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Ciencia

Arqueólogos encontraron 13 dientes fósiles que no pertenecen a ninguna especie humana conocida. El hallazgo podría revelar la existencia de un ancestro perdido que convivió con otros linajes hace más de dos millones de años

Un grupo internacional de investigadores encontró 13 dientes fósiles en la región etíope de Afar que no encajan con ninguna especie humana conocida. El hallazgo sugiere que hace más de dos millones de años coexistieron múltiples linajes de homínidos en África, incluido uno que la ciencia todavía no había identificado.
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La evolución humana siempre se explicó como una especie de línea relativamente ordenada: un ancestro daba paso al siguiente hasta desembocar, lentamente, en el género Homo. Pero cada nuevo descubrimiento importante parece hacer exactamente lo contrario. En lugar de simplificar el árbol evolutivo, lo vuelve más extraño, más caótico y muchísimo más poblado.

Ahora, un grupo internacional de arqueólogos acaba de encontrar algo que podría complicar todavía más esa historia. El hallazgo ocurrió en la región de Afar, en Etiopía, uno de los lugares más importantes del planeta para estudiar los orígenes humanos. Allí, investigadores liderados por la Universidad Estatal de Arizona desenterraron 13 dientes fósiles que no coinciden con ninguna especie conocida hasta ahora. Y eso abre una posibilidad enorme: que haya existido un linaje humano completamente desconocido conviviendo junto a otros ancestros hace más de dos millones de años.

El descubrimiento apareció en una de las regiones más importantes para entender la humanidad

Arqueólogos encontraron 13 dientes fósiles que no pertenecen a ninguna especie humana conocida. El hallazgo podría revelar la existencia de un ancestro perdido que convivió con otros linajes hace más de dos millones de años
© ASU.

Afar no es un sitio cualquiera dentro de la paleontología. En esa región se encontró “Lucy”, el célebre ejemplar de Australopithecus afarensis que transformó el estudio de la evolución humana en los años 70. También allí apareció la mandíbula atribuida a uno de los representantes más antiguos conocidos del género Homo. Cada capa de sedimento excavada en Afar parece guardar fragmentos de un pasado todavía incompleto.

El nuevo descubrimiento proviene específicamente de Ledi-Geraru, un yacimiento que ya venía siendo considerado clave para entender el período donde comenzaron a aparecer algunos de los primeros representantes humanos modernos. Pero esta vez los investigadores encontraron algo distinto.

Los dientes fósiles recuperados no encajan con Australopithecus afarensis. Tampoco corresponden a Australopithecus garhi ni muestran características propias de Paranthropus, otro antiguo grupo de homínidos robustos. En otras palabras: la anatomía dental no coincide claramente con ninguna especie identificada hasta ahora.

Los dientes podrían pertenecer a un linaje humano completamente desconocido

Aunque parezcan restos pequeños, los dientes son una pieza fundamental para reconstruir la evolución humana. La forma de las coronas, el grosor del esmalte, el tamaño y la estructura de las raíces contienen enorme información sobre dieta, parentesco evolutivo y adaptación biológica. Por eso los paleontólogos pueden detectar diferencias muy precisas incluso cuando solo encuentran fragmentos dentales. Y eso es exactamente lo que ocurrió aquí.

Según explicó la paleontóloga Kaye Reed, las características morfológicas observadas en los fósiles sugieren que estos individuos pertenecían a un grupo distinto de cualquier otro identificado previamente en África oriental. Todavía es demasiado pronto para asignarles oficialmente una nueva especie. Pero el hallazgo ya plantea algo mucho más profundo: la evolución humana no fue una secuencia lineal de reemplazos simples. Fue un ecosistema lleno de especies coexistiendo al mismo tiempo.

La historia humana pudo parecerse más a una “mezcla” que a una línea evolutiva

Arqueólogos encontraron 13 dientes fósiles que no pertenecen a ninguna especie humana conocida. El hallazgo podría revelar la existencia de un ancestro perdido que convivió con otros linajes hace más de dos millones de años
© Brian Villmoare / University of Nevada Las Vegas.

Durante mucho tiempo, la imagen clásica de la evolución mostraba una progresión casi ordenada desde antiguos australopitecos hasta humanos modernos. Hoy esa idea empieza a desmoronarse.

Cada nuevo fósil importante parece indicar que múltiples especies humanas coexistieron, interactuaron y posiblemente compitieron entre sí durante millones de años. Algunas desaparecieron. Otras evolucionaron. Algunas quizá se mezclaron genéticamente. Y ahora este hallazgo suma otra posible pieza perdida dentro de ese rompecabezas.

Lo interesante es que el período donde vivieron estos individuos coincide con una etapa extremadamente importante de la evolución: el momento donde comenzaron a aparecer algunos de los primeros representantes del género Homo mientras otros grupos más antiguos seguían presentes en África. Eso significa que el continente pudo haber estado habitado simultáneamente por varios tipos distintos de homínidos. Algo mucho más parecido a un “arbusto evolutivo” que a una línea recta.

Los científicos creen que todavía faltan muchísimas piezas del rompecabezas

El equipo planea seguir estudiando los fósiles mediante análisis comparativos y nuevas excavaciones en la región. Porque existe una posibilidad fascinante: que estos dientes sean apenas la primera evidencia de una población humana completamente desconocida para la ciencia moderna. Y Afar parece ser el lugar ideal para encontrarla.

La región continúa revelando fósiles capaces de alterar teorías enteras sobre nuestros orígenes. Cada nuevo descubrimiento confirma algo incómodo pero apasionante: todavía entendemos muy poco sobre cómo evolucionó realmente la humanidad. Quizá porque la historia humana nunca fue una marcha ordenada hacia nuestra especie.

Quizá fue más bien una convivencia compleja entre múltiples linajes que aparecieron, se mezclaron y desaparecieron en distintas partes de África mucho antes de que existiera algo parecido a la civilización. Y estos 13 pequeños dientes podrían pertenecer precisamente a uno de esos capítulos perdidos.

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