Pocas historias pueden sorprender tanto como la ocurrida con el preso 4859 de Auschwitz. Pasaban los días y el aterrador final que le esperaba a muchos de los prisioneros no iba con él. De todos los internos que pasaron por el campo del horror, él fue el único que lo hizo de manera voluntaria.

Nunca sabremos hasta qué punto le debemos su valentía a aquel preso. De hecho su historia fue olvidada durante medio siglo. Ese fue el tiempo que se silenció una de las actuaciones más épicas que haya realizado un sólo hombre en la guerra. Si la palabra héroe tiene algún significado, esa debería ir acompañada del nombre de Witold Pilecki.

Pilecki antes de Auschwitz

Pilecki en 1939. Wikimedia Commons

Hubo un tiempo donde se le conocía como Tomasz Serafiński, Druh, Witold o incluso como Roman Jezierski. En realidad todos ellos eran nombres en clave con los que Witold Pilecki trabajó a lo largo de su vida. Él fue el fundador del llamado Ejército Polaco Secreto.

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Pilecki nació en 1901 en Olonets, una pequeña población al noroeste de Rusia como descendiente de polacos. De hecho su abuelo había pasado siete años exiliado en Siberia por haber participado en la sublevación polaca de 1863 a 1864. En 1914 y con tan sólo 13 años, el joven Pilecki ingresa en el Scouting, por aquel entonces una organización prohibida proscrita por el Estado ruso.

Cuatro años después, en 1918, el joven se introduce de forma furtiva en Polonia, un país que acababa de recuperar su independencia después de nada menos que 123 años de ocupación. Ocurre que la Segunda República de Polonia no tuvo mucho tiempo para descansar. Un año después, en 1919, comienza la guerra polaco-soviética, un conflicto donde Pilecki, con 18 años, defiende a su país.

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La sombra de Pilecki aparecería también en la batalla de Grodno, la batalla de Varsovia y el denominado como motín de Żeligowski. De hecho, en esta última fue galardonado con la Cruz Polaca al Valor por sus acciones durante la guerra (la ganaría dos veces). En 1921, cuando la batalla terminó, el soldado se casa y tiene dos hijos. Pilecki había reconstruido una propiedad y empieza a pintar, quizás pensando que sus días de servicio habían terminado.

Pilecki en 1939. Wikimedia Commons

Pasaron muchos años antes de que la historia volviera a saber de él. El 1 de septiembre de 1939 el Tercer Reich inicia su andadura y comienza la Segunda Guerra Mundial invadiendo Polonia. El ejército polaco fue derrotado en apenas unas semanas y las batallas suponían la pérdida de cientos de vidas.

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Poco antes de iniciarse el conflicto bélico Pilecki había sido asignado a la 19ª división de infantería del ejército como comandante del pelotón de caballería. Tras varios meses de lucha, el 17 de septiembre y después de que la Unión Soviética invadiera el este de Polonia, la división de Pilecki fue disuelta y él volvió a Varsovia junto al comandante Jan Wlodarkiewicz.

Un mes después los dos compañeros fundaron el Ejército Secreto Polaco, una de las primeras organizaciones clandestinas en Polonia. Faltaba un año para que su lugar en la historia cambiara completamente. Un año para estar ligado a uno de los mayores campos del horror.

Viviendo en Auschwitz

Witold Pileckien en Auschwitz

Era el año 1940. La Gestapo detiene a varios miembros de su grupo de resistencia y los envía a Auschwitz. Por aquel entonces nadie sabía exactamente lo que ocurría tras las paredes y los alambres de los campos de concentración alemanes, quizá por ello y debido a que ya se habían llevado a varios de sus compañeros, el grupo de Pilecki centra sus esfuerzos sobre los campos alemanes.

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Witold piensa un plan. El hombre le dice a sus compañeros que si lo arrestan probablemente sea encarcelado en Auschwitz. De ser así, podría actuar como agente infiltrado recabando información desde el interior y organizando la resistencia de los reclusos. Sus compañeros lo apoyan y deciden llevar adelante semejante plan.

El 19 de septiembre de 1940 Pilecki se deja caer deliberadamente durante una redada alemana en Varsovia. El soldado fue detenido junto a unos dos mil civiles inocentes. Tal y como relataría, durante dos días fueron torturados en los cuarteles de Wehrmacht y los que sobrevivieron a las palizas fueron enviados al campo de concentración, entre ellos Pilecki tatuado con el número 4859, el número que tendría en Auschwitz.

