Ayer fue uno de los primeros días en los que se habló de Google Glass en la conferencia del buscador, la I/O. Y, por fin, se tocó uno de los puntos polémicos: la privacidad. ¿Resultado? Los comentarios de Google al respecto no pueden ser más preocupantes. "Sabrás cuando alguien te está prestando atención con Glass", dijo uno de los responsables del producto. ¿Eso es todo lo que Google ofrece, pura intuición? Con razón el Congreso de EE.UU. ya le ha pedido que aclare cómo piensa proteger nuestra privacidad con Glass.

El Congreso de EE.UU. envió a Google una lista de preguntas a las que quiere respuesta antes del 14 de junio. Quieren saber cómo piensa gestionar el buscador la privacidad en Glass. "Dado que Glass aún no está a la venta al público y tenemos dudas sobre los planes de Google de incorporar medidas de protección de la privacidad en el equipo, hay todavía un número de preguntas sin respuesta que queremos compartir", dice la carta remitida por miembros del Congreso a Larry Page.

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Hay que recordar que Glass no incluye ninguna luz LED o similar que avise a la gente alrededor de que la persona en frente está grabando o haciendo una foto. De momento, la respuesta que dio ayer Google al tema de la privacidad es, cuando menos, preocupante.

Según Steve Lee, director de producto de Glass, la "privacidad estaba arriba del todo en las prioridades cuanto empezamos a diseñar el producto". Los primeros prototipos cubrían el ojo del usuario, pero al final decidieron dejar expuesto el ojo que mira a la pantallita para solventar los problemas de privacidad. Lee aseguró que:

Sabrás cuando alguien con Glass te está prestando atención. Si miras a la pantalla de Glass, miras hacia arriba... Si te estoy grabando, te tengo que mirar. Y cuando alguien te mira, te tienes que dar cuenta. Si entras en un servicio público y alguien te está mirando - no sé lo que tú harías, pero yo me iría corriendo".

Ese parece ser el plan de Google sobre privacidad: simplemente adivinaremos si alguien nos está grabando. ¿Y qué hay de las aplicaciones que ya permiten tomar fotos simplemente con parpadear? ¿Qué hay de la posibilidad de hackear el aparato y activarlo de diferentes formas para grabar vídeo o tomar fotos sin que la gente alrededor se de cuenta? ¿Quiere Google decir que a partir de ahora tendremos que estar pendientes de los ojos de nuestro interlocutor para asegurarnos de que no nos graban?

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Es genial que Google esté tan convencido de que no hay problema de privacidad. El problema es que también lo tiene que estar la gente alrededor. Sabemos que si alguien nos apunta con un móvil o una cámara, probablemente es para hacernos una foto o grabar. Le podemos pedir que no lo haga. Pero por supuesto no ocurre lo mismo con unas gafas que siempre llevamos puestas. La tipología de uso es diferente.

En algo tiene razón la carta del Congreso de EE.UU. remitida a Google: hay muchas preguntas por responder. Que Google relegara Glass a un plano secundario en su conferencia este año es muy significativo. Que Larry Page pasara por ello de puntillas, también (vídeo debajo, a partir del minuto 0:40). ¿El motivo? El aparato aún no está listo. Es futurista, es una apuesta de gran mérito, pero de momento es limitado. Y si a ello añadimos las dudas sobre privacidad, Glass se va a enfrentar a bastantes más obstáculos de los que pensábamos.

Aunque, por encima de todo, queda una duda mayor, la de la utilidad real de Glass: ¿será la forma en la que nos informemos y comuniquemos en 5 o 10 años, o nos hará parecer tan frikis y ridículos como los pinganillos bluetooth de hace unos años para hablar sin manos con el móvil? Si es lo último, ya sabemos qué ocurrirá: fracaso absoluto. Como en el vídeo debajo.