Hasta hora los científicos consideraban que nuestro ancestro parental común más antiguo habitó la tierra hace 120.000 años. Es lo que se conoce como el "Adán" genético o cromosomal, lo más atrás que podemos remontarnos en nuestra evolución como especie usando la información almacenada en el cromosoma Y, presente solo en la población masculina.

El análisis del cromosoma Y de un estadounidense fallecido recientemente, sin embargo, ha descubierto un ancestro aún mucho mayor. Su cromosoma Y se separó de la línea común del resto de la humanidad hace más de 340.000 años, casi el doble de lo estimado hasta ahora. El hallazgo además, se realizó casi por casualidad, cuando sus familiares enviaron muestras de material genético a una compañía privada para tratar de elaborar un árbol genealógico.

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Este descubrimiento ha sorprendido a los científicos porque el cromosoma Y ha sido ampliamente estudiado y por ahora ningún intento de remontar la genealogía había dado como resultado una cifra superior a esos 120.000 años. Los restos fósiles de humanos más antiguos tienen también una edad que se mueve en esas fechas, unos 195.000 años. Con este nuevo descubrimiento, sin embargo se abren nuevas teorías sobre el origen de la humanidad y la dispersión desde el Valle del Rift hacia otras regiones y continentes cercanos. En algún punto del pasado "reciente" (si entendemos por reciente 200.000 años) los humanos "modernos" volvieron a mezclarse con especies anteriores. [New Scientist]