El cine es algo más que poner a unos actores a hacer cosas delante de una cámara. Se trata de contar una historia, y eso no siempre se logra con acción directa o diálogos. Estas cinco escenas utilizan de forma magistral pequeños recursos narrativos para hacer saber al espectador lo que está pasando sin contárselo realmente.

Crouching Tiger, hidden dragon

En un solo primer plano largo de algo tan aparentemente anodino como escribir unas letras a pincel, Ang Lee nos cuenta cómo la protagonista descubre que la joven que tiene delante es una experta en artes marciales y probablemente la ladrona que busca. Un cruce de miradas y dos líneas de diálogo bastan para poner al espectador sobre aviso.

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2001: A space odyssey

La habilidad de Kubrik para ocultar cosas delante de las narices del espectador es legendaria. En la escena de 2001: Una odisea en el espacio en la que los dos astronautas se meten en una cápsula para hablar de HAL a sus espaldas, el centro de atención no son los humanos, sino el ojo del ordenador al fondo. Es una composición realmente rara, pero los primeros planos de los labios de los tripulantes y de la cámara del ordenador logran perfectamente dar una idea de lo que está pasando. De paso, aumentan aún más la sensación de impotencia y desasosiego que provoca HAL toda la película.

Inglorius Basterds

Aparte de un maestro con los diálogos, Tarantino también sabe como usar pequeñas señales que luego son la clave de toda una escena. En la escena de la taberna de Malditos Bastardos, todo transcurre en una única toma brutal que comienza con un gesto demasiado británico para decir “tres”, seguido de un giro de cabeza y una mirada demasiado larga y atenta del mayor Hellstrom.

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La composición de esa escena deja ver también buena parte de la cara del cada vez más incómodo teniente Archie Hicox (Fassbender). Por si fuera poco, el alegre sonido ambiental de la taberna deja paso a un incómodo silencio. Más tarde, Tarantino explica la escena verbalmente en la propia película por si alguien estaba despistado.

The Godfather

Otra escena de taberna, pero esta vez para mostrarnos, con unos elementos narrativos mínimos pero poderosos, como Michael toma la difícil decisión de honrar a la familia y asesinar a varios hombres a sangre fría. De nuevo, es una toma sobre los hombros, pero esta pronto se convierte en un zoom hacia delante que termina en los ojos de Al Pacino. La mirada captura al espectador y lo hace partícipe de sus dudas. Las palabras que se oyen de fondo dan paso al creciente ruido de un tren que casi parece la tensión creciendo en la mente del protagonista hasta que explota en una brutal escena de violencia. Soberbio.

127 horas

La escena en la que Aron Ralston se amputa el brazo para escapar de la roca que lo tiene atrapado es ya extrema de por sí. Los primeros planos de la cara, los ojos o la piel de James Franco ya dan una idea del horrible dolor por el que está pasando, pero la clave de la escena es el sonido y como Danny Boyle subraya cada maniobra del actor en el proceso de amputación con sonidos completamente irreales pero que ponen los pelos de punta.

En el vídeo a continuación podéis ver todas esas escenas, recopiladas y explicadas (en inglés). [vía CineFix]


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