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Científicos encuentran tinta de bolígrafos en meteoritos de Marte

Esto no resta valor a la investigación científica realizada hasta el momento, pero es posible que necesitemos un enfoque más unificado para la limpieza de muestras importantes, según indica el estudio.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Los materiales provenientes de Marte suelen aparecer en los titulares por múltiples motivos, pero esto probablemente no lo habías visto venir. Un equipo de investigación detectó rastros de tinta de bolígrafo en muestras de meteoritos marcianos.

Y no, esto no tiene nada que ver con vida en Marte. La tinta, en realidad, proviene de los procesos de preparación de las muestras en la Tierra. Los investigadores trabajaron con meteoritos recibidos del Johnson Space Center de la NASA, donde ya habían sido manipulados previamente.

El hallazgo resulta llamativo porque evitar la contaminación es uno de los principales objetivos de las instituciones científicas que trabajan con este tipo de materiales. Sin embargo, los resultados, publicados recientemente en la revista Applied Geochemistry, sugieren que, a pesar de todos los esfuerzos, estas muestras extremadamente valiosas son especialmente susceptibles a acumular contaminantes, algunos de los cuales podrían ser muy difíciles de eliminar.

La investigación fue llevada a cabo por un equipo de la Universidad del País Vasco, en España. “A medida que avanzan las misiones de retorno de muestras planetarias, el desafío de diseñar protocolos de preparación que tengan en cuenta la contaminación se vuelve cada vez más importante”, señalaron los autores en el estudio.

El “meteorito de Teseo”: muestras que cambian al llegar a la Tierra

Para entender el problema, hay que partir de una idea clave: es prácticamente imposible que una muestra (ya sea de Marte, la Luna u otro lugar) llegue a la Tierra sin alterarse.

El simple hecho de atravesar el espacio y entrar en la atmósfera terrestre transforma estas rocas. “Cuando las muestras pasan por la atmósfera terrestre, sufren cambios (normalmente debido a altas temperaturas y presiones) que generan una especie de corteza en su superficie”, explicó Leire Coloma, coautora del estudio y química analítica, en un comunicado de la universidad. “Esa capa externa está alterada y no permite determinar con certeza su composición mineral original”.

Por esta razón, los científicos suelen eliminar esa capa superficial antes de analizar el interior del meteorito. Pero ahí empieza otro problema.

Los procesos de preparación de muestras son variados y complejos: limpieza ultrasónica, cortes con sierras de diamante, uso de disolventes o lubricantes poliméricos, entre otros. Y aunque estos métodos dependen del tipo de muestra, el estudio destaca que esa diversidad pone en evidencia una falta de protocolos estandarizados enfocados en la contaminación.

Esa falta de uniformidad dificulta identificar con precisión si un compuesto detectado en una muestra es realmente de origen extraterrestre o si fue introducido durante el proceso de manipulación.

Tinta de bolígrafo… y también poliéster

Los resultados del estudio refuerzan esta preocupación. Para su análisis, el equipo examinó seis fragmentos de meteoritos marcianos que habían sido procesados entre 2001 y 2014, documentando cómo había sido tratada cada muestra. Además, incluyeron un meteorito que nunca había pasado por procesos de preparación como referencia.

Todas las muestras fueron analizadas mediante espectroscopía Raman, una técnica común para estudiar la composición química de objetos extraterrestres.

Como era de esperar, los investigadores identificaron varios contaminantes, que clasificaron en dos grupos: los generados durante el procesamiento y los introducidos durante la manipulación. Algunos compuestos, como trazas de diamante o alcohol etílico, pudieron vincularse claramente a métodos específicos de laboratorio. Pero los hallazgos no terminaron ahí.

El equipo también detectó un compuesto de cobre y una molécula orgánica sintética utilizada en tintas de bolígrafos y bolígrafos de gel. Además, identificaron resina de tall oil, asociada a tintas de impresión, y fibras de poliéster azul, probablemente procedentes de materiales textiles.

No hay motivo para alarmarse, pero sí para mejorar

A pesar de lo llamativo de estos resultados, el estudio subraya que es muy poco probable que los científicos confundan estos contaminantes con materiales de origen marciano. En general, las técnicas analíticas actuales son suficientemente precisas como para distinguir entre ambos. Por lo tanto, no hay razones para cuestionar la fiabilidad de las investigaciones realizadas hasta ahora sobre meteoritos marcianos.

Sin embargo, los autores sí recomiendan extremar las precauciones y avanzar hacia una mayor estandarización de los protocolos de limpieza. El estudio propone algunas medidas para reducir la presencia de residuos derivados de la preparación de muestras, aunque también reconoce que los procedimientos deben adaptarse según el tipo de meteorito o grupo mineral.

En este contexto, el equipo expresó su intención de seguir investigando cómo optimizar los procesos de limpieza. No es un detalle menor: los investigadores de la Universidad del País Vasco forman parte de los grupos que recibirán nuevas muestras marcianas cuando el rover Perseverance de la NASA logre traerlas a la Tierra.

Y quieren estar preparados.

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