La luz se comporta simultáneamente como una onda y como partículas. Desde que Einstein propuso esta dualidad, ambos efectos han podido ser observados y comprobados, pero nunca al mismo tiempo. Científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) acaban de lograrlo, y tiene este aspecto.

La imagen ha sido posible gracias a un ingenioso truco: utilizar electrones para registrar el pulso de luz. El experimento puesto en marcha en Lausana ha utilizado una malla a escala nanométrica sobre la que se ha proyectado un haz láser. La luz viaja por la malla dejando una impronta de su onda. Al mismo tiempo las partículas que forman la luz también viajan por la malla. Al bombardear los nanocables de esta malla con electrones, las partículas interaccionan con los fotones cambiando su velocidad.

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Midiendo estas interacciones con un microscopio ultrarápido, los científicos del EPFL han logrado tomar una imagen histórica que hasta ahora era imposible para la ciencia.

Más allá de la mera curiosidad, el experimento tiene un gran valor científico, ya que demuestra que los fenómenos a escala cuántica pueden ser medidos, e incluso "fotografiados" pese a su naturaleza a veces paradójica. El resultado del estudio acaba de ser publicado en la revista Nature. Este simpático vídeo explica el experimento con caricaturas. [EPFL vía Nature]

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