Foto: Tony Moran / Shutterstock

¡Vaya! ¡Qué sorpresa! Resulta que hay una tecnología que hará del mundo un lugar mejor, pero la clase política y la administración son la mayor traba para que se haga realidad. ¿Dónde he oído esto yo antes? Bienvenidos al último estudio sobre energías renovables del Foro Económico Mundial.

La fundación acaba de publicar un informe que analiza la implantación y funcionamiento de energías renovables (solar y eléctrica) en 30 países. La conclusión es histórica: En 2016, el coste de implantar fuentes de energía renovables ya es el mismo o menor que el de la generación mediante combustibles fósiles. Dos tercios de estos países alcanzarán lo que el FEM llama “paridad de red” en los próximos años incluso a pesar de no contar con subsidios por parte de la administración. Paridad de red significa que la mitad de la energía eléctrica que se genera en el país proviene de fuentes renovables.

Solo en Estados Unidos, que tradicionalmente se asocia al consumo de combustibles fósiles, se han instalado 125 paneles solares por minuto en todo 2016. Según el Departamento de Energía, la generación de energía fotovoltaica ha alcanzado los 9,5 gigavatios, 11,2 si tenemos en cuenta los hogares y pequeñas empresas que se han pasado a esta tecnología.

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A nivel mundial, se han invertido 286.000 millones de dólares en energías renovables. Está muy bien, pero apenas es un 25% de la meta que los países firmantes del Acuerdo de París suscribieron en 2015. El objetivo de ese acuerdo era tomar las medidas necesarias para reducir la dependencia de combustibles fósiles y lograr que la temperatura mundial no suba más de dos grados sobre la media de la era preindustrial.

Si instalar renovables ya es más barato, ¿por qué no se está haciendo más? La respuesta del documento es que la principal barrera es política. A nivel institucional y de gobierno aún no se percibe la energía solar o eólica como una tecnología suficiente por sí sola para cubrir las necesidades de un estado.

A resultas de ello, no existen esfuerzos para estandarizar la normativa de generación eléctrica y crear el marco apropiado en la legislación vigente. Esa falta de definición (no hablemos ya de incentivos o incluso de trabas como las que existen en España) desanima a los inversores dispuestos a construir plantas eléctricas. El Foro Económico Mundial cree que, a la larga, los precios de la generación solar serán tan competitivos que el mercado de generación eléctrica por combustibles fósiles sencillamente no podrá competir. La gran pregunta es si la habitual ineficacia de la clase política hará que ese momento llegue demasiado tarde. [Foro Económico Mundial vía Quartz]