Hace dos semanas, un ataque DDoS contra Dyn —un importante proveedor de DNS— tumbó el acceso a innumerables páginas web en Estados Unidos. Esta semana se han producido varios ataques similares que han conseguido dejar sin Internet a un país entero (pero casi nadie se ha dado cuenta).

Al igual que el de Dyn, estos ataques se realizaron mediante Mirai, un malware capaz de coordinar millones de dispositivos de escasa seguridad, como ciertas cámaras IP, para lanzar un ataque de denegación de servicio contra cualquier objetivo. En este caso, una red conocida como Botnet #14 envió una oleada de ataques a Liberia, un pequeño país africano.

Advertisement

Advertisement

Los ataques, dirigidos a dos compañías telefónicas, dejaron prácticamente sin conexión al país entero. No era muy difícil, teniendo en cuenta que Liberia está conectada a Internet por un único cable de fibra submarino y que solo el 6% de sus habitantes cuenta con acceso a la red. Es un país vulnerable a este tipo de ataques, como otros de la costa oeste de África.

Según ZDNet, el volumen de tráfico (de más de 500 Gbps) sugiere que los ataques fueron perpetrados por el mismo actor que atacó a Dyn. No está claro por qué eligió Liberia, pero parece una prueba. Aun así, que un país entero pueda quedarse sin Internet a voluntad de unos hackers dice mucho sobre el futuro tenebroso que nos espera a partir de ahora. Es, en definitiva, un adelanto de la ciberguerra del futuro. [ZDNet]