Cuando hablamos de Peter Freuchen como el tipo m√°s duro del planeta (incluso m√°s que el se√Īor Norris), no sab√≠amos nada de este soldado del siglo XX. Si Freuchen se hizo su propio cuchillo de heces congeladas para sobrevivir en la nieve, Wiart decidi√≥ que no hac√≠an falta tantos dedos en la mano para luchar.

Empecemos por su carta de presentaci√≥n. El se√Īor Wiart mantuvo durante medio siglo una carrera encarnizada por aparecer en la foto hist√≥rica de todo conflicto b√©lico que se preciara en la Europa de finales del siglo XIX y mediados del siglo XX. El hombre no s√≥lo luch√≥ y mat√≥ enemigos, su cuerpo se convirti√≥ en el espejo de su alma guerrera.

Y hasta hace apenas tres a√Īos se sab√≠a muy poco de √©l. Los registros militares al completo de este extraordinario soldado fueron publicados por primera vez en el a√Īo 2013 a trav√©s de la web Genes Reunited. Fue en ese momento cuando los nuevos detalles salieron a la luz, provocando una serie de revisiones en su entrada de la Wikipedia y transform√°ndola en una de las m√°s singulares y √©picas que se recuerden.

A partir de entonces el boca a boca hizo el resto. ¬ŅLa mejor entrada de la wiki? Juzguen ustedes mismos. As√≠ da comienzo su asombrosa historia en el portal:

Adrian de Wiart sirvi√≥ en la Guerra de los Boers, en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda Guerra Mundial; Le dispararon en la cara, en la cabeza, en el est√≥mago, en el tobillo, en la pierna, en la cadera y en la oreja; Sobrevivi√≥ a dos accidentes a√©reos; cav√≥ un t√ļnel para escapar de un campo de prisioneros y trat√≥ de arrancarse sus propios dedos cuando el m√©dico se neg√≥ a amput√°rselos.

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Adrian de Wiart, de profesión: duro (como una roca)

Wiart en 1916. Wikimedia Commons

Bruselas, 5 de mayo de 1880. Ese d√≠a nac√≠a el peque√Īo Adrian de Wiart en el seno de una familia aristocr√°tica por parte de su padre, Leon Constant Ghislain Carton de Wiart, aunque lo cierto es que se cree que fue hijo ileg√≠timo del rey de los belgas, Leopoldo II de B√©lgica. De lo que no hay dudas es de la ascendencia irlandesa de su madre.

El joven Wiart pas√≥ su infancia entre B√©lgica y Gran Breta√Īa hasta los seis a√Īos de edad, momento en el que muere su madre. Entonces la familia se traslada a El Cairo, espacio donde su progenitor ejerce derecho internacional. Leon Constant era un magistrado de la corte, un tipo con buenos contactos y muy bien relacionado con los c√≠rculos cercanos al gobierno de Egipto. De hecho m√°s tarde acab√≥ siendo el director del Cairo Electric Railways.

Un a√Īo despu√©s de llegar a El Cairo Leon se vuelve a casar. La esposa del magistrado lo convence para que el joven Wiart sea enviado de vuelta a Inglaterra para convivir con otros j√≥venes en el internado The Oratory School. De all√≠ pasa a comenzar sus estudios en el Balliol College, una de las escuelas que forman parte de la Universidad de Oxford, aunque no durar√≠a mucho tiempo.

El 11 de octubre de 1899 comenzó a escribir los renglones de su histórica figura en los conflictos bélicos. Adrian abandona los estudios tras observar la continuas tensiones entre los holandeses y los británicos en Sudáfrica: el comienzo de la Segunda Guerra Anglo-Bóer.

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Retrato de Wiart (1919). Wikimedia Commons

Conocida com√ļnmente como las guerras de los b√≥eres, estamos ante dos conflictos armados que tuvieron lugar en Sud√°frica entre el Imperio Brit√°nico y los colonos de origen neerland√©s. La primera abarc√≥ desde el 16 de diciembre de 1880 hasta el 23 de marzo de 1881. La segunda, donde nuestro hombre comienza sus aventuras, ocurri√≥ entre el 11 de octubre de 1899 y el 31 de mayo de 1902. El resultado del conflicto fue la extinci√≥n de las dos rep√ļblicas independientes que los b√≥eres hab√≠an fundado a mediados del siglo XIX: el Estado Libre de Orange y la Rep√ļblica de Transvaal.

