Foto: Getty

Foudouko quiso dar un golpe de estado para volver a ser el jefe de su tribu. Su intento de aferrarse al poder terminó charco de sangre, apaleado hasta la muerte por su propio pueblo. Este cruento incidente tribal en África no lo protagonizan humanos. Foudouko y sus asesinos son chimpancés.

El caso ha podido ser documentado gracias a que un grupo de científicos llevaba estudiando al grupo de Foudouko desde 2001. Los chimpancés pueden atacar e incluso matar a miembros de otros grupos rivales, pero la violencia contra semejantes de su propia tribu es extremadamente rara, y aún lo es mas que se coordinen para ejecutar un asesinato. Apenas existen una decena de casos documentados con este tipo de incidentes violentos. El de Foudouko es uno de ellos.

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Durante años, Foudouko fue el macho alfa de su grupo. Su liderazgo se apoyaba en un segundo macho beta llamado Mamadou. Hace unos pocos años, Mamadou resultó herido y quedó apartado del grupo. Cuando volvió, lo hizo muy debilitado. Pese a todo, Foudouko lo restituyó en el cargo de segundo en el mando, lo que provocó las iras del resto de la tribu que no aceptaba el liderazgo débil. La manada sometió al líder a una especie de ostracismo hasta que quedó relegado a la periferia del grupo. Este comportamiento de “expulsión” ya es bastante raro de por sí en chimpancés adultos.

La manada vive en una zona particularmente aislada, por lo que la única oportunidad de reproducirse para Foudouko era volver y reclamar el puesto de macho alfa. Cuando regresó, no obstante, encontró que su papel lo estaba desempeñando David, otro miembro del grupo.

Foudouko intentó expulsar a David por las malas, pero lo único que consiguió es que el resto de la manada lo atacara con palos y piedras. Curiosamente, ni David ni Mamadou, que había logrado curarse y recuperar el puesto de macho beta, participaron en el crimen. La ejecución fue especialmente cruenta. Los chimpancés se ensañaron con el cadáver e incluso lo canibalizaron parcialmente.

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Los especialistas creen que el factor que más contribuyó al crimen fue el escaso número de hembras de la manada. Las hembras de chimpancé son más apreciadas como mascota, por lo que los furtivos a menudo las prefieren por encima de los machos. Eso dejó al grupo de Foudouko con más tensiones de las habituales. Con todo, el desencadenante de este episodio de violencia fue el intento de Foudouko de retomar el poder por la fuerza. Los biólogos creen que si el macho alfa hubiera aceptado una posición más humilde dentro del grupo no hubiera terminado tan mal. Para rematar, Mamadou trató de despertar a Foudouko tras la paliza. Su gesto para con su antiguo líder le ha valido la expuslsión de la manada. [International Journal of Primatology vía Inverse]