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Este pájaro voló sin descanso más de 12.000 kilómetros, de Alaska a Nueva Zelanda

Una aguja colipinta en Australia.
Una aguja colipinta en Australia.
Foto: JJ Harrison / Wikimedia Commons, (CC BY-SA 4.0)

Un grupo de conservación ha rastreado una migración histórica, en la que una aguja colipinta (también conocida como aguja de cola pintada, picopando de cola barrada o aguja cola rayada) voló de Alaska a Nueva Zelanda sin tomarse un solo descanso.

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Según reporta The Guardian, la aguja colipinta partió del suroeste de Alaska el 16 de septiembre y llegó 11 días después a una bahía cerca de Auckland, Nueva Zelanda. El ave, designada 4BBRW (por los anillos de identificación azul, azul, rojo y blanco adheridos a sus patas), fue rastreada por Global Flyway Network, un grupo de conservación que estudia aves playeras migratorias de larga distancia.

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Las agujas colipintas (Limosa lapponica) son aves excepcionales, con algunas rutas migratorias increíblemente largas. Estas aves limícolas pasan sus veranos en las regiones árticas del hemisferio norte (donde se reproducen) y después vuelan hacia el sur durante el invierno, en algunos casos hasta Australia y Nueva Zelanda. Las agujas colipintas son rápidas y livianas, con una envergadura de alrededor de 70 a 80 cm de largo.

Las agujas colipintas que buscan trasladarse de Alaska a Nueva Zelanda deben realizar un vuelo épico sobre el Océano Pacífico. Para 4BBRW, esto resultó en un vuelo sin escalas récord, en el que el ave voló 12.854 km, informa The Guardian. La aguja estaba equipada con un sello satelital de 5gm, que permitía el rastreo por GPS. Los científicos dijeron que la longitud total del viaje probablemente esté más cerca de los 12.200 km después de tener en cuenta los errores de redondeo.

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El récord anterior de vuelos sin escalas pertenece a una aguja colipinta hembra que voló 11.680 km durante un viaje similar en 2007. Los charranes árticos (Sterna paradisaea) viajan más de 80.000 km cada año, por lo que merecen ser mencionados como los que tienen las rutas migratorias más largas de cualquier ave (o cualquier animal para el caso), aunque hacen muchas paradas en el camino.

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4BBRW partió de Alaska después de un período de dos meses en el que se deleitó con almejas y gusanos, informa The Guardian. Esta ave habría llegado antes a Nueva Zelanda salvo por los fuertes vientos que lo empujaron hacia Australia. El ave, que alcanzó una velocidad máxima de alrededor de 89 km/h, probablemente no durmió durante su viaje de 11 días, como dijo a The Guardian Jesse Conklin, investigador de Global Flyway Network.

Los científicos no están del todo seguros de cómo estas criaturas son capaces de hacer sus viajes sin comer ni dormir, pero tienen algunas ideas, como se describe en un comunicado de prensa de la Universidad de Lund, Suecia, de 2011:

Una explicación es que consumen inusualmente poca energía en comparación con otras especies de aves. Anders Hedenström) un ecologista de la Universidad de Lund) ha calculado que la aguja colipinta consume 0,41% de su peso corporal cada hora durante su largo vuelo.

“Esta cifra es extremadamente baja en comparación con otras aves migratorias”, explica.

Sin embargo, también influyen otros factores. Es importante tener la proporción correcta de peso corporal y tamaño para poder transportar suficiente energía durante todo el vuelo. La energía se compone principalmente de grasa corporal y, en cierta medida, también de proteínas. También es importante tener una forma aerodinámica del cuerpo para minimizar la resistencia del aire. Otro factor para lograr el éxito en su migración es la velocidad de vuelo. La aguja colipinta vuela rápido, lo que significa que puede cubrir largas distancias en un tiempo razonable.

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En términos de navegación, Conklin dijo a The Guardian que las agujas colipintas podrían estar usando puntos de referencia en forma de islas para guiarlas a sus destinos. También pueden tener brújulas internas que detectan el campo magnético de la Tierra.

Lamentablemente, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) clasifica a las agujas colipintas como una especie casi amenazada, ya que su población está disminuyendo. Las aves enfrentan muchas amenazas, desde el desarrollo residencial y comercial hasta la acuicultura, la extracción de petróleo y gas, y la contaminación.

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