All√≠, en el fragor de la batalla, un valiente soldado brit√°nico destaca sobre el resto. Se trataba de un joven que se hab√≠a alistado bajo el nombre de Trooper Carton, de 25 a√Īos. Era Wiart, qui√©n realmente contaba con 20 a√Īos y hab√≠a abandonado los libros por la guerra uni√©ndose al ej√©rcito brit√°nico.

En Sud√°frica le disparan en el est√≥mago y en la ingle, sobrevive pero lo env√≠an de vuelta a casa. Al llegar inv√°lido su padre descubre el enga√Īo, intenta convencerle de que vuelva a los estudios pero Wiart no quiere saber nada que no tenga que ver con la guerra. De hecho, le dice a su padre que le era indiferente haber luchado con brit√°nicos u holandeses, si los primeros no lo hubieran aceptado lo habr√≠a intentado en el otro bando.

Leon llega a un acuerdo con su hijo. Si continuaba con los estudios le permitía quedarse en el ejército en caso de un nuevo conflicto. Adrian acepta y retoma las clases en Oxford, aunque una vez más, por muy poco tiempo. Un rebelde y joven Wiart se une a la Segunda Caballería Ligera Imperial para ser enviado de vuelta a Sudáfrica. En septiembre de 1901 pasa a ser subteniente de la Royal Dragoon Guards.

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Wiart (izquierda) en 1940. Getty

As√≠, tras la derrota holandesa en mayo de 1904, Wiart decide que es el momento de parar y tomarse un descanso. El soldado comienza un viaje por la India para reencontrarse que dur√≥ aproximadamente 6 meses. En noviembre de ese mismo a√Īo vuelve a Sud√°frica. Y dos a√Īos despu√©s obtiene la ciudadan√≠a brit√°nica.

Cuando estall√≥ la Primera Guerra Mundial Adrian Wiart se encontraba en la Somalia Brit√°nica. Quiz√°s esperando la llegada de un nuevo y ‚Äúemocionante‚ÄĚ conflicto, nuestro hombre cargaba las pilas luchando en una guerra de ‚Äúbajo perfil‚ÄĚ contra una milicia religiosa que quer√≠a establecer el estado de Dervish.

Se trataba de un estado somal√≠ sunita establecido a finales del siglo XX por Mohammed Abdullah Hassan (Mad Mullah para los brit√°nicos), un dirigente religioso que organiz√≥ todo un batall√≥n de soldados somal√≠es a trav√©s del Cuerno de √Āfrica para luego unirse a un ej√©rcito conocido como los Derviches.

El 17 de noviembre el cuerpo de Wiart atacó uno de los fuertes de la milicia en los montes Shimbiris, espacio donde se encuentra el pico más alto de Somalia. El grupo del soldado atacó en la noche pero falló. Cuando estaban a pocos metros un vigilante se percató del enemigo y dispararon a los soldados británicos. El resultado: Wiart recibía dos impactos de bala en la cara; uno de ellos destrozando su ojo izquierdo dejándolo inválido de un ojo de por vida, el segundo le arrancó un pedazo de su oreja izquierda.

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Fotografía de Adrian W. durante la WWW2. Wikimedia Commons

De regreso a Inglaterra Wiart es enviado al Hospital Sir Douglas Shield para curarse de sus heridas. Los empleados del centro m√©dico no dan cr√©dito. Cuando Wiart les ense√Īa las numerosas heridas de guerra el hombre esboza una amplia sonrisa mientras cuenta con detalle como consigui√≥ cada una de las marcas. A los pocos d√≠as comienza mostrarse inquieto, la llamada de la sangre vuelve a sonar en su cabeza.

De aquí saltamos a febrero de 1915. Adrian parte a Francia donde iba a participar en el frente occidental al mando de tres batallones de infantería y una brigada. El hombre, ya toda una leyenda con su parche sobre el ojo izquierdo, se encuentra en el epicentro de la denominada como la Segunda Batalla de Ypres. Un conflicto que enfrentó a las fuerzas de Francia, Reino Unido, Australia y Canadá contra el Imperio alemán.

