Lo llaman el monstruo de Muriwai, y lo describen como una masa informe de tentáculos como gusanos que se agitan. La criatura ha causado gran desasosiego entre algunos neozelandeses. A más de un español, sin embargo, lo que hace este “monstruo” es invitarnos a poner agua a hervir.

El Monstruo de Muriwai no es otra cosa que un gigantesco pedazo de madera recubierto de miles de percebes aún vivos. En el norte de España, desde Galicia al País Vasco, los percebes son una auténtica delicatessen. Después de hervirlos en agua de mar, el grueso cuello de este animal que le sirve para fijarse a objetos se convierte un delicioso (y carísimo) aperitivo.

La mala noticia es que según la Sociedad de Ciencias Marinas de Nueva Zelanda, los crustáceos que forman el monstruo de Muriwai son de la variedad , Lepas anatifera que no se especifica que sea comestible (todo es probar). Los percebes que se comen en España, Francia y algunas zonas de latinoamérica son de la variedad Pollicipes pollicipes.

Los Lepas anatifera o percebes pie de cabra suelen adherirse a objetos flotantes, y este pedazo de madera tiene pinta de llevar mucho tiempo en alta mar. Sea como sea, los crustáceos han muerto en poco tiempo fuera de agua. La cena de Navidad tendrá que ceñirse a langostinos a la plancha o a lo que podamos encontrar. [vía Science Alert]