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Estados Unidos se está quedando sin monos para probar las vacunas del COVID-19

Un macaco Rhesus y su cría
Un macaco Rhesus y su cría
Foto: RobbieRoss/Pixabay

La carrera por la vacuna del COVID-19 se ha encontrado con un cuello de botella inquietante en Estados Unidos: no hay suficientes monos para probarlas todas.

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“Hay una gran escasez a nivel nacional”, dijo a The Atlantic Koen Van Rompay, especialista en enfermedades infecciosas del Centro Nacional de Investigación de Primates en California. De por sí costosa y controvertida, la pandemia ha dificultado aún más la adquisición de monos para ensayos preclínicos. “Ya no podemos encontrar ningún Rhesus. Han desaparecido por completo”.

Los macacos Rhesus son los monos más utilizados para probar vacunas porque comparten cerca del 93% de sus genes con los humanos. La especie se ha usado en investigación durante años, y los científicos están familiarizados con la forma en que su sistema inmunológico combate patógenos como los coronavirus. “Su sistema inmunológico y sus respuestas inmunes son muy similares a lo que vemos en humanos, y pueden dar una muy buena idea de la seguridad y eficacia de las vacunas”, explicó a USA Today Jay Rappaport, director del Centro Nacional de Investigación de Primates en Tulane.

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Un análisis de 2018 proyectaba que la demanda de monos crecería entre un 20 y un 50% en los próximos años, alertando ya entonces de que los centros de cría de macacos no estaban equipados para dar cabida a tantos animales. Luego llegó la pandemia y hasta las peores estimaciones quedaron atrás. Hay más de 100 vacunas para el COVID-19 en desarrollo y la demanda de monos se ha disparado.

El centro de Tulane tiene unos 5000 macacos, pero solo unos 500 se usan para la investigación en un año normal debido a la edad y la dinámica de las colonias. Este año, todos se destinarán a la investigación contra el COVID-19.

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Investigadores y farmacéuticas recurren a los primates para probar la seguridad y eficacia de las vacunas antes de hacer ensayos con humanos. Los defensores de los derechos de los animales condenan el uso de monos en este tipo de experimentos, pero los científicos no han conseguido reemplazar completamente a los animales por simulaciones por ordenador ocultivos celulares (ni pueden someter a muchos voluntarios humanos a radiografías, tomografías y análisis de sangre constantes).

La escasez de especímenes del Centro Nacional de Investigación de Primates se ha acentuado con la pandemia, pero tiene su origen en las restricciones impuestas a las importaciones de países como India y China (que proporcionó el 60% de los casi 35.000 monos importados en Estados Unidos el año pasado), así como a la falta de fondos para apoyar la cría nacional. Para satisfacer la demanda actual, el Instituto Nacional de Salud ha creado un comité que prioriza la investigación del COVID-19 mientras los centros de investigación definen nuevos protocolos que incluyen el intercambio de grupos de control.

Matías tiene dos grandes pasiones: Internet y el dulce de leche

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