Se trata también de la primera batalla en la que se utilizó gas mortífero con fines militares. Adrian es herido hasta en siete ocasiones, y es justo en este momento de la historia donde tiene lugar una de esas situaciones peliculeras que ensalzan la figura de este tipo duro como pocos.

A su llegada a la enfermería el hombre grita de dolor, su mano izquierda está destrozada por el impacto de dos balas y exige a los médicos que le amputen la mano para terminar con el sufrimiento. Los doctores le piden que se tranquilice, van a tratar de salvarle la mano.

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Wiart en El Cairo en 1943. Wikimedia Commons

Pero cuando los m√©dicos se dan la vuelta Wiart lo tiene claro, el hombre respira hondo, abre bien la boca y se muerde los dedos de la mano izquierda con todas sus fuerzas. A su vez comienza a tirar de las extremidades de forma violenta mientras grita de dolor. El se√Īor Adrian de Wiart estaba tratando de arrancarse los dedos de su mano con los dientes. Cuando los m√©dicos se dan la vuelta no dan cr√©dito a la escena. Tuvieron que pedir ayuda para sujetarle entre varios mientras intentaban anestesiar al hombre. Los doctores acabaron haciendo caso y le amputaron la mano.

En cualquier caso el soldado logr√≥ salir de aquel infierno y fue condecorado el 15 de mayo de 1915 con la Orden de Servicio. Poco despu√©s conseguir√≠a la Victoria Cross, la condecoraci√≥n militar con el rango m√°s alto en Gran Breta√Īa. Ocurri√≥ en la Batalla del Somme en 1916. El conflicto pasa por ser una de las batallas m√°s largas y sangrientas de la Primera Guerra Mundial (m√°s de 1 mill√≥n de bajas entre ambos bandos).

Las fuerzas brit√°nicas y francesas intentaron romper las l√≠neas alemanas a lo largo de un frente de cuarenta kil√≥metros al norte y al sur del r√≠o Somme, en el norte de Francia. B√°sicamente, el principal prop√≥sito de la batalla era distraer a las tropas germanas de la batalla de Verd√ļn.

Y allí se encontraba, cómo no, el tipo al que nadie quería acercarse, el hombre sin miedo, sin ojo y sin mano, el tipo más duro de la guerra, Adrian de Wiart. Adrian ya era Teniente Coronel en el Regimiento de Gloucestershire y entre el 2 y 3 de julio de 1916 iba a tener lugar otra escena épica y exclusiva de este hombre mitad flor mitad atracción fatal para la artillería enemiga.

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Wiart (arriba a la derecha) junto a Roosevelt y Churchill entre otros. AP

Wiart se hab√≠a llevado a un peque√Īo grupo de reconocimiento. El segundo d√≠a regres√≥ s√≥lo al campamento base. Hab√≠an matado al resto de sus compa√Īeros pero √©l logr√≥ mantenerse con vida milagrosamente tras dos impactos de fuego enemigo. Uno en su cr√°neo y otro en un tobillo.

Dir√≠amos que una persona ‚Äúnormal‚ÄĚ habr√≠a dicho basta a la guerra. Demasiadas veces tentando a la muerte. No para Wiart, qui√©n en el fragor de la Batalla de Passchendaele (de julio a noviembre de 1917) acaba recibiendo un nuevo impacto en la cadera. Poco despu√©s, lo poco que quedaba de su o√≠do izquierdo lo pierde en la Batalla de Arr√°s (de abril a mayo de 1917), y la √ļnica extremidad intacta que le quedaba, la pierna derecha, tambi√©n acaba herida tras la Batalla de Cambrai (noviembre a diciembre de 1918).

Su siguiente periplo, sin un ojo, una mano, medio sordo, cojo de una pierna y con dificultad para agacharme por el dolor en la cadera, sería como segundo al mando para una misión militar Británico-Polaca. En esencia su trabajo era el de negociar la paz entre los polacos y el resto durante la guerra polaco-soviética, la guerra polaco-ucraniana, la guerra polaco-lituana y los conflictos fronterizos entre checos y polacos. Casi nada.