Mapa de los tres campos principales de Auschwitz. Wikimedia Commons

Como preso no había duda de que estamos ante un tipo diferente. A pesar de la desnutrición, de los brotes de tifus, de la neumonía, de las infecciones de piojos, del trabajo agotador que acarreaba trasladar las rocas, del extremo calor y frío de las temporadas y en general del hambre y las crueldades a las que estaban expuestos diariamente a manos de los guardias alemanes, a Pilecki le quedaron fuerzas para formar un grupo de resistencia, el comando conocido como Union of Military Organization (ZOW). El grupo tenía los siguientes objetivos:

  • Mantener el espíritu y la moral de los reclusos.
  • Pasar noticias del mundo exterior a otros presos.
  • Reunir comida y ropa en secreto y compartirla con los presos.
  • Transmisión de inteligencia fuera de Auschwitz.
  • Preparar divisiones para hacerse cargo del campamento durante un posible ataque polaco desde el exterior.

ZOW fue diseñado como un sistema por equipos de cinco personas, siendo el primero de ellos el grupo de Pilecki y sus más allegados. De esta forma creó una línea piramidal donde cada nuevo miembro de ZOW se tenía que ganar la confianza absoluta de Pilecki para poder ser parte de la organización.

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Además, el hombre creaba los grupos, pero no le decía a ninguno de ellos sobre la existencia de otros, de manera que muchos pensaban que se encontraban en la parte alta de la organización. En muy pocos meses ZOW había crecido sustancialmente. Entre sus miembros figuraron ilustres como un campeón de esquí o el escultor polaco Xawery Dunikowski. Algunos de sus miembros llegaron a trabajar en las oficinas de las SS en el campo o en el crematorio donde se quemaban los cadáveres humanos.

Seleccionando a los prisioneros en el campo de concentración. Wikimedia Commons

Además, la organización tenía sus propias comunicaciones clandestinas con fuentes del exterior (en su mayoría civiles que vivían cerca). De esta forma fueron capaces de proporcionar información secreta sobre el campo con cierta regularidad. A partir de octubre de 1940 el grupo llegó a enviar informes a Varsovia y a partir de marzo de 1941 los informes de Pilecki eran enviados a través de la resistencia polaca al gobierno británico en Londres.

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Meses después, ya en 1942, sus informes se transmitían a través de un transmisor de radio que se construyó en el interior del campamento (se necesitaron siete meses para crear el dispositivo con piezas de contrabando). A partir de entonces se incluyó en la información detalles como el número de llegadas y muertes diarias junto a la condición de los reclusos.

Así es como llegamos al denominado como el “Informe de Witold”, el primer relato integral del Holocausto de un testigo de primera mano. Este trabajo supuso una fuente principal de información sobre la situación real de Auschwitz para los aliados.

Y es que muchos no creían que esa era la realidad en los países ocupados. Y lo cierto es que aún hoy y sabiendo lo ocurrido, sigue siendo difícil de creer. Por tanto nos podemos hacer una idea de lo difícil que debía ser sobrevivir en los campamentos con 7 mil guardias de las SS, por no hablar de la intención de crear una red de resistencia o la intención de organizar fugas o enviar valiosa información al exterior.

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Sin embargo, la Gestapo estaba tras la pista de ZOW y poco después comenzaron a capturar y asesinar a varios de sus miembros. Fue entonces cuando Pilecki decidió que era el momento de salir del campo de concentración e intentar convencer personalmente a los líderes del Ejército del país de que un intento de rescate era una opción válida.

Así fue como la noche del 26 de abril de 1943 el soldado y otros dos presos logran escapar. Después de asignarle un turno de noche en un establecimiento del campo fuera de la cerca, el soldado y sus compañeros cortaron las líneas telefónicas y se escaparon robando varios documentos de los alemanes.

La vida fuera de Auschwitz

Pilecki arrestado en 1947. Wikimedia Commons

Tras varios días de huida escondidos con ayuda de los civiles de la zona, Pilecki entra por fin en contacto con la Resistencia Polaca, momento en el que entrega toda la información obtenida sobre las condiciones en Auschwitz. Sin embargo, la resistencia pensó que el plan de atacar el campo de concentración no iba a ser posible sin la ayuda de los Aliados. El informe detallado del soldado calculaba que para el mes de marzo de 1943 el número de personas gaseadas habría alcanzado los 1,5 millones de personas.

