Sólo hubo un tipo en la Tierra capaz de recorrerse el Ártico en trineo, escapar de los nazis, amputarse él mismo los dedos de los pies, escapar de una tormenta de nieve con un cuchillo hecho de (sus) heces, participar en una película de Hollywood y terminar ganando un concurso televisivo. Y no es Chuck Norris. Su nombre es Peter Freuchen y estas fueron sus increíbles aventuras.

Para muchos estamos ante una figura legendaria, un héroe también conocido como el tipo “más interesante de la faz de la Tierra”. Incluso se ha llegado a proponer el título del “hombre más duro del planeta”. Esta es la razón también para que sus detractores digan que la vida de este explorador danés se ha inflado hasta la parodia.

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En cualquier caso estamos ante un tipo al mismo nivel que el hombre cuyas lagrimas curan el cáncer o que es capaz de ganar al Conecta 4 en 3 movimientos. No es herejía compararlo con el personaje que es hoy el señor Norris, lo que ocurre es que Freuchen es real, y casi todo cuanto se ha dicho de él es cierto. Al menos así ha quedado registrado en los diferentes libros y biografías que narran las aventuras del explorador. Así que sin más, retrocedemos en el tiempo hasta finales del XIX.

Peter Freuchen y su vida personal

Imagen: Freuchen y su tercera esposa, Dagmar Cohn

Se hace difícil empezar a hablar de algunas de las fascinantes, épicas e inverosímiles aventuras que vivió, por tanto empezaremos por lo más sencillo, el principio. Lorenz Peter Elfred Freuchen nacía el 2 de febrero de 1886 en Nykøbing Falster (Dinamarca), hijo de Anne Petrine Frederikke y Lorentz Benzon Freuchen.

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Imagen: Freuchen y su primera esposa juro a sus dos hijos.

Explorador ante todo, Freuchen fue también periodista, escritor, antropólogo e incluso llegó a hacer carrera como cineasta. El hombre se casó tres veces, primero en 1911 con Navarana Mequpaluk, una inuit (nombre común para los distintos pueblos esquimales que habitan las regiones árticas) que moría en 1921 de gripe y con la que tuvo dos hijos. Su segundo matrimonio sería en 1924 con Magdalena Vang, una heredera aristocrática danesa cuyo matrimonio terminaría en divorcio en 1944. Finalmente se casaría por tercera vez con Dagmar Cohn, la mujer que acabaría hasta el final de su vida, posiblemente porque su currículum era casi igual de impresionante que el de Freuchen: maestra, artista, experta y afamada cocinera (publicó varios libros) y una de las más importantes ilustradoras de moda de la época (publicando en Vogue en 1947).

Así que con estos mimbres sobre su vida personal, ya podemos trazar una línea donde comenzar a narrar las peripecias del hombre, posiblemente, “más interesante del planeta”.

Freuchen, de profesión: duro

El hombre daría comienzo a sus años de aventura en Thule (Groenlandia) donde viviría con los grupos de inuit pasando luego a trabajar junto a su amigo Knud Rasmussen, explorador polar y antropólogo groenlandés conocido como el “padre de la Esquimología”. Y es que este y Freuchen fueron los primeros en atravesar el Paso del Noroeste en trineo de perros.

En 1910 ambos establecen la Estación de Paso Thule en Cabo York (Uummannaq) como una Estación Comercial, un enclave para una serie de siete expediciones que se conocerían en el tiempo como Expediciones Thule (de 1912 a 1933). El nombre dado fue elegido porque era el puesto comercial más septentrional del mundo. Además, Freuchen sería gobernador de la misma entre 1913 y 1920.

La primera de las expediciones tiene lugar en 1912 y la llevan a cabo ellos dos solos. El objetivo de esta fue probar la afirmación de Robert Peary (el explorador que reivindicó ser la primera persona en llegar al Polo Norte). Peary afirmaba que un canal dividía la denominada como Tierra de Peary (península en el norte de Groenlandia que se extiende hacia el norte en el océano Ártico) y la misma Groenlandia. Ambos exploradores demostrarían que no era el caso en una expedición que Freuchen narraría en sus libros (Vagrant Viking y I Sailed with Rasmussen) como un viaje a través del interior del hielo que casi acaba con sus vidas.

En la quinta expedición, entre 1921 y 1924 (con 7 hombres), atravesarían casi 29.000 kilómetros desde Groenlandia hasta el Pacífico para encontrar el origen del pueblo inuit. Aquí tenemos la monumental aventura de Freuchen conocida también como el “Gran Viaje del Trineo” donde recogieron tradiciones y convivieron con la población inuit, un trabajo que posteriormente sería respaldado por la Universidad de Copenhague con honores.

Imagen: Los 7 exploradores “daneses”

Este también fue el momento en el que Freuchen perdía la pierna, y el momento más bíblico de todo el relato de la vida del danés. Pero claro, estamos hablando de Peter Freuchen, por tanto si te rompes una pierna te la rompes sin dolor y bajo unas circunstancias épicas.

