términos globales, contribuye en un 80% al calentamiento provocado por las grandes reservas de agua. La incidencia de los embalses en la producción de metano es un 25% mayor de lo esperado. Es un dato importante teniendo en cuenta que hay tantos proyectos de nuevos pantanos en construcción.

¿Por qué generan metano los embalses? Lo hacen de una manera similar a como ocurre en las ciénagas. Al cubrir de agua terrenos ricos en carbono, la zona se convierte el ecosistema ideal para microorganismos que respiran CO2 y generan metano. El metano es 84 veces más peligroso que el CO2 en lo que a contribuir al calentamiento global se refiere.

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El descubrimiento no es una llamada para eliminar los embalses ni mucho menos, pero sirve para calcular mejor el impacto total de la actividad humana en el calentamiento global y así poder acometer reformas más agresivas en otros sectores que emiten más gases. [WSU News vía Washington Post]

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