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Lo cierto es que el ejército en Polonia no tenía el número suficiente de soldados para atacar el campo, así que pidieron a los soviéticos participar en la acción. Los rusos dijeron que no estaban interesados, sobre todo porque no tenían intención de juntar fuerzas con el Ejército polaco y el ZOW para liberar a los prisioneros de Auschwitz.

El 23 de febrero de 1944 el soldado Pilecki fue ascendido a capitán de caballería y se unió a la organización secreta contra-comunista NIE, formada como organización dentro de la Resistencia Polaca con la meta de prepararse a resistir una posible ocupación soviética.

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Y la historia volvía a demostrar que aquel tipo tenía razón. En 1945 y mientras Pilecki procedía a organizar su red de inteligencia junto a las escrituras de una monografía sobre Auschwitz, Polonia cae bajo las fuerzas soviéticas. Un año antes, cuando la sublevación de Varsovia estalló el 1 de agosto de 1944, Pilecki se ofreció voluntariamente para el grupo de Chrobry II del Kedyw. Al principio luchó en el centro de ciudad norteño sin revelar su rango, como un simple civil. Más adelante divulgó su verdadera identidad y aceptó el mando de la Segunda Compañía, luchando en el área comprendida entre las calles de Towarowa y de Pańska.

Después de dos meses de lucha en la capital polaca el levantamiento fue aplastado por los alemanes. Fue un desastre con más de 200.000 muertes, el 80% de la ciudad fue destruida y Pilecki pasó el resto de la guerra retenido en los campo de Lambinowice y Murnau (ambos destinados a prisioneros de guerra). Por suerte para él, los nazis no sabían quién era y sobrevivió al conflicto.

Viviendo sin guerra

En la Corte en 1948. Wikimedia Commons

Alemania se rindió el 8 de mayo de 1945, lo que dio como resultado la liberación de los prisioneros. No fue el final de la lucha del soldado por una patria libre. En Italia en 1945 Pilecki escribió su informe final sobre Auschwitz, un trabajo de nada menos que 100 páginas en total. El soldado se reunió allí con Władysław Anders, un comandante polaco que le ordena volver a Polonia y recolectar información de inteligencia sobre los soviéticos que debía ser enviada al gobierno polaco en el exilio.

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Esta misión lo marcó como un enemigo del estado a pesar de que la información que recogió no era oficialmente secreta. En 1946 cualquier esperanza de que Polonia fuera libre se esfumó. Los pocos soldados de la resistencia que quedaban activos en Polonia recibieron la orden de escapar a Occidente o regresar a sus vidas civiles normales. Él fue uno de ellos, aunque también la rechazó.

El 8 de mayo de 1947 fue arrestado. Antes del juicio fue torturado pero no reveló ningún nombre. Había jurado proteger a sus camaradas. Las sentencia fue obvia. Todos los presos como Pilecki fueron ejecutados o encarcelados. Él fue acusado del cruce ilegal de fronteras, uso de documentos secretos, de no alistarse en el ejército, de portar armas ilegales, de espionaje y de planear el asesinato de varios funcionarios.

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El soldado negó los planes de asesinato y se declaró culpable del resto de cargos, pero calificó sus acciones como legales por el interés y el bien de Polonia. Finalmente fue condenado a muerte y ejecutado de un disparo en la cabeza el 25 de mayo de 1948.

Tenía 47 años y jamás se supo donde fue a parar su cuerpo.

Placa conmemorativa de Witold Pilecki en Varsovia. Wikimedia Commons

Es curioso, la historia de Pilecki fue desconocida durante décadas, desconocida o quizás suprimida, dicen que por la censura soviética de la época y por el régimen comunista de Polonia. Pero en 1990 ocurrió algo inaudito: Witold Pilecki fue absuelto de todos sus cargos.

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La primera publicación del Informe de Witold veía la luz en el año 2000, nada menos que 55 años después de la guerra. Así fue como los documentos previos acerca del soldado, hasta entonces clasificados o suprimidos, se hicieron conocidos. Finalmente en el año 2012 se publicaba la obra de una vida, el texto que reflejaba la importancia y la vida de Witold Pilecki. Se hacía pública toda su misión encubierta en Auschwitz bajo el título de The Auschwitz Volunteer: Beyond Bravery.