Y así fue. El explorador, un bastión de la virilidad, contaría en sus libros que perdía la pierna por congelación, no sin antes amputarse los dedos del pie por gangrena. Ocurrió en una de las expediciones cuando quedó atrapado durante varios días en un refugio tras una tormenta de nieve. Freuchen cuenta que en el refugio se le acabaría al poco tiempo los víveres y materiales de aislamiento del frío.

El refugio comenzaría entonces a congelarse y con él el explorador. El hombre acaba saliendo de la cueva congelada gracias a un cuchillo fabricado por él mismo. Un cuchillo (posiblemente el primero oficialmente reconocido) hecho a partir de sus propias heces durante la estancia en la cueva. Sí, había “tallado” un cuchillo de excremento (luego congelado) con el que pudo salir del refugio.

En cualquier caso, al salir del mismo comenzó su periplo a la intemperie hacia el campamento base, fue el momento en el que comenzaron a congelarse los pies y el momento en el que decide amputarse varios dedos por gangrena. Cuando llegó al campamento los médicos le tuvieron que amputar una de las piernas (la izquierda).

Imagen: Extracto del libro Arctic Adventure

Durante esta época ambos exploradores llevaron a cabo un gran número de conferencias donde explicaban lo ocurrido en sus expediciones así como los secretos detrás de la cultura inuit. Una época donde también criticó duramente el papel de la iglesia cristiana enviando misioneros entre los inuit “sin entender su cultura y tradiciones”. Esta línea del tiempo en la vida de Freuchen también enlaza con su primera relación con su primera esposa Navarana Mequpaluk, la cual acompañó a su marido en muchas de las expediciones.

A mediados de la década de 1920 Freuchen regresa a su país natal, Dinamarca, y se une a los socialdemócratas. Es el momento donde comienza a trabajar como periodista en el diario Polotiken. De 1926 a 1932 llevaría las labores de editor en jefe en la revista Ude og Hjemme, a su vez propiedad de la que fue su segunda esposa. Por si el hombre no estuviera lo suficientemente ocupado, Freuchen se embarca también como fundador de una compañía de películas en Dinamarca.

Su papel en el mundo del celuloide permite que en 1932 regrese a Groenlandia, en este caso bajo una expedición financiada por los estudios American Metro-Goldwyn-Mayer para plasmar un documental. Y es también en este momento cuando Freuchen, tocado con una varita mágica de la oportunidad, entra en contacto de lleno con Hollywood. ¿Cómo? Se inicia como asesor y guionista especializado en guiones relacionados con el Ártico. Este apartado de su vida no sería especialmente reseñable si no fuera porque acaba participando en los libretos y como actor del film Eskimo/Mala The Magnificent, película ganadora del Oscar para los estudios Metro.

En el 38 funda The Adventurer’s Club, un club que todavía hoy existe en Dinamarca y donde se le rinde homenaje. Un año más tarde se inicia la Segunda Guerra Mundial, una oportunidad única para que nuestro hombre también deje su impronta en semejante acontecimiento. Durante el conflicto Freuchen participa activamente con el movimiento de resistencia danés frente a los alemanes. Y sí, lo hace a pesar de lo ocurrido años atrás tras haber perdido una pierna.

Imagen: Freuchen con Dagmar. Wikimedia Commons

Testigo del antisemitismo que se vivía, afirmó abiertamente que era judío. Nuestro hombre sería apresado por los alemanes y condenado a muerte, aunque lograría escapar y huir a Suecia, previo salto al que fue su lugar de “retiro”, Estados Unidos.

Sus conexiones con el mundo de Hollywood le granjearon en Washington una vida cómoda alrededor del star system y el mundo político. Y es que antes de que su vida comenzara a apagarse, Freuchen incluso acaba en la televisión estadounidense en 1956 participando en el programa The $64,000 Question. Y sí, también acaba ganando los 64.000 dólares (de la época), el hombre y su flor seguían intactas (vídeo a partir del 05:08).

Imagen: Freuchen ya en “Hollywood”

Tras casarse en 1945 con la ilustradora de moda Dagmar, acaba instalándose en Nueva York. Allí publicaría su último libro, Book of the Seven Seas, publicado el 30 de agosto de 1957. Tres días más tarde, el 2 de septiembre, moriría con 71 años de un ataque al corazón y sus cenizas eran esparcidas, cómo no, en las montañas de Thule.

Moría el tipo más duro del planeta, o quizá el hombre más interesante de la Tierra… o puede que simplemente uno que contó como nadie sus propias aventuras, de las que nadie podrá jamás renegar. Y es que si Chuck Norris murió hace 10 años pero lo muerte no ha tenido el valor de decírselo, Peter Freuchen debería ser el padre del mismísimo Norris.


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