Principios de los 90, los incendios petroleros en Kuwait durante la Guerra del Golfo estaban siendo devastadores. Un grupo de empresas trataban de extinguir el fuego con una gran variedad de técnicas. Y es aquí cuando surge el imponente The Big Wind, el coche de bomberos más sofisticado del planeta, una monstruosidad mitad tanque ruso mitad MiG-21. Esta fue su historia.

Los incendios ocurridos en Kuwait fueron causados por las fuerzas militares iraquíes tras prender fuego a alrededor de 700 pozos petrolíferos, lo que se denominó una táctica de “tierra quemada” mientras se retiraban de Kuwait en 1991 al ser expulsados por las fuerzas militares de la Coalisión.

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Hablamos de unos incendios que comenzaron durante los meses de enero y febrero de 1991 y cuya extinción no acabó hasta noviembre de 1991. Y hablamos de un trabajo de extinción que debía ser rápido y peligroso (habían minas en áreas próximas a los pozos de petróleo), por lo que fue un momento en la historia donde por primera vez se ponían a prueba diferentes técnicas, y donde se daba la bienvenida a ideas y propuestas que pudieran ayudar.

¿Cómo extinguir el fuego?

Imagen: Bomberos luchan contra el fuego en Kuwait. Wikimedia Commons

Cuando hablamos de incendios de pozos petrolíferos estamos ante los más difíciles de extinguir debido obviamente al enorme suministro de combustible para el fuego. En la lucha contra un incendio en una boca de pozo (por lo general de altos explosivos como la dinamita) se trata de crear una onda de choque que empuje a la quema de combustible y el oxígeno atmosférico local lejos del pozo, un principio similar al de soplar una vela. De esta forma la llama se elimina y el combustible puede derramarse sin que se incendie.

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Tras esta fase donde literalmente se ha “soplado” el fuego, la cabeza del pozo debe taparse para detener cualquier flujo de petróleo. Durante esta fase tanto el combustible como el oxígeno necesario para crear otro fuego están muy presentes y en grandes cantidades. Por eso es la etapa más peligrosa, porque cualquier pequeña chispa que se produzca puede desencadenar que el aceite se vuelva a encender, y por tanto una potente explosión, posiblemente peor que la inicial.

Imagen: Campos de petróleo en llamas. Wikimedia Commons

Para prevenir la re-ignición se toman varias medidas en los equipos profesionales. En el caso de los pozos de Kuwait existieron varias técnicas y tecnologías, además de ciertas precauciones ambientales para la extinción. Y es aquí cuando aparece The Big Wind, a primera vista un arma de destrucción masiva diseñada por Michael Bay. Aunque resultó ser el coche de bomberos más sofisticado y eficaz del planeta.

The Big Wind

¿Qué es lo que se obtiene cuando cruzamos al tanque medio de la antigua Unión Soviética, el mítico T-34, con dos motores del no menos mítico MiG-21? Sí, un The Big Wind épico, o un coche de bomberos con la carrocería más alucinante del planeta.

Su concepto comenzaría a finales de los 80 y no fueron los rusos quienes lo inventaron, fueron los ingenieros húngaros. Su origen ya es de por sí peliculero, y es que nacieron como medio de descontaminación masiva de tanques en la Guerra Fría para un eventual escenario donde existiesen casos de ataques con armas químicas, biológicas, nucleares o bacteriológicas.

Su configuración, tal y cómo vemos en las imágenes, consta de dos grandes partes. Por un lado el chasis es el de un tanque T-34. En este caso hablamos de los tanques medios producidos por la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial.

La torreta del T-34 se suprime y se ha ensamblado en la parte superior dos motores del MiG-21. En este caso hablamos del caza ruso supersónico que aún hoy emplean varias fuerzas aéreas (se retiraron de su fabricación oficialmente en 1990).

Así que tenemos una mole mitad tanque mitad motor de un jet supersónico cuya finalidad no es atacar, sino extinguir grandes incendios. Una reconversión a camión de bomberos (de una película de ciencia ficción). En cuanto a su funcionamiento, la idea siempre fue la misma: encender motores apuntando al fuego, inyectar agua (seis turbinas encima de los motores) en los chorros de aire y listo para la acción. El resultado es una fuerza impresionante capaz de desplazar a gran velocidad el agua, un inmenso chorro de agua que se mezcla con el chorro de escape y se convierte en una especie de tremendo spray de vapor.

El agua se está moviendo a una velocidad máxima de 220 litros por segundo, más o menos el doble de lo que podemos entender que se usa en un hogar medio en 24 horas.

Además, se necesitan a tres tripulantes para su funcionamiento. Un conductor en el interior del tanque para dirigirlo y detenerlo, un controlador en una cabina trasera en la parte de atrás para hacer funcionar los motores a reacción y los chorros de agua. Y por último un jefe de bomberos que guía y da las órdenes y coordenadas a los otros dos miembros.

Como decíamos, su uso original jamás se dio (por ejemplo en una guerra biológica) y durante un largo tiempo The Big Wind estuvo en un segundo plano. Afortunadamente para los fans de los coches de bomberos definitivos, finalmente ha encontrado un sorprendente nicho en el mundo moderno: la extinción de incendios de pozos de petróleo comenzando su andadura en Kuwait.

Parece mentira, pero después de varios años en el olvido habían encontrado un revolucionario sistema de control de incendios que permitía en poco tiempo extinguir grandes fuegos junto a una baja exposición de los profesionales a los mismos. Gracias a su utilización, durante los 43 días que estuvo en Kuwait acabó siendo una pieza fundamental para apagar y tapar 9 pozos.

Les dejamos con una muestra en vídeo de este híbrido reconvertido en la pieza más alucinante para extinguir incendios: The Big Wind en acción.

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