Una turbina eólica alemana en el Mar del Norte. Foto: AP Images

El domingo ocho de mayo hizo un d√≠a precioso en Alemania. Brill√≥ el sol, y sopl√≥ una fuerte brisa. Mientras la mayor parte del pa√≠s disfrutaba de la bonanza climatol√≥gica, las compa√Ī√≠as el√©ctricas miraban nerviosas los contadores. Durante unas horas, el precio de la luz baj√≥ tanto que tuvieron que pagar por generarlo en vez de cobrar.

Suena parad√≥jico, pero tiene su explicaci√≥n, y esa explicaci√≥n se llama Energiewende. Tras el desastre de la central japonesa de Fukushima en 2011, el parlamento alem√°n tom√≥ la decisi√≥n de prescindir completamente de la energ√≠a nuclear para 2022. La electricidad tiene que salir de alg√ļn sitio, as√≠ que el gobierno de Merkel se embarc√≥ en un plan para lograr que, en 2050, el 80% de la energ√≠a provenga de fuentes renovables. Al nuevo plan se le llam√≥ Energiewende (algo as√≠ como Revoluci√≥n energ√©tica o Transici√≥n energ√©tica).

La nueva política energética avanza viento en popa. Las subvenciones a plantas de generación de energías renovables ha generado un impulso tal que, para 2015, se lograron picos del 78% en la electricidad proveniente de fuentes alternativas. La media que generan estas fuentes en el país está en el 33%.

Esta diferencia entre media y picos da una idea del inconveniente de energías renovables como la eólica o la solar, y es que su producción no es estable porque depende directamente del clima. Para solucionar una eventual falta de energía, el Gobierno alemán mantiene también plantas de generación más convencionales como respaldo. La electricidad generada por ambos métodos se complementa, y los costes de generación dependen de la cantidad de energía disponible en la red.

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Precios de la luz, generación y consumo durante el domingo día 8 en Alemania. Gráfico: Agora Energiewende

Volvamos al 8 de mayo. El excelente d√≠a de sol y viento fuerte hizo que la generaci√≥n de energ√≠a e√≥lica y solar se dispararan. Seg√ļn datos recogidos por Agora Energiewende, solo las fuentes de energ√≠a renovables (solar, e√≥lica, biomasa e hidroel√©ctrica) cubrieron ese d√≠a el 95% de la electricidad que se estaba consumiendo. Por inconsistencias estructurales en la gesti√≥n de la red el√©ctrica alemana, las plantas convencionales no redujeron su actividad, por lo que durante unas horas, Alemania estuvo generando mucha m√°s electricidad de la que estaba consumiendo.

C√≥mo el precio al que las compa√Ī√≠as venden la luz depende de la oferta y la demanda, eso hizo que el coste del megavatio / hora cayera a niveles negativos. Seg√ļn PV Magazine, entre las 10 de la ma√Īa y las 5 de la tarde, el precio del megavatio por hora lleg√≥ a estar en -130 euros.

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La mala noticia es que esto no significa que los sufridos consumidores alemanes recibieran dinero en sus facturas. Las tarifas de la luz alemanas no se determinan √ļnicamente por el precio de generaci√≥n de la electricidad. Lo que s√≠ signific√≥ es que ese d√≠a, varias compa√Ī√≠as se quedaron sin cobrar un euro por la electricidad que generaban. Son desajustes parad√≥jicos en un sistema que sigue siendo envidiable en muchos aspectos. Alemania no es la √ļnica con super√°vit energ√©tico. Dinamarca, por ejemplo, genera ya el 140% de la energ√≠a que necesita mediante plantas e√≥licas. El excedente se vende a otros pa√≠ses como Noruega, Suecia y la propia Alemania. [Agora Energiewende v√≠a PV Magazine y Elektrek]


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