Internet es un lugar maravilloso. Es un lugar en el que se puede hacer el imbécil de manera moderada, a menudo sin consecuencias (o casi), y también de manera acentuada, normalmente hasta que a alguien se le acaba la paciencia. Exactamente igual que en el mundo real, vaya, pero a muchos parece que se le olvida.

GranBomba es un youtuber español con un modesto canal dedicado a bromas con cámara oculta que coquetea con el medio millón de suscriptores. “Bromas con cámara oculta”, en el caso de GranBomba, normalmente se traduce a parar a gente por la calle preguntando por tal o cual sitio e intercalando los apelativos “pringao”, “bocachancla”, “soplanucas”, “cabeza de almendra” o “spaghetti”.

No es un humor muy elaborado ni muy intelectual pero ¯\_(ツ)_/¯ le ha valido medio millón de suscriptores.

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A menudo le ampara la buena educación, el autocontrol o directamente el estupor de las personas a las que insulta pero hace unos días la cosa le salió mal. Llamó “caraanchoa” a un trabajador de una empresa de mensajería mientras se encontraba en su turno laboral y, después de perder los papeles, este le propina un manotazo de los que tiembla el aire:

El vídeo ha suscitado todo tipo de reacciones, desde los que defienden la agresión (verbal, pero agresión) de MrBomba amparada en los límites del humor a los que aseguran que la torta que le propina el repartidor era solo una cuestión de tiempo:

La realidad es que, probablemente, esta es una historia sin buenos ni malos. El ser humano tiende a posicionarse siempre hacia un lado o a otro, blanco o negro, Madrid o Barça, pero ni la violencia está justificada, bajo ningún concepto, ni el humor debería ser una excusa para cualquier cosa.

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Y si resulta que el humor verdaderamente es una excusa para cualquier cosa, hasta el más negro, probablemente de ahí nazca la auténtica lección del incidente para GranBomba, al que probablemente le duela más el orgullo que la mejilla de púber: en Internet se aplican las mismas normas que en el mundo real. Hacer un vídeo insultando a alguien por la calle para colgarlo en YouTube puede tener las mismas consecuencias que si insultas a alguien por la calle sin colgarlo en YouTube. Y si las consecuencias llegan, apechuga.

GranBomba, que ve el percal a los dos segundos de proferir el insulto, se excusa rápidamente con un “es para una broma con cámara oculta”, por ejemplo, pero no señala a la cámara cuando le pregunta dónde está o farfulla “es para un trabajo de sociología de la universidad”.

Las otras consecuencias, las que puede tener el trabajador, también son muy reales. Según el Código Penal español un insulto no es motivo suficiente para alegar legítima defensa y mucho menos para arrear un bofetón, podría enfrentarse a una multa, si la demanda interpuesta llega a término o, en última instancia, a un tiempo en la cárcel.