Un tribunal de Virginia, EE.UU. que supervisa los derechos exclusivos sobre los objetos recuperados del Titanic decidió desclasificar un informe secreto de quien ostenta los derechos sobre los restos del histórico barco, ya que espera subastar 100 ítems que se recuperaron del naufragio.
La revelación ha dejado atónitos a arqueólogos y preservadores de la historia de todo el mundo, entre quienes se cuentan los que han escrito cartas pidiendo a la jueza Rebecca Beach Smith que impida las ventas planeadas. El Times de Londres compara con Indiana Jones a la arqueóloga marina Jeneva Wright, quien preside el Consejo Asesor de Arqueología Submarina, quien urgió a la jueza Smith a “poner las colecciones del Titanic bajo la curaduría de un museo acreditado”.
Cathy Green, presidente de la organización sin fines de lucro National Maritime Historical Society, también presentó ante el tribunal una petición para que no se lleve a cabo la subasta: “El Titanic ocupa un lugar singular en la historia marítima mundial”, escribió Green en una carta al tribunal. “El sitio del naufragio es un recurso arqueológico de importancia internacional, y el lugar del último descanso de más de 1.500 personas”.
No es la primera vez que R.M.S. Titanic Inc, que ganó los derechos como “guarda en posesión” del barco en 1994, ha tratado de vender objetos de uno de los naufragios más dolorosos de la historia. La última vez que lo intentó fue en 2016 cuando estaba a punto de quebrar financieramente. Su compañía madre es Premier Exhibitions – creadores de la controvertida exhibición de la anatomía humana “Bodies”, que causó un escándalo por exhibir restos humanos reales de dudosa procedencia, acaba de presentar la quiebra.
De acuerdo a lo presentado por Premier, las deudas de la compañía ascendían a unos US$12 millones.

La conexión francesa
Cuando intentaron vender objetos del Titanic en 2016, quien intervino con presiones fue el gobierno francés, cuya oficina de Asuntos Marítimos había sido cofirmante del reclamo legal de la compañía sobre algunos de estos objetos del Titanic en 1993, bajo la estricta provisión de que los históricos restos no se venderían.
Sumado a los problemas legales, ahora el Titanic ha quedado bajo protección oficial de la Organización Cultural, Científica y Educativa de Naciones Unidas (UNESCO) durante más de 14 años desde el aniversario del centenario del fatídico hundimiento el 14 de abril de 1912.
Los exitosos esfuerzos de recuperación de objetos del Titanic comenzaron en 1987 con la firma que luego sería R.M.S. Titanic Inc. en sociedad con el instituto francés de investigaciones IFREMER, dueños del sumergible de profundidad Nautile. A lo largo de siete expediciones entre 1987 y 2004 la compañía trabajó con varios socios como IFREMER para recuperar un total de casi 5.500 objetos del barco y el lecho oceánico del Atlántico que lo rodea, antes de que surgieran problemas legales y económicos que impidieron continuar con el trabajo.
Más recientemente, una compañía de servicios marítimos con sede en Luisiana demandó a R.M.S. Titanic Inc. por más de US$ millones en servicios y equipamiento, que incluyen un barco especializado y sumergibles contratados para tomar imágenes del barco hundido en 2024.

Aunque no queda claro cuáles son los 100 objetos que piensa vender la compañía, hay quienes expresaron preocupación de que algunos podrían estar entre los 1.800 que se recuperaron en esa misión de 1987 y que se conocen como “la colección francesa”.
“La dispersión de la colección francesa sería también una contravención a uno de los artículos fundamentales de la convención de la UNESCO sobre el legado cultural submarino contra el aprovechamiento de ese legado”, le escribió al tribunal Chris Underwood, presidente del Comité Internacional para el Legado Cultural Submarino. Tal precedente, sugiere, podría crear oportunidades para que otros grupos saquearan sitios submarinos de significado histórico en todo el mundo.
Vender historia humana
Como es de esperar, R.M.S.Titanic Inc. cree que puede vender lo que se le ocurra, y que los arqueólogos ya dejen de molestar. A comienzos de mayo un abogado de R.M.S. Titanic, Brian Wainger, efectuó una declaración sobre la subasta ante el New York Times, argumentando que “la ley del caso permite la venta de estos objetos”. La compañía sostiene que la subasta “se condice con sus obligaciones como respetuosos administradores de los objetos”.
Aunque Wainger no respondió las preguntas del periódico sobre cuáles eran los objetos que pensaban vender, en 2016 el lote que se subastaría incluía un anillo de diamantes y un zafiro azul (el “moonburst”) del que la compañía también vende réplicas, y un querubín de bronce de la gran escalinata del barco (según un comunicado de la compañía de 2015 el querubín forma parte técnicamente de esa colección francesa legalmente espinosa).
En su esfuerzo por mantener en secreto los detalles de esta nueva subasta, RMS Titanic Inc argumenta en su presentación ante la jueza Smith que desclasificar esos planes pone en riesgo “un negocio de alta sensibilidad además de información financiera”.
Sin embargo, el secreto tiene consecuencias reales según los que se oponen a la venta. El arqueólogo residente de la National Geographic Society Fredrik Hiebert, dijo en ocasión de la última subasta planeada de estos invalorables objetos (luego de la quiebra) que “la historia humana podría subastarse y desaparecer del dominio público”.