Imagen: John Fowler / Flickr

Hace un año, McDonald’s publicaba las mayores pérdidas de la década. En Estados Unidos, restaurantes como Shake Shack la estaban convirtiendo en una hamburguesería del pasado. Pero este último trimestre las ganancias de la cadena se dispararon un 35,4%. El secreto está en los desayunos.

Como parte de un plan de relanzamiento, Steve Easterbrook —el nuevo CEO de la compañía— decidió empezar a servir desayunos todo el día. Y el famoso Egg McMuffin (un bollo inglés con huevo, beicon y queso que sólo se vendía por las mañanas) ha conseguido revertir la sangría financiera de McDonald’s. En un año, las ventas de las tiendas estadounidenses han crecido un 5,4%:

Crecimiento trimestral en ventas de una tienda McDonald’s en Estados Unidos / Quartz

Simple, efectivo, y acompañado de una necesaria campaña de promoción con ofertas especiales. Pero no era un cambio tan obvio como podría parecer. Hay una razón por la que el McMuffin, el McGriddle y el resto de menús del desayuno no se servían a partir de las 10.30: requieren menos temperatura que las hamburguesas. Una vez que se calentaban a tope las planchas, ya no se podían cocinar los sándwiches típicos del desayuno.

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McDonald’s ha tenido que actualizar las cocinas de 14.300 restaurantes en Estados Unidos para poder tostar dos tipos de panes a la vez. La inversión ha variado entre los $500 y los 5.000 dólares por restaurante, pero afortunadamente para los franquiciados ha sido una buena inversión.

En cuanto a Easterbrook, el flamante CEO, ha sido recompensado con un incremento del 368% de su paga inicial, lo que se traduce en cerca de 8 millones de dólares para su bolsillo. [vía Quartz]


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