La misi√≥n de este mito de la guerra fracas√≥. Peor a√ļn, el avi√≥n en el que iba se estrell√≥ en Lituania. Y s√≠, sobrevivi√≥ junto a un n√ļmero indeterminado de supervivientes que pasaron a ser ‚Äúinvitados‚ÄĚ de sus prisiones. Poco despu√©s y tras una larga negociaci√≥n es liberado. Wiart no se da por vencido y acude al mism√≠simo Churchill (entonces Secretario de Estado de Guerra) para ayudar a los polacos. En agosto de 1920 el hombre se encontraba de vuelta a Varsovia cuando su tren fue atacado por la caballer√≠a rusa. Una nueva batalla, casi sin quererlo, donde sale ileso sin lesiones graves.

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Wiart con Chiang Kai-Shek en 1946. Getty

En diciembre de 1922 Wiart cuelga las botas como General Mayor. El tipo que podría contarle a sus nietos historias de la guerra hasta que estos tuvieran pelos en la barba se retira a una finca en Polonia, cerca de la frontera soviética. Allí tenía pensado pasar el resto de sus días acariciándose cada una de las heridas de guerra.

Hasta que estalla la Segunda Guerra Mundial.

Pero es que adem√°s el conflicto estalla en casa. La invasi√≥n conjunta germano-sovi√©tica de Polonia le obliga a dirigirse a la por entonces neutral Rumania. Ocurre que all√≠ tampoco est√° a salvo, as√≠ que decide regresar a Gran Breta√Īa, dejar el bast√≥n de andar por el campo y cambiarlo por un buen f√ļsil. El tipo m√°s duro, la roca, el soldado invencible, vuelve al servicio activo.

Lo hace como General Mayor interino en noviembre de 1939. Un a√Īo despu√©s, en 1940, Wiart dirige un ataque anglo-franc√©s contra la ciudad noruega de Nasmos, pero la misi√≥n se aborta minutos antes de iniciarse.

El d√≠a de su 60 a√Īos, el 5 de mayo de 1940, le hacen el mejor regalo que alguien le pod√≠a hacer: el hombre que persegu√≠a a la muerte para re√≠rse de ella recibe una nueva misi√≥n. Deb√≠a acudir a Irlanda del Norte para prepararse ante un inminente ataque alem√°n.

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A.W. en Viena en 1951. Getty

Y por raro que parezca, fue en este momento de su vida cuando Wiart se da cuenta por primera vez de que quiz√°s est√° demasiado viejo para tanto trote. A√ļn as√≠ se embarca en la misi√≥n. Y es aqu√≠ donde rompe todas las estad√≠sticas sobre la buena suerte y la flor en el culo de un ser humano: El hombre sale ileso de un segundo accidente de avi√≥n en el mar, aunque con la mala suerte de convertirse en invitado de los italianos.

En el interior del campo de prisioneros tiene lugar una de las √ļltimas y fascinantes actuaciones de este John Rambo del pasado. Wiart consigue escaparse cavando un t√ļnel junto a varios prisioneros‚Ķ aunque lo vuelven a capturar ocho d√≠as despu√©s.

Finalmente es liberado en agosto de 1943 cuando los italianos deciden pasarse al bando de los aliados. En octubre de ese mismo a√Īo Churchill decide que esta joya de la corona, el soldado legendario, deb√≠a preservarse, as√≠ que lo env√≠a a China como representante personal del propio Churchill. Adrian llega a conocer a Mao y poco tiempo despu√©s decide, ahora s√≠, colgar las botas definitivamente.

Ten√≠a 66 a√Īos y era Teniente General cuando se retir√≥ en octubre de 1947. El resto de sus d√≠as los pas√≥ en Irlanda, lugar donde falleci√≥ el 5 de junio de 1963 a los 83 a√Īos.

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Así se ponía fin a una vida de película. La de un tipo capaz de sobrevivir a todas las guerras que tuvieron lugar en medio siglo, de sobrevivir a la pérdida de extremidades, de un ojo, una oreja e incluso de, no uno, sino dos accidentes aéreos. De un tipo que, cuando decidió escribir su autobiografía (atención al título), Happy Odyssey, tenía muy claro como definir su periplo bélico:

Que quieren que les diga. Francamente, disfruté la guerra.

¬ŅMiedo? Dicen que algunos no temen a la muerte.

Y luego est√° Adrian Paul Carton de